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Canarias consume más medicamentos que Bolivia

Un experto propone crear una agencia que controle la eficacia de los tratamientos

 
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SONIA GALDÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE El jefe de Sección de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (Hunsc), José Antonio Martín Conde, expuso ante la Real Academia provincial de Medicina la realidad del gasto farmacéutico en las Islas y los problemas para sostener el sistema sanitario cuando "el consumo de medicamentos en Canarias es mucho mayor que el de países como Bolivia". El experto planteó también la necesidad de crear organismos nacionales o comunitarios que evalúen la efectividad de los tratamientos, hasta el punto de que si un nuevo producto no funciona como promete, el sistema sanitario no lo abone.

Martín Conde se refirió así a un caso británico, donde el Instituto para la Salud y Excelencia Clínica de Inglaterra y Gales (NICE) y la compañía farmacéutica productora del Velcade –un tratamiento para el mieloma múltiple– acordaron probar el nuevo medicamento bajo la premisa del Riesgo compartido, de tal manera que se administraron cuatro ciclos a los pacientes y, en tanto se consideró que la utilidad no era la convenida, la autoridad sanitaria dejó de adquirir el producto y se le reembolsó lo invertido.

Este experto consideró que, ante un sistema sanitario español costoso y con un gasto farmacéutico excesivo, una vía de avance para su sostenibilidad serían estos contratos o programas de riesgo compartido para la financiación de los nuevos medicamentos. El sistema consiste en que el Estado y la industria lleguen a un acuerdo sobre negocio sostenible, de tal manera que el país paga sólo lo que funciona y cura, a la vez que puede acotar el marketing del laboratorio y que promocione sus productos sólo en unas indicaciones concretas.
En España hay una "insuficiente evaluación de la utilidad de los medicamentos y muchos se incorporan al mercado sin un análisis de la relación" entre beneficio y coste, por lo que Martín Conde planteó la necesidad de una agencia española o europea, similar a NICE, que se encargue de evaluarlos.

De hecho, recordó que la efectividad de un nuevo producto se basa, muchas veces, en estudios de comparación con placebos y no con otros medicamentos del mismo campo, a lo que hay que sumar el riesgo de que se prescriban a personas para las que no son adecuados, por lo que Martín Conde pidió que se incorpore la voz de los pacientes, sus preferencias, junto al debate de los académicos y sociedades científicas.

En su ponencia, titulada Medicamento y sostenibilidad. ¿Valen los medicamentos lo que cuestan?, expuso la realidad de un sistema sanitario español en el que el gasto en medicamentos crece de manera exponencial y se buscan estrategias para contener o limitar esta inversión. De hecho, este tema constituye uno de los ejes del debate con el que se espera dar respuesta a una nueva realidad, donde cambian los patrones demográficos, hay un mayor volumen de información, los pacientes son más exigentes o hay problemas de sostenibilidad financiera.

Martín destacó que, en la actualidad, existe una gran preocupación por el gasto sanitario, al que se dedica una parte cada vez mayor del PIB, y por un modelo de financiación que cuestionan los especialistas de economía de la salud.

La mayor parte de las consultas médicas en España terminan con una receta o, mejor dicho, varias, ya que la media es de 2,5 por cita en Atención Primaria. Esto supuso que, en 2008, se emitieran un 5 por ciento más de recetas que en el año anterior, que también fueron más caras y supusieron un gasto de casi 12,5 millones de euros ––7,1 por ciento más–. La evolución del gasto farmacéutico y del número de recetas en Canarias es igual de ascendente y se espera que siga creciendo.

A esto hay que sumar que una cuarta parte del gasto público en medicamentos proviene de la farmacia hospitalaria, que sólo en el Hunsc fue de 38 millones de euros durante 2008, una cuantía que supuso el 15 por ciento de todo el capítulo del hospital y que ascendió a los 41 millones al sumar el de las especialidades del centro.

Fracaso terapéutico. Sin embargo, para contabilizar el gasto farmacéutico, ahora sólo se tiene en cuenta el precio y la cantidad, cuando "se debería incorporar el fracaso terapéutico y el coste de las reacciones adversas" de estos productos –que conllevan incluso hospitalizaciones–, como lamentó el jefe de sección del Hunsc