Sandra García-Sanjuán
Broker de celebridades y organizadora con Antonio Banderas de la Gala benéfica Starlite 

´Naomi Campbell me animó a ganarme la vida guiando la carrera de los famosos´

"El paraíso está en Tenerife. Esta isla es mi niñez; el salir del colegio e ir a la playa o al mar de nubes del Teide que me transporta al cielo"

09.08.2013 | 02:00
Sandra García-Sanjuán.
Sandra García-Sanjuán.

El Loco de Maspalomas tiene sucesora. Sandra García-Sanjuán, la nieta del hombre que en la década de los 60 se ganó ese mote al apostar contra viento y marea por Canarias como destino turístico, ha explotado al máximo el gen empresarial de su familia y ha creado su propia profesión: broker de famosos. Su agenda no tiene precio. Carlos Slim, Naomi Campbell, Linda Evangelista , Julio Iglesias, Bill Clinton, Gorbachov, Alejandro Sanz o Sharon Stone son algunos de los amigos de esta tinerfeña de 41 años que desde los 20 se gana la vida viajando por todo el mundo para gestionar la imagen de las celebridades más internacionales. Fue Naomi Campbell quien le abrió los ojos. "Yo solía acompañar a las modelos en sus viajes y las ponía en contacto con empresas para campañas publicitarias hasta que Naomi me dijo que por hacer eso se cobraba", suelta con total naturalidad esta mujer transparente y llena de energía. La nieta del Loco de Maspalomas siempre quiso ser empresaria y al igual que su abuelo lo consiguió. Ella gestiona la carrera de las celebrities, él puso las primeras piedras de los hoteles que han hecho de Canarias uno de los principales destinos turísticos del mundo. Sandra García-Sanjuán organiza mañana en Marbella con Antonio Banderas la cuarta edición de la Gala solidaria Starlite.

–Usted que ha viajado por todo el mundo, ¿me puede decir dónde está el paraíso?
–En Tenerife. Esta isla es mi niñez; el salir del colegio e ir a la playa o al mar de nubes del Teide que me transporta al cielo. Tenerife es ahora el lugar al que voy a disfrutar de mi familia.

–¿Qué hacía usted fuera de su isla con tan sólo con 15 años?
–Estudiar. Primero en Oxford y después en Madrid. Cuando estaba haciendo Empresariales en la CEU-San Pablo fue cuando comencé a viajar por todo el mundo. Tenía 20 años, pero decía que tenía 26, y preparaba los reportajes socioeconómicos de revistas como Paris Match en países como Rusia, Israel, Tailandia, Filipinas, Bulgaria, Italia, Eslovenia, Bielorrusia o Ucrania. Vivía viajando en primera clase y durmiendo en hoteles de cinco estrella para vender proyectos empresariales a todo tipo de empresarios y presidentes. Hablaba en inglés, francés o alemán porque estudié en el colegio alemán de Tenerife. Ahora sé hasta un poco de ruso. ¡Era la leche! Mi padre no entendía nada, se pensaba que estaba en algún tipo de negocio relacionado con la trata de blancas.

–Perdone, pero yo tampoco entiendo nada. Estudiaba en la CEU y de repente la contrataban para estos viajes.
–Me contrataron por casualidad para hacer esos reportajes. Yo fui a acompañar a una amiga a la entrevista para ese trabajo. Me quedé en una sala esperándola y me puse a hablar con un tipo que resultó ser un jefazo. Siempre he sido muy echada para adelante y nunca he tenido miedo. Debieron pensar que era una kamikaze y me contrataron a mí en vez de a mi amiga.

–¡Menuda suerte!
–Que conste que seguimos siendo muy amigas. Yo siempre me he buscado la vida. De muy joven iba con mi madre a los pases de moda a París y me fascinaban. Mi madre dejó de ir y yo me propuse seguir asistiendo a las pasarelas, así fui a ver a la directora de una revista rancia pero con mucha gracia que se llamaba La moda de España. Le propuse que me acreditase como periodista y yo a cambio me pagaba los billetes y las estancias en París. Ahorraba meses y meses para tener un billete barato y dormía en casas de amigas. Mi padre me regaló una cámara de fotos muy buena que yo no sabía utilizar y llevaba otra de bolsillo más sencilla. Al final acababa al lado de los grandes fotógrafos de las revistas de moda sacando fotos para La moda de España. Ahí empezó todo lo que he hecho después.

–¿Cómo fue ese comienzo?
–Ahí empecé a conocer a las modelos y a la gente de ese mundo. Cuando acababan los desfiles nos íbamos de copas y nos sacaban fotos. De repente la gente se preguntaba quién era esa chica que aparecía junto a Linda Evangelista, Karen Mulder o Naomi Campbell. ¡Era yo!

–¿Y fue Naomi Campbell la que le animó a hacer negocio de su capacidad de relación?
–Como contaba anteriormente, preparaba el terreno para los reportajes socioeconómicos de Paris Match y ya conocía a muchos famosos. Cuando me veían en las fotos con ellos me llamaban para ponerse en contacto entre ellos o para pedirme ayuda para localizarles y hacer campañas publicitarias. Un día, Naomi Campbell me dijo que eso era un trabajo y que tenía que cobrar por ello. Entonces pensé: "¡esto es la leche, además de disfrutar me tienen que pagar! y me hice broker de famosos. Fue Naomi Campbell la que me animó a ganarme la vida guiando la carrera de los famosos.

