SONIA GALDÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Hoy se celebra en toda España el Día del Trasplante, donde Canarias destaca como una de las regiones del mundo con más intervenciones por cada mil habitantes pero esta fecha sirve para recordar que donar los órganos puede salvar muchas vidas y que, como defiende la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), "en el cielo no los necesitas". Los hospitales de Tenerife son punteros en este tipo de cirugía y el Universitario de Canarias (HUC) es, además, centro de referencia para el de páncreas y gran experto en el renal. Su coordinador médico de trasplantes explica los detalles de estas intervenciones y por qué debemos concienciarnos de donar un riñón en vida, porque "el riesgo es igual al de tener un accidente de tráfico en un año".
El jefe regional quirúrgico del trasplante de páncreas, Antonio Alarcó, afirma que Canarias es uno de los lugares del mundo con más órganos trasplantados y "hay equipos de riñón y páncreas con grandísimos resultados y de gran prestigio" en el HUC, mientras que La Candelaria se encarga de los de hígado, por lo que las Islas tienen resuelto el problema para la mayoría de pacientes con una insuficiencia de esos órganos. Pero, hay que seguir fomentando la donación y recordó el slogan de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), pidiendo que "no te lleves tus órganos al cielo, allí no los necesitas", señaló Alarcó. El doctor destacó la importante labor de esta entidad española, que es una de las más prestigiosas del mundo, al igual que su coordinador nacional, Rafael Matesanz.
Esta petición no es baladí pues, como destacó el coordinador médico de trasplantes de riñón y páncreas del Hospital Universitario de Canarias (HUC), José Manuel González Posada, en 2009 se produjo una bajada importante en el número de intervenciones, tras varios años superando los cien trasplantes. El año pasado, la cifra ascendió a 89, de los que dos procedieron de donante vivo, nueve fueron conjuntos de riñón y páncreas y, el resto, sólo renales.
Este descenso se ha debido a que "hay menos donaciones, pero también porque muere menos gente". Así, el doctor destacó que el 30 por ciento de donantes antes eran jóvenes, mientras que ahora no llegan al 10 por ciento, lo que se debe, en gran medida, a que hay menos muertos de tráfico.
Donantes de más edad. En la actualidad, los donantes suelen ser personas mayores, con hipertensión y diabéticas, que fallecen por hemorragia cerebral y, dado el avance en los tratamientos para esas patologías, cada vez tienen más edad. Así es importante que, para el trasplante renal, se potencie el de donante vivo, es decir, que el familiar o pareja de una persona que está en diálisis se ofrezca como donante.
Este modelo ofrece mejores resultados que el trasplante del órgano de un fallecido, y, para quienes temen el riesgo quirúrgico de esta intervención, el doctor explica que la posibilidad de que una persona fallezca al donar uno de sus riñones es igual a la de morir en un accidente de tráfico durante un año.
Canarias ha sido número uno de España, durante muchos años, en donaciones, lo que, según González Posada, ha hecho ralentizar un poco estos programas de donante vivo. Ahora, ante el incremento de las listas de espera por la disminución de donantes fallecidos, este modelo ha empezado a incrementarse, sobre todo para pacientes jóvenes. "Cada riñón tiene una vida programada similar a la de las personas, de 80 ó 90 años. Si el órgano empleado tiene 50, por ejemplo, será aprovechable menos tiempo que uno de la misma edad del paciente, por lo que bajan las expectativas".
En cuanto a las células madre y la creación de los órganos en laboratorio, "la investigación aún está muy verde y muy limitada, porque conseguir células que hagan la función completa de un hígado, pulmón o corazón aún está muy lejos. Será el futuro, pero aún quedan 15 años".
Pero, no todo el mundo puede recibir un órgano. Así, González Posada explicó que el paciente suele estar ya dializándose y que no se le trasplanta antes, aunque "sería lo ideal, porque la diálisis es buena técnica pero, a largo plazo, ofrece peor supervivencia del trasplante". También se tiene en cuenta que no tenga riesgo de someterse a una cirugía de este tipo, que "dura unas 8 horas, porque no todos los que se están dializando pueden soportarlo". Además, una vez trasplantado, requerirá un tratamiento que bajará las defensas de por vida, sobre todo, durante los seis primeros meses, lo que aumenta el riesgo de coger una infección y fallecer.