LA OPINIÓN
El mejor perro joven del mundo es de Tenerife y se llama Galán de Tierra de Volcanes. Se trata de un dogo propiedad del criadero Crisdoco de Tegueste que fue proclamado campeón en la Exposición Mundial Canina –World Dog Show 2011– celebrada del 7 al 10 de julio en París. Ganó el premio en la categoría perros jóvenes en un certamen que en esta edición, en la capital francesa, contó con la participación de 30.000 ejemplares de todo el mundo.
El animal criado en Tegueste ya se proclamó hace dos meses campeón de España en la categoría de Jóvenes Machos en la Exposición Especial del Centenario de la Real Sociedad Canina de España celebrada en Madrid, una competición que sirvió para conmemorar los cien años de vida de esta sociedad que el rey Alfonso XIII, abuelo del rey Juan Carlos I, fue promotor e impulsor. El criadero Crisdoco, que se encuentra en la zona de Pedro Álvarez, es propiedad de Cristo Javier Santana Díaz y de Domingo Santana Santana. Ambos se dedican a la cría y selección de esta raza canaria desde 1994.
Galán de Tierra de Volcanes procede de una estirpe de perros perros campeones, aunque es el primero que se alza con un título mundial. En la competición de París era la primera vez que la raza canaria participaba dentro de su nuevo estatus de familia reconocida oficialmente por la Federación Canina Internacional, organizadora del campeonato mundial y que este año conmemora su centenario.
Destreza
Este ejemplar criado en Tegueste destaca por sus características físicas y por su destreza a la hora de realizar las diferentes pruebas, habilidades que le valieron hace unos meses proclamarse campeón de España y, ahora, el mejor del mundo. Desde el Ayuntamiento de Tegueste se quiere felicitar a los propietarios de este dogo canario por esta nueva e importante victoria.
El dogo canario o perro molosoide es originario de Tenerife y Gran Canaria. Surge como resultado de cruces entre el perro pastor majorero, de origen prehispánico y canes molosoides llegados al Archipiélago. Estos cruces originaron una agrupación étnica de perros tipo dogo, de tamaño medio grande, de color atigrado o leonado y manchados en blanco, de morfología robusta, propia de un moloso pero con agilidad y empuje, y de carácter activo y fiel.
Durante los siglos XVI y XVII, su población aumentó considerablemente, hasta el punto de que se hallan numerosas alusiones al mismo en los textos históricos posteriores a la Conquista. En los Cedularios del Cabildo, por ejemplo, se explica su uso como perro guardián para cuidar ganado vacuno y para ayudar a los carniceros a matar.