JUDIT GONZÁLEZ
José Barroso lleva desde septiembre impartiendo talleres de estimulación cognitiva dentro del programa Salud y Bienestar organizado por la Obra Social y Cultural de CajaCanarias en su edición de 2012.
–¿En qué consisten los talleres de estimulación cognitiva?
–El núcleo central de los talleres es la memoria, ya que es el área en la que las personas suelen detectar problemas en primer lugar. Pero las funciones cognitivas no son independientes, y la memoria no es la única que se resiente en el envejecimiento. Otras funciones, como la atención o las funciones ejecutivas o capacidad de planificación, también se alteran. Por eso, en los talleres se trabajan también estas áreas cognitivas con el objetivo de mejorar su funcionamiento. Además, se explican algunos conceptos básicos para que las personas entiendan por qué se están produciendo los cambios que notan.
–¿Qué actividades realizan?
–Les entrenamos en el uso adecuado de un sistema de agenda para mejorar la capacidad de planificación y que sirve también de recordatorio de lo que hay que hacer. También se aprende a llevar un diario, que ejercita la capacidad de reconstruir lo que se ha hecho y potenciar su posterior recuerdo. Esto, que parece sencillo, hay personas que lo hacen, pero de forma incompleta o ineficaz. Otras actividades están dirigidas a mejorar la capacidad de atender y registrar lo que leemos o nos dicen, a organizar mejor la información para poder recordarla más eficazmente y a utilizar claves o ayudas para el recuerdo.
–¿A quién va dirigido?
–A mayores de 60 años, tanto a los que se encuentren bien como a los que tengan dudas sobre su rendimiento.
–¿A cuántas personas han llegado estos talleres?
–Entre 60 y 70 personas, entre los tres talleres que hemos realizado hasta el momento.
–¿Dónde se realizan estos talleres?
–La obra social de CajaCanarias tiene la intención de que se realicen por toda la Isla.
–¿Cómo se estructuran?
–Damos una charla inicial sobre cuáles son los cambios cognitivos en el envejecimiento normal. En esa charla se capta a los participantes. Luego viene la fase de selección, para formar un grupo de entre 20 y 30 personas, y a partir de ahí comienzan los talleres que consisten en ocho sesiones repartidas en un mes. A su término, se hace una evaluación final y un seguimiento a los tres y seis meses.
–¿Cuándo se impartió el primer taller?
–Empezamos en septiembre en La Laguna. Antes también habíamos hecho otras actividades con la Obra Social, desde el 2006, que consistían en charlas divulgativas en diferentes municipios de Tenerife, La Gomera y El Hierro. La idea era explicar que hay cambios normales en el funcionamiento cognitivo que no son alarmantes, y otros a los que sí hay que atender.
–¿En qué municipios se impartirán estos talleres?
–Están aún por decidir. Hemos dado dos en La Laguna, uno en Santa Cruz. En septiembre, empezará otro en Candelaria.
–¿Cuál es el perfil del participante?
–Personas mayores, casi todas de más de 60 años. Generalmente, suelen participar más mujeres que hombres.
–¿Cómo surgieron?
–Estos talleres eran un objetivo del grupo de investigación de Neuropsicología de la Universidad de la Laguna, porque los propios resultados de nuestra investigación y de nuestro trabajo clínico nos hacían ver claramente que eran algo necesario. Nuestro interés coincidió con los objetivos de la Obra Social de CajaCanarias en el sector de personas mayores.
–¿Los participantes llegan preocupados?
–Vienen muy preocupados con el tema del Alzheimer y la memoria. A mí, como profesional, me preocupa que hay otras demencias que pueden ser tan graves como el Alzheimer, pero que sus síntomas pasan desapercibidos, no se les prestan atención A veces, en las consulta les dices que no tiene Alzheimer y se alivian, aunque puede que tengan una demencia frontal, que es igual de grave.
–¿Qué patologías tiene la gente que acude al taller?
–La mayoría no tiene patología alguna, Algunos presentan un deterioro cognitivo ligero, en el que experimentan algunas pérdidas cognitivas, pero se mantienen autónomos. Por ejemplo, en la primera investigación que realizamos, los médicos nos remitían a personas sanas entre los 65 y 75 años. De un total de 150 personas estudiadas, 36 ya estaban en esta fase, aunque lo desconocían. Se olvidan de cosas importantes, que no recuerda ni con pistas, repiten las cosas muchas veces o no recuerdan acontecimientos cercanos. Se detecta, por ejemplo, a la hora de cocinar, porque las personas comienzan a olvidar elementos, o se dejan el fuego encendido. Estas personas realizan el taller, pero advertimos a sus familiares de que deben seguirlo como tratamiento y no como una actividad ocasional.
–¿Qué tipos de deterioro cognitivo ligero?
–Hay dos grandes tipos: el amnésico, en el que se afecta la memoria, y los no amnésicos. Generalmente, las personas que sufren el amnésico, si continúan progresando, pueden llegar a desarrollar una demencia de Alzheimer. Los de tipo no amnésico, pueden tener otras demencias.
–¿Cómo se detecta?
–El problema es que no se aprecia fácilmente, porque el anciano sigue siendo autónomo. Solo se detecta con un estudio cognitivo profundo y eso actualmente no está cubierto en la sanidad pública. El médico de cabecera, puede hacer alguna prueba breve, pero éstas no son capaces de detectar los casos de deterioro ligero. Por eso, muchas veces cuando se detecta el problema, los pacientes ya han iniciado una demencia. La evaluación cognitiva son cuatro horas de promedio en las que miden todas las funciones y se establece el perfil cognitivo. Nosotros la incluimos en nuestro protocolo de investigación a los participante, junto con una Resonancia Magnética cerebral.
–¿Quiénes imparten los talleres?
–Somos un grupo de neuropsicólogos que realizamos nuestra labor investigadora en la Universidad de La Laguna. La vertiente profesional la realizamos a través de Genpsyca (Grupo de Estudios Neuropsicológicos de Canarias). En los talleres, participamos cinco neuropsicólogos. Además, vamos a comenzar con un proceso de formación de monitores del taller entre profesionales de Cajacanarias, actualmente pre-jubilados, que van a participar como "voluntariado" para impartir los talleres en la Isla. Es una idea interesante porque puede suponer llegar a más lugares, más población en menos tiempo. Además, el beneficio que a los propios voluntarios le reporta desde el punto de vista cognitivo.
–¿Qué otras actividades se ofertarán?
–Queremos que los participantes de los talleres de estimulación cognitiva se vinculen a los talleres de ajedrez de CajaCanarias. Se trataría de hacer una especie de Escuela de Mayores de ajedrez para iniciar a las personas que nunca han realizado esta actividad. Algunos pueden pensar que es muy difícil, o que no lo van a llegar a aprender. El ajedrez es una actividad muy completa y creemos que puede ser muy beneficioso comenzar a practicarla, aunque se tenga ya una edad avanzada.
–¿Cuándo empezará esta escuela de ajedrez?
–Supongo que en septiembre,empezaremos con los que participaron en el taller de La Laguna, lo único que nos falta es encontrarun lugar donde puedan realizarlo.
–¿Cómo lo utilizarán a nivel de investigación?
–Nos proponemos comprobar qué beneficios supone el aprendizaje y la práctica de ajedrez, comparando personas que acudan voluntariamente a los talleres de ajedrez en relación con los que no lo hagan. Además, pretendemos ampliar el estudio a personas entre 40 y 80 años que practiquen ajedrez de forma habitual y comprobar la reserva cognitiva que aporta.