Joel y la raya ´Sebastián´

La amistad de un niño de 9 años y un chucho de dos metros protagoniza el verano en Valle Gran Rey

26.08.2013 | 14:35
Joel y la raya ´Sebastián´
Joel y la raya ´Sebastián´

El niño de 9 años Joel Barroso y la raya Sebastián, también conocida como Chano, se han convertido en las estrellas de este verano de Valle Gran Rey. Decenas de locales y turistas se arremolinan todas las mañanas, bien temprano, en el muellito de esta localidad costera de La Gomera para ver a Joel llevándole a la boca, pieza por pieza, seis kilos de caballas al chucho. El niño, además, lo acaricia y lo toca, con una confianza que se ha venido afianzando en los últimos años. "La gente me conoce como Joel el de Sebastián. Incluso preguntan por mí. Es mi mejor amigo y le tengo mucho cariño", asegura el menor.

Si a finales de la pasada década, los submarinistas y pescadores de La Restinga, en la isla de El Hierro, apadrinaron al mero Pancho, cuya desaparición en octubre de 2010 causó una gran tristeza entre ellos, ahora ha aparecido este chucho negro de casi dos metros de largo, que vive bajo los barcos del muellito de Valle Gran Rey y que casi todas las mañanas acude puntual a su cita con Joel porque sabe que el pequeño siempre tiene una buena ración de caballas frescas para él.

Edgar Castillo, un joven tinerfeño que veranea en esta localidad gomera, es uno de los muchos visitantes que ha disfrutado del espectáculo. "Es increíble ver a esa raya aparecer de las profundidades. Es enorme. Además, se sube a la escalera del muelle aprovechando la marea, se deja acariciar, come, vuelve al agua, vuelve a subirse al muellito... Jamás había visto algo igual. La gente se la pasa muy bien viéndolo", comenta.

Sebastián no viene todas las mañanas, cuenta Joel, porque "a veces se pega un empacho de caballas y aparece a los dos días". "El pescado lo coge mi padre y se lo damos encantados. Nosotros también somos sus mejores amigos, yo creo", cuenta el niño.

La historia viene de hace cinco años y partió de un incidente, según confiesa Joel Barroso. "Un día mi padre estaba limpiando caballas y se le tiró la raya para coger una. Mi padre se asustó, se defendió y le clavó el cuchillo. El chucho escapó y con el tiempo mi padre y él se hicieron amigos. Empezaron a coger confianza y ahora soy yo el que le doy de comer y el que trata con él".

Fátima Mesa, secretaria de la cofradía de pescadores de Valle Gran Rey, dice estar "encantada" con la amistad entre el niño y el pez, así como con la expectación que ha generado entre los veraneantes en Valle Gran Rey. "El chucho viene sobre todo en verano, cuando el agua está más caliente. Es increíble ver la cantidad de gente que acude estas semanas al muellito a verlos en acción. Joel y Sebastián juegan como si se conocieran de toda la vida", comenta. Mesa dice que también han bautizado a otra raya, más pequeña, que se deja ver, aunque de vez en cuando. Es Pablito y no come tanto como Chano. "Joel se ha hecho famoso en el pueblo. La gente le saca fotos y pregunta por él. Además, es un niño muy simpático y cariñoso", señala Fátima Mesa.

Las rayas como Sebastián y Pablito forman parte de la familia de los peces cartilaginosos, como el tiburón. Poseen un cuerpo aplanado y están por toda Canarias, donde cuentan con más de 85 especies catalogadas.

El chucho (Dasyatis pastinaca) es la raya la más frecuente en las aguas de las Islas. Puede superar el metro de envergadura, aunque la gran mayoría de los ejemplares encontrados en Tenerife superan raramente el metro y medio. Son muy ágiles y rápidos. Se los encuentra principalmente en lugares con gran superficie de arena y en los puntos de inmersión donde se les da de comer.

Al chucho negro (Taeniura grabata), especie a la que pertenecen estos ejemplares de Valle Gran Rey, le gusta la oscuridad de las cuevas y proyecciones. Puede también cubrirse de arena para pasar inadvertida. Generalmente, los encuentros con esta especie son ocasionales pero muy enriquecedores. Si no se les molesta, el chucho negro permanece en su sitio, sin ningún gesto de agresividad o de sentirse amenazado. Y si se le encuentra en el agua, se alejará tranquilamente de los submarinistas pero sin que se deje seguir. Es la especie con ejemplares de mayor tamaño. Puede alcanzar los 2,5 metros de largo. Algunos científicos defienden que proceden del Mar Rojo.

Vengan de donde vengan, Sebastián se siente como en casa en Valle Gran Rey. Y más si el que le da de comer y le rasca la cabeza es Joel, estudiante del colegio local Nereida Díaz Abreu y que se ha criado entre redes, anzuelos, caballas y salemas. "Cuando sea grande quiero seguir siendo el mejor amigo de Sebastián y dedicarme, como mi padre, a la pesca. Yo creo que se me da", cuenta el niño mientras en la cofradía alguien pregunta por él.

Noticias relacionadas

Enlaces recomendados: Premios Cine