MARÍA PLASENCIA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
A primera hora de la mañana de ayer ya se notaba que algo había cambiado. El tráfico empezaba a ser más numeroso que el habitual y algunas voces y risas infantiles irrumpían en el silencio mañanero. Arrastrando su maletas con ruedas (llevarlas a la espalda ya no es sano) y ataviados con el uniforme correspondientes (el chandal que es un verdadero quebradero de cabeza y de bolsillo de muchas familias), miles de niños y niñas de Canarias fueron la prueba ayer de que se acaba el verano y comienza el otoño: regresan a las aulas.
Ajenos a todo los problemas que, dicen los sindicatos, tienen sus centros escolares, los más pequeños se dirigían al reencuentro con sus compañeros sabiendo que les quedan unos meses por delante de juegos y estudios. Entre los alumnos muchos nervios, pero más entre sus progenitores que saben que el primer día siempre es más fácil: lo complicado es conseguir separarles de las sábanas en los que quedan. Ayer sólo comenzaban los más pequeños, los estudiantes de Infantil y Primaria que según datos de la Consejería regional de Educación se sitúan en torno a 185.000 niños y niñas.
Salvo en Gran Canaria y algunas localidades del resto de islas que celebraban ayer sus fiestas patronales, los colegios del Archipiélago abrieron sus puertas al curso 2010/11. Excepto seis de ellos, cinco en Tenerife y otro en La Palma, que no pudieron iniciar las clases, según la Administración educativa, porque no se concluyeron a tiempo las obras de reforma, ampliación y mejora que ejecutan los ayuntamientos del municipio correspondiente.
Problemas en los comedores
Los centros que no pudieron empezar ayer lo harán a lo largo de la próxima semana, pero no es esa la principal preocupación de los padres y madres que este año nada más empezar el curso ya amenazan con ponerse en pie de guerra. En este caso, y como ya ocurriera en años anteriores, el centro de las críticas es el servicio de comedor escolar que, pese al aumento de financiación anunciado por el Gobierno de Canarias, no alcanza a cubrir toda la demanda. Según explicó ayer la portavoz del APA del colegio de Las Mercedes, Candela Morales, "podemos estar hablando de cientos de niños en toda la Isla que no tienen plaza".
No es la primera vez que este centro lagunero se queja del servicio de comedor escolar, aunque este año "son más de 20 los niños que se han quedado fuera y todo porque no quieren consolidar el gasto para el próximo año", según Candela Morales, quien añadió que "es falso que los que se quedan fuera sean los que tienen las rentas más altas, la Consejería se olvida de que la crisis ha provocado mayor demanda a la que está obligada a darle respuesta".
Pero este año otro centro se ha sumado de forma contundente a las críticas por el servicio de comedores escolares: el APA del colegio Acentejo de La Matanza decidió ayer dar de comer a sus hijos en la calle como protesta por que la Administración educativa no les dé plaza de comensal. "En el comedor escolar de este centro hay disponibilidad suficiente", aseguró el portavoz de las familias de estos estudiantes, Rafael López, quien añadió que "no puede ser un problema económico como nos quieren hacer creer porque las familias nos hemos ofrecido para pagar el máximo de cuota y la Consejería se ha negado".
El almuerzo sentada de ayer en el municipio del norte de Tenerife parece ser el primer acto de protesta de una serie de acciones que se empezarán a desarrollar a lo largo de las próximas semanas. Esta tarde, las asociaciones de padres y madres de alumnos de los colegios afectados decidirán qué medidas llevar a cabo para que sus hijos no se queden fuera del comedor, aunque López adelanta que "en breve volveremos a dar de comer a los niños en la calle, pero esta vez frente a la Consejería".
Las principales organizaciones sindicales del colectivo docente se sumaron ayer a la denuncia de la falta de plazas en los comedores escolares, aunque no con el mismo énfasis con el que reincidieron en sus protestas por los recortes y en su temor por que no se sustituyan las bajas del profesorado.
El representante de la Federación de Enseñanza de CC OO, José Ramón Barroso, lamentó que "como siempre, se están cargando la poca calidad que tiene el sistema público canario". El representante de la organización sindical denunció que "se han vuelto a apretar las ratios y en todos los niveles se superan y mucho los máximos establecidos" y aseguró que "aún siguen sin nombrarse a muchos profesores tanto en Primaria como en Secundaria".
A ello añadió el sindicato ANPE que "la adjudicación de destinos provisionales nos ha sorprendido con un sistema de publicaciones en pequeñas dosis, tipo "folletín por entregas", que ha mantenido al profesorado en vilo en julio y agosto". ANPE muestra su preocupación por "la disminución de plantillas de los centros educativos y la descarada intención de la Consejería de no cubrir ninguna sustitución ".
Por su parte, la portavoz de EA-Canarias, Zenobia Meneses, aseveró que "la realidad cada año es peor" y aludió a una interminable lista de eliminación de servicios y recursos del sistema educativo para el curso que ayer arrancó: "Se han eliminado orientadores en muchos centros de Secundaria, otros tantos no puede ofertar algunas de las materias básicas al vincularse a un número de alumnos y se suprimen descuentos de horas lectivas".
Con esta perspectiva arrancó ayer un nuevo curso escolar, al que aún les quedan por sumarse los estudiantes de Secundaria, Bachiller, FP y Enseñanzas Artísticas que lo harán a lo largo de la próxima semana.