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´La inmensa mayoría de los docentes son intachables´

Milagros Luis Brito, consejera de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias afirma que se está reforzando la participación de la familia en el sistema educativo

 02:50  
La consejera Milagros Luis Brito, el pasado jueves durante la entrevista en la Presidencia canaria.
La consejera Milagros Luis Brito, el pasado jueves durante la entrevista en la Presidencia canaria.  yaiza socorro

VICENTE GUERRA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
A la consejera de Educación se la ve casi como la Margaret Thatcher de la escuela pública. La firmeza del Gobierno y la crisis han acabado con la agitación sindical en los centros, aunque ella tiende la mano: "Respeto muchísimo a los sindicatos y me gustaría tener aliados en la interlocución social". Pero ya lo deja claro: sin méritos ni esfuerzo no habrá un euro más. "No me gusta buscar culpables si eso no sirve para algo. Lo que hay que decir es que el profesorado juega un papel fundamental, pero al mismo tiempo digo que los indicadores familiares no son buenos, ni los económicos, aunque tampoco se me pasa por la cabeza culpar a una madre de familia monoparental con cuatro hijos y que no llega a final de mes de los males del sistema educativo porque no le da el apoyo adecuado a sus hijos. Sólo digo que es un elemento de análisis", expone.

–A la vista de los resultados de la Evaluación General de Diagnóstico parece imposible que el Gobierno pueda sentirse satisfecho.

–Es claro que los resultados no son satisfactorios, tampoco en el ámbito del Estado. Son datos que no nos sorprenden en el caso de Canarias porque sabíamos que estábamos necesitando reforzar una serie de contenidos y por eso desde el año 2008 estamos reforzando en horarios de tarde los conocimientos de lengua, de matemáticas o el plan de familia. De estas tres iniciativas dice la Evaluación que no arrojan buenos resultados y que debemos reforzarlas más. La Evaluación nos dice también que tenemos que mejorar la participación del entorno socioeconómico. En consecuencia, creo que es una buena herramienta de trabajo y una vez reconocido que los resultados no son buenos para Canarias lo que hay que hacer es extraer conclusiones y mejorar el grado de competencia del sistema.

–Es indisimulable en el presidente Rivero su disgusto por la marcha del sistema público, por sus altas tasas de fracaso, abandono y repetidores. Y su mensaje casi siempre ha ido dirigido a pedir un mayor esfuerzo de los docentes. Parece como si les hiciera culpable de esos fracasos.

–Al presidente le obsesiona la buena marcha de la educación. Lo conozco y ya me dijo, antes de tomar posesión, que la educación iba a ser una de sus prioridades. Yo sé lo que eso significaba: que la educación y los resultados del sistema iban a estar en lo más alto de la agenda política del Gobierno. Él dice que la educación es la única herramienta real para la igualdad de oportunidades. Lo dice por propia experiencia y yo también. En ese sentido, el presidente asume que hay que meter el objetivo de mejorar el sistema educativo en el discurso político. Y hacerlo no significa culpar a nadie, pero tampoco esconder la realidad. Desde luego es evidente que el profesorado juega un papel central, pero eso no indica que sea responsable de la situación.

–Pero el discurso del presidente va en una sola dirección, los maestros.

–El Diagnóstico apunta, por ejemplo, que se observa unos indicadores socioeconómicos en Canarias que nos colocan por debajo de la media. No estamos nada bien ahí. Por eso estamos reforzando el papel de la participación de la familia en el sistema. Ellos nos tienen que ayudar a mejorar el sistema educativo. También los alumnos. Verá que el presidente ha pedido también un esfuerzo no sólo a los profesores, sino a los alumnos y les ha recordado que en esta vida sin esfuerzo no se consigue nada.

–Es decir, que la culpa la tienen también las familias y los alumnos.

