Siete conos del volcán de El Hierro aún emiten gases un año después del fin de la erupción

Los científicos del ´Ramón Margalef´ hallan anomalías en la zona del Mar de las Calmas junto a la emanación de dióxido de carbono

18.08.2013 | 02:00

La erupción de El Hierro acabó a principios de 2012 tras cinco meses de actividad, pero la presión acumulada bajo los fondos marinos donde surgió el volcán ha seguido liberando emisiones de dióxido de carbono, inapreciables en superficie, que brotan a pulsos por siete conos diferentes. El equipo científico que regresó al lugar de la erupción en marzo en el buque Ramón Margalef, del Instituto Español de Oceanografía (IEO), para desarrollar la campaña Vulcano El Hierro completa estos días el análisis de los datos que se recogieron en sus 15 días de exploración del Mar de Las Calmas, informa Efe.

El grupo Vulcano, conformado por investigadores del IEO, las dos universidades canarias, el Banco Español de Algas y el Museo de Ciencias Naturales de Santa Cruz de Tenerife, tiene previsto volver a La Restinga en octubre, coincidiendo con el segundo aniversario del inicio de la erupción, para seguir estudiando cómo se encuentra el volcán y tomar nuevas muestras del estado del medio marino. Su coordinador, Eugenio Fraile, del centro del IEO en Canarias, no oculta que todo el equipo está ansioso por obtener más información de la primera erupción submarina ocurrida en España en los últimos 500 años de historia vulcanológica, un acontecimiento que está ofreciendo a la ciencia un laboratorio natural para estudiar desde el vulcanismo hasta el cambio climático.

"En la primera de las tres campañas Vulcano que tenemos previstas –la desarrollada en marzo– encontramos cosas impresionantes, cosas que nunca antes habíamos visto. Así que estamos como locos por ver qué explicación científica podemos darle", señaló Fraile a Efe. La batimetría de la zona y las 36 estaciones hidrográficas realizadas por el Ramón Margalef sobre el volcán confirmaron lo que ya se suponía: que el magma formó varios conos alineados sobre una misma falla transformante, como sugerían las manchas que se vieron en el Mar de Las Calmas durante los meses iniciales de la erupción.

Ahora se sabe que se formaron seis pequeños conos secundarios, además del principal, el que fue creciendo bajo el mar durante meses, hasta quedarse a solo 87 metros de la superficie. Y también que todos ellos son monogenéticos. Es decir, que el magma brotó una sola vez y no volvió a salir cuando la erupción se agotó en ellos. El análi sis de los datos recopilados en esa primera campaña reveló, además, que el volcán seguía emitiendo gases y provocando anomalías en el mar tras un año del fin de la erupción, aunque solo en profundidad, en la zona junto a los conos. "Constatamos la existencia de un aumento significativo de la temperatura del agua ligada al fondo de hasta tres grados sobre uno de los conos secundarios", apuntó.

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