El tinerfeño apartado de la residencia por su discapacidad volverá a hacer el MIR

El médico lagunero asegura que recurrirá a la vía judicial para que Sanidad reconozca lo que considera una "discriminación"

20.08.2013 | 01:12

Ha ganado la guerra a pesar de haber salido como perdedor de su propia batalla. Arturo Pedrero, el médico tinerfeño que fue apartado de su plaza como residente en el Hospital Universitario de Canarias debido a una discapacidad que padece en la mano, ha conseguido que el Ministerio de Sanidad cambie el procedimiento para acceder a una plaza de Médico Interno Residente (MIR) para personas con alguna discapacidad. Sin embargo, y a pesar de la hazaña, a este lagunero nadie le devolverá su puesto de trabajo. "Este cambio entrará en vigor a partir de la próxima convocatoria por lo que yo, a la espera de poder recurrir por lo judicial, estoy preparándome de nuevo las oposiciones", asegura Pedrero. Y lo dice con una sonrisa en la boca. "Mi caso, al menos, servirá para que mañana nadie tenga que pasar por lo mismo", sentencia.
Pedrero lleva meses de lucha por lo que considera una discriminación. "He agotado todas las vías, ahora solo me queda recurrir por la justicia", explica el médico. Y es que el tinerfeño no está dispuesto a dejar las cosas como están. "El Ministerio ha cometido un delito y no lo ha reconocido, esto no se puede quedar así", añade.
Ante este gris panorama, el lagunero ha optado por recurrir al Colegio de Abogados de Madrid en busca de alguna "ayuda" que le permita costearse las elevadas tasas judiciales y llevar su caso ante los magistrados. "Pero estas cosas van despacio y yo no puedo perder más tiempo", revela. Porque Pedrero es de los que no le va eso de quedarse esperando en el sofá de casa. "Me volveré a presentar al MIR este año, lo aprobaré y me reincorporaré como médico en otra especialidad", asegura Pedrero con confianza.
Aunque el no ha conseguido que le devuelvan su puesto de trabajo, su caso servirá para que las discapacidades no suponga una diferencia ante una misma plaza ganada tras años y años de estudio. "Estoy muy orgulloso, nunca me hubiera imaginado la repercusión que ha tenido mi historia", reconoce el tinerfeño. El médico ha visto como con el apoyo de la gente se pueden realizar grandes cambios." He sentido el cariño y la solidaridad de mucha gente, no solo del ámbito de la medicina, y gracias a eso, entre todos, hemos podido detener una injusticia", añade.
Hace ahora casi un año, Pedrero vio cumplido su sueño de infancia al superar el examen para obtener una plaza como Médico Interno Residente (MIR). Escogió la especialidad de medicina de familia y empezó a trabajar en un centro de salud. Pasados seis meses, su contrato quedó sin efecto porque un examen médico le declaró no apto. Gracias a la pelea por su propia injusticia, el tinerfeño ha conseguido detener la de muchos otros. Es solo un pequeño paso que lo hace más grande.

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