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Una pareja gay pide legalizar una hija nacida de un vientre de alquiler

Si el caso no se resuelve, la niña llegará a Canarias como extranjera y pasados 90 días será ilegal

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Tony y Juan pasean a su hija, nacida de un vientre de alquiler el 24 de febrero.
Tony y Juan pasean a su hija, nacida de un vientre de alquiler el 24 de febrero. la opinión

MIGUEL F. AYALA | LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Juan y Antonio son una pareja homosexual que, mediante una gestante de subrogación -lo que en España se llama vientre de alquiler-, son padres desde hace quince días de una pequeña a la que el Estado español impide inscribirse como ciudadana pues ellos desean figurar, ambos, como padres legítimos de la niña, un supuesto que no contempla la legislación.

Ellos consideran "discriminación homófoba" dicha actitud "porque", dicen, "en el caso de las parejas heterosexuales se hace constantemente la vista gorda, pese a que también se trata de una hija, fruto de una gestante de alquiler".

La niña nació hace dos semanas en San Diego, California, del vientre de una mujer que fue fecundado con el óvulo de una segunda joven y espermatozoides de la pareja, práctica legal en EE UU pero que no reconoce el Estado español.

"Legalmente", explican los afectados, "como en EE UU sí está permitido, desde que a la madre le cortan el cordón umbilical en el quirófano los únicos responsables somos nosotros como padres, y así figuramos en el certificado de nacimiento que nos ha entregado el Estado de California, y donde estamos registrados los dos. El problema", prosiguen, "es que en el consulado español, al ir a inscribir a la niña, le niegan ese derecho que, en el caso de los matrimonios heterosexuales, sí se respeta".

Su solicitud de registró fue aceptada el martes "porque los funcionarios no quieren problemas, pero sabemos que nos va a llegar denegada", explican sobre una medida que tildan de "sorpendente", viniendo de un país que admite los matrimonios entre personas del mismo sexo. "Además", añaden, "en virtud del convenio de La Haya, España tiene que aceptar los documentos civiles de EE UU, algo que incumple con estos casos".

La única solución legal que les ofrecen para la inscripción "es inscribirla como hija de un sólo padre y que el otro figure como padre adoptivo, a lo que nos negamos tajantemente porque esa no es la relidad: nuestra hija tiene dos papás", repiten.

Así, la niña entraría a España con un permiso de estancia de 90 días que, como cualquier otra extranjera, cuando se agote la dejaría en situación ilegal.

"¿Un piso o un bebé?"

La historia de amor del grancanario Tony y el madrileño Juan, de 31 y 38 años, respectivamente, se inció hace años, "y por nuestra condición sexual pues, al menos yo", explica Tony entre que coloca pañales y calienta biberones, "tenía descartado el tema de tener hijos. Además", prosigue desde San Diego, "estaba el hecho de que José ya tiene una hija de una relación anterior, por lo que su sentido paternal estaba cubierto".

Sin embargo, a través de un amigo común conocen la situación de muchas otras parejas homosexuales que, mediante la contratación de gestantes subrogadas, estaban haciendo realidad el sueño de ser papás.

"Entonces comenzamos a informarnos hasta que hace dos años, más o menos, nos hicimos la gran pregunta: ¿compramos un piso o tenemos un hijo?".

La respuesta, mientras usted lee las líneas de este periódico, duerme como un lirón en su cuna mientras los nuevos "e ilusionadísimos" papás, tratan de solventar los asuntos legales que les mantienen sin poder disfrutar al cien por cien de su "deseada" situación familiar.

En total, una pareja gasta en torno a los 80.000 euros para hacer realidad su sueño de ser padres, "aunque pueden existir complicaciones que disparen los precios hasta más de 120.000 euros", añaden Juan y Tony. "Al final todo el dinero es poco, la verdad", dicen ellos, "por eso nos resulta tan doloroso que las trabas las ponga ahora nuestro gobierno", agregan no sin reconocer que han sufrido "muy malos momentos" durante esta experiencia, como, por ejemplo, el aborto de uno de los dos fetos que engendró la madre de alquiler, y que iba a ser la hermana o el hermano de la pequeña niña que ahora miman con locura.

"Suele suceder que se fecunden dos óvulos, uno de cada padre, pero en nuestro caso sólo se desarrolló uno. Fue triste", aseguran, "pero ahora que tenemos a la bebé está todo superado", concluyen, deseosos de volver a España para que la hermana, los tíos y los abuelos de la niña ven la cara del nuevo fichaje.

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