Lucha contra el envejecimiento

Los científicos que identificaron una progeria inédita en el canario Néstor Martín hallan el papel de la proteína que causa una variedad de esta patología en el cáncer

09.08.2013 | 02:00
El investigador Carlos López Otín durante una conferencia.
El investigador Carlos López Otín durante una conferencia.

España ha dado un salto de gigante en el conocimiento del envejecimiento acelerado o progeria y su conexión con el cáncer, gracias a una investigación internacional liderada por el catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, Carlos López. El científico, que ha identificado el papel de la prelamina A, proteína que causa el envejecimiento acelerado para frenar la progresión de tumores malignos, fue quien detectó la enfermedad del isleño Néstor Martín, fallecido en junio, y que padecía un tipo de progeria hasta entonces desconocida, que lleva su nombre.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oviedo liderado por el catedrático de Biología Molecular, Carlos López Otín, ha descubierto el papel terapéutico contra el cáncer de la proteína que causa la modalidad más severa de progeria –enfermedad que provoca un envejecimiento acelerado–. Este hallazgo, desarrollado en colaboración con el Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias (Imoma) y científicos ingleses y alemanes, abre las puertas a nuevas terapias para combatir dos frentes: los tumores malignos y el envejecimiento acelerado.

El equipo de investigación que dirige el doctor López Otín, guarda una estrecha relación con el Archipiélago, al ser los descubridores de un tipo de progeria, hasta entonces desconocida, en un paciente de Canarias, el joven Néstor Martín, fallecido el pasado mes de junio a los 32 años de edad.

Según explicó López Otín, la investigación que les ha llevado a vincular la progeria con el tratamiento contra el cáncer, no guarda una relación directa con el caso de Néstor Martín, dado que se trata de otro tipo de enfermedad motivada por la proteína prelamina A, que se acumula en pacientes con progeria de Hutchinson-Gilford, la variedad mas devastadora pues los niños que la sufren mueren a una edad temprana.

"Néstor fue erróneamente diagnosticado con esta enfermedad en su infancia, pero cuando años mas tarde acudió a nuestro laboratorio y comprobamos que no poseía en su genoma las mutaciones que la provocan y que causan la acumulación de prelamina A, nos pareció claro que la enfermedad de Néstor tenia que ser otra semejante en algunos aspectos pero distinta en otros", indicó el investigador. El equipo del doctor López Otín investigó el caso del joven grancanario y descubrieron que padecía una variedad de progeria desconocida hasta entonces.

Gen BANF1

"Estudiamos en detalle el genoma completo de Néstor y descubrimos que la causa de su progeria era una única mutación en el gen BANF1 (diferente del gen de la prelamina A, aunque con algunas funciones semejantes)", apuntó el catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo.

Dicha investigación abrió el camino que finalmente condujo a definir la enfermedad de Néstor Martín como una entidad nueva y distinta a otras progerias, y de la que de momento sólo se conocen dos casos en España. "Esta nueva enfermedad ha pasado a denominarse como el síndrome de Néstor y Guillermo en su honor y en el de otro paciente que porta la misma mutación en el gen BANF1", subrayó el investigador.

Ahora han dado un paso más con el hallazgo de la prelamina A y su papel terapéutico contra los tumores malignos. El estudio ha sido codirigido por López Otín y Juan Cadiñanos, director del Laboratorio de Medicina Molecular del Imoma, y la labor experimental fue realizada en su mayor parte por Jorge de la Rosa de Saa, becario predoctoral de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson.

El proyecto, financiado también por la Fundación Botín, el Ministerio de Economía y Competitividad, la Wellcome Trust, la Obra Social Cajastur y la Fundación Centro Médico de Asturias, ha sido valorado por la comunidad científica porque abre las puertas a terapias más efectivas.

Así lo afirmó el doctor Alfredo Santana Rodríguez, genetista clínico del complejo hospitalario Insular Materno Infantil e investigador especializado en terapia celular. "El trabajo revela que la prelamina A es capaz de impedir el avance de tumores malignos. Para poder demostrar esta relación han usado ratones en mosaico que significa que parte de sus células portan esta proteína de forma que permite que su vida media sea similar a la de otro ratón normal".

Santana explicó que los ratones mosaico, al finalizar el estudio, se mostraban totalmente sanos sin presentar signos de progeria, "debido a que solo el 50% de sus células portan la prelamina"; y que en paralelo estos ratones modificados genéticamente presentaban un número muy reducido de tumores malignos inferior en numero a los presentados en ratones normales.

"Todo ello, en conjunto con el hecho de que al inducir la síntesis de prelamina A en células obtenidas de tumores malignos humanos reducían su capacidad invasiva, hacen que este campo de trabajo en torno a la prelamina genere ventajosas oportunidades terapéuticas en un futuro", concluyó Santana.

Ratones modificados genéticamente

El estudio del Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias y la Universidad de Oviedo, fruto de años de colaboración conjunta, tiene como principal novedad el uso de ratones modificados genéticamente conocidos como ratones en mosaico, "que significa que parte de sus células portan la proteína prelamina A, de forma que permite que su vida media sea similar a la de otro ratón normal".
Los ratones mosaico al finalizar el estudio se mostraban totalmente sanos sin presentar signos de progeria (esto es debido a que solo el 50% de sus células portan la prelamina); en paralelo estos ratones modificados genéticamente presentaban un numero muy reducido de tumores malignos inferior en numero a los presentados en ratones normales.

Como conclusión, los investigadores citaron dos hallazgos fundamentales: que los ratones mosaico son totalmente sanos sin presentar ninguna de las alteraciones que tienen los ratones con progeria causada por prelamina A; y que aunque los ratones mosaico desarrollan el mismo número de tumores que los normales, presentan una cifra muy reducida de tumores malignos. Para comprobar estos resultados se llevaron a cabo experimentos satisfactorios en células humanas de cáncer oral, de pulmón y de mama. Los científicos apuntaron que este estudio podría conducir al desarrollo y aplicación de nuevas terapias a medio plazo para el envejecimiento acelerado y a largo plazo para el cáncer, pero matizaron la necesidad de ir con cautela. "Los ratones mosaico que utilizamos son un modelo experimental muy útil, pero podría ser diferentes en los pacientes con progeria o cáncer".

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