–No me gusta buscar culpables si eso no sirve para algo. Esto es mucho más complejo. Lo que hay que decir es que el profesorado juega un papel fundamental, pero al mismo tiempo digo que los indicadores familiares no son buenos, ni los económicos tampoco, pero tampoco se me pasa por la cabeza culpar a una madre de familia monoparental con cuatro hijos y que no llega a final de mes de esa situación porque no le da el apoyo adecuado a sus hijos. No la culpo, pero ese es un elemento de análisis. Y sí quiero dejar claro que el profesorado, en su inmensa mayoría, tiene una actitud intachable, se lo digo yo y se lo dirá el presidente, pero estamos hablando de un colectivo y hay entre ellos de todos las actitudes posibles.
Nuestros docentes están entre los mejor pagados del país, pero el sistema público no funciona y la gente tampoco entiende que la ecuación que se da en la empresa privada de que más salarios sea igual a más resultados y objetivos alcanzados no se dé en la escuela pública.

–Ahí he tenido una posición muy determinada. Sí creo que hay que establecer unos sistemas, quizá ahora no por el contexto económico, pero sí deben cobrar más y reconocerse más a quien más esfuerzos hace. En ese sentido siempre defendí que los equipos directivos tienen un mayor grado de responsabilidad. De hecho les estamos exigiendo, y por ahí van las líneas de trabajo de los próximos meses, que tengan un papel de gestión, responsabilización y liderazgo importantes y por lo tanto sus retribuciones deben ser distintas. En el ámbito de los docentes en general me parece justo establecer un sistema de mejoras retributivas en función de mayor capacidad de innovación, de formación, de antigüedad. Para todo esto hace falta un estatuto de la función publica docente, que logramos meterlo en el Pacto Educativo que no fructificó. El Pacto contemplaba ese estatuto, aunque ya insisto en que no es este el mejor momento para mejoras de retribuciones teniendo en cuenta los recortes salariales que han debido aplicarse.

–¿Ha remitido el absentismo laboral entre los profesores o se mantiene en los escandalosos niveles de hace unos meses?

–Mi percepción es que ha disminuido bastante porque los datos últimos que tenemos corresponden al año 2008, que ya se conocen. Y ha disminuido no sólo por la labor de la Consejería de Educación sino por la de la Dirección General de la Función Pública con sus mecanismos de control de bajas. También es verdad que todos y todas actuamos en función de los controles y ahí creo que los controles impulsados por Función Pública han ayudado bastante.

–¿No le sorprendió a usted que justo en el momento en que la crisis económica asomaba, los sindicatos redoblaran sus demandas de más homologación y además sin contraprestaciones?

–Me sorprendió en parte, pero en el Gobierno ya hemos insistido con firmeza en los escenarios que estábamos viendo. Pedimos que se fuera razonable. Ese discurso, que no nos creían, ahora lo asume todo el mundo. El escenario económico es complicado y con aquel discurso de avisar lo que se nos venía encima, pues no tuve mucho éxito, no conseguí que me oyeran en ese momento. Me sorprendía que no fuéramos conscientes de la situación que se nos avecinaba.

–¿Observa usted un cierto divorcio entre las estrategias y los tiempos de los sindicatos y las de los profesores de a pie?

–Sí observo cada vez más a los profesores implicados en los proyectos educativos de sus centros. Ha ayudado mucho el cambio en el decreto que regula los equipos directivos. Hay algunos programas que hemos reforzado este año y de los que estoy orgullosa por el grado de compromiso de los profesores. Esto me hace ser absolutamente optimista en la capacidad de nuestro sistema educativo para remontar en los próximos años. Y debo añadir que este curso recién finalizado ha sido francamente bueno, de funcionamiento del sistema educativo y de los sistemas complementarios, caso de los transporte, comedores, etcétera. Fíjese que iniciamos el curso con todas las prevenciones de la pandemia de gripe A. En fin, tengo la percepción de que, a pesar de todo, el nivel de agitación ha sido escaso este curso.

–¿Qué reacción le gustaría ver en los sindicatos ante la firmeza del Ejecutivo en mantener sus posiciones y exigir un mayor esfuerzo profesional?