–¿Qué es eso de ser broker de famosos?
–Las celebrities son como la bolsa, son un producto para una marca o una campaña publicitaria y funcionan como las acciones. El famoso tiene hoy un precio que mañana puede ser otro.

–¿Qué es lo que más puede devaluar el valor de un famoso?
–Que no se hable de él.

–¿Vale más si se habla de él aunque no sea bueno?
–Depende, pero los escándalos pueden algunas veces darse la vuelta y acabar revalorizando al personaje.

–¿Qué pasa si el artista no cree en el producto que anuncia?
–El problema entonces lo tiene la marca que lo contrata. Todo es cuestión de ética. Natalie Portman, por ejemplo, se negó a hacer publicidad de una lencería que le encantaba porque la marca que se lo proponía utilizaba pieles de animales. En la vida hay que tener claro lo que se quiere.

–Y parece que usted siempre ha tenido claro que quería comerse el mundo, ¿lo ha conseguido?
–En esta vida no terminas nunca de llegar a la meta. Me lo paso muy bien por el camino y voy comiendo lo que puedo, me relajo y luego vuelvo a tener hambre. Pero no creo que se trate de llegar, sino de seguir.

–Hace seis años escribió: "vivo en aviones, no duermo más de seis horas ni más de tres días en la misma cama". ¿Ha relajado su matrimonio con Ignacio Maluquer esta hiperactividad?
–Un poco, sí. Hace año y medio que he relajado un poco el ritmo. Afortunadamente he podido delegar el trabajo de mi empresa en una amiga de total confianza para dedicarme al Festival Starlite y a la Gala. Después de 20 años trabajando con artistas para diferentes marcas ha llegado el momento de pedirles que se vuelquen con este proyecto solidario y la verdad es que todos me han respondido porque a la mayoría yo también les he dado trabajo. Ahora sí que me puedo relajar.

–¿Para cuándo lo de ser madre?
–Después del verano me pongo a ello porque si no se me va a pasar el arroz. Estoy deseando tener hijos.

–¿Y para cuándo esa promesa de dedicarse más a sí misma, de cuidarse mejor?
–Ese es mi talón de Aquiles. Debería comer mejor y hacer algo más de ejercicio, pero después del verano me he prometido dedicarme las horas necesarias para asegurar mi cuidado. Ahora no puedo porque estoy entregada al festival y a la gala Starlite.

–Convénzame por favor de que merece la pena pagar entre 500 y 1.000 euros por asistir a la cena de la Gala Starlite.
–¿Le parece la solidaridad razón suficiente? Todo lo que recaudemos, como hacemos cada año, será para apoyar a las dos fundaciones que patrocinamos: Lágrimas y Favores y Niños en Alegría. Nuestro principal objetivo es mejorar la calidad de vida de los que peor lo pasan. Será una cena llena de sorpresas que se complementa con la segunda edición del Festival Starlite de conciertos exclusivos que se celebra hasta el día 24 y que comenzó el 23 de julio.

–¿Volverá a sorprender a los comensales Antonio Banderas?
–No me cabe la menor duda. Antonio Banderas es el tío más generoso del mundo.

–¿Y Melanie Griffith?
–Melanie es todo corazón. Estará como siempre en la gala. No he conocido a mujer más sensible en toda mi vida. Son un tándem perfecto.

–También era un "tándem perfecto" el que formaban Antonio Banderas y Eva Longoria en las dos primeras ediciones de la Gala Starlite.
¿Qué pasó para que se rompiera esta unión?
–Son cosas que pasan, como en los matrimonios que a veces se rompen pero sin mayor importancia. Eva es una persona estupenda y muy generosa.

–Perdone, pero no ha aclarado qué pasó para que se rompiese ese "matrimonio".
–Son diferentes maneras de entender la filantropía. La ruptura fue más por culpa de gente que rodea a Eva que por la propia Eva, a la que le deseo que le vaya bien con su nuevo proyecto solidario.

–¿Culpa entonces a María Bravo, la socia de Eva Longoria de esta ruptura?
–No culpo a nadie. Hay gente que trabaja y luego hace obras filantrópicas y hay otra gente que hace de la filantropía su trabajo. Es algo de lo que no quiero hablar porque perjudica la labor solidaria de las dos galas. Insisto en que Antonio adora a Eva y en que le deseo mucha suerte con su gala. Que un matrimonio se divorcie no quiere decir que se tenga que llevar mal.

–¿No cree que dos galas solidarias en la misma ciudad y casi al mismo tiempo son demasiadas para esta época de crisis?
–No lo sé. Estoy tan volcada en Starlite que no me entero de lo que hacen los demás. Trabajar sin preocuparme de lo que hacen los otros ha sido la actitud que he adoptado a lo largo de toda mi vida profesional.

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