–Si pudiera transmitir algo ahora es que me gustaría que no vieran en el Gobierno ni en esta consejera un intento de desarticular el movimiento sindical, al que respeto muchísimo, ni de poner en duda su trabajo. Pero estamos en un contexto diferente, no estamos en la Europa de los cincuenta o de los ochenta. Estamos en una coyuntura totalmente distinta y no estamos ante una crisis de final de ciclo sino de final de modelo. Y ante estos tránsitos tan complejos hay que ser generosos, responsables, hay que trabajar mucho y todos los días y hay que buscar espacios para el encuentro. Y deben saber los sindicatos que para el presidente, para el Gobierno y para esta consejera la educación es una herramienta estratégica y ahí vamos a seguir metiendo todos los recursos que podamos. Y nos gustaría tener aliados en la interlocución social. Puede haber momentos para la crispación pero desde luego este es el momento para la mano tendida. Aquí, o cerramos propuestas y colocamos el objetivo final por encima del interés individual, o fracasaremos como sociedad.

–Recordará que el proceso de homologación se inició en 1991 con el histórico acuerdo del Gobierno de Olarte. La homologación de los profesores les supuso a todos los canarios un incremento de la gasolina. ¿Qué balance hace? ¿Se ha cumplido sólo por una de las partes (el Gobierno) y no por la otra (los profesores)?

–Fíjese que aquel acuerdo salió por unanimidad. El Gobierno cumplió la parte de su acuerdo, desde luego. De momento, los jueces y el Tribunal Superior de Justicia de Canarias nos ha dicho que el Gobierno cumplió el acuerdo de homologación, que se cumplió en su totalidad. Ambas cosas, la homologación y la jornada continua, se acordaron como efecto de una presión sindical muy fuerte y la jornada continua tenía que ser evaluada anualmente, pero no se hizo. De tal forma que se ha consolidado como un derecho transcurrido el tiempo.
Pero recordará que en relación con la jornada continua se implicaba a los ayuntamientos en las actividades de tarde, pero pasado el tiempo eso no fue posible. Eso tenía un coste para los ayuntamientos aunque algunos lo pusieron en marcha y aun hoy lo mantienen, con actividades complementarias en los centros educativos. En cuanto a nosotros se habilitó presupuestariamente una línea de gasto para compensar horas extras a los profesores y hay profesorado que ha respondido mucho.

–¿Educación intenta reimplantar una fórmula de jornada partida?

–No hay en este momento una propuesta sobre la mesa para modificar la jornada laboral de los docentes. Lo que sí hemos hecho es entender que hay que reforzar en determinados ámbitos y se está haciendo incluso a propuesta de los profesores. Es verdad que hay muchas familias en Canarias que en los últimos años han podido y lo han pagado privadamente, pero de lo que se trata es de ofrecer esa mejora en lo público. El profesorado ha acogido muy bien estas jornadas de refuerzo en las tardes, lo mismo que le digo que mayoritariamente el profesorado no se ha acogido al programa de acogida temprana.

–En el último pleno parlamentario le llovieron al director general de Deportes, Álvaro Pérez, críticas de todos los grupos, incluidos los del Gobierno, por su intento de crear una fundación del deporte, aunque sólo el PSC pidiera su reprobación. ¿Pondría usted la mano en el fuego por su gestión?

–Yo no pongo la mano en el fuego por nadie. Yo, en nombre del Gobierno, tuve una intervención en el Pleno para hablar de las política deportiva del Gobierno y esta consejera defendió la política deportiva del Gobierno, y lo hice con absoluta convicción. Y defiendo la política deportiva porque creo que se ha hecho un magnífico trabajo en todos los frentes, en el transporte, en apoyo a la práctica del deporte para personas con discapacidad, en promoción exterior de nuestros deportistas, en dignificación del mundo deportivo.

–Usted elogia la política deportiva del Gobierno, pero la pregunta es si apoya la gestión de Álvaro Pérez.

–Y yo le insisto: de la política deportiva del Gobierno yo estoy satisfecha. Siempre es mejorable, seguro, pero a la pregunta inicial sobre si pongo la mano en el fuego por alguien, la respuesta es la misma: sólo respondo de mi misma.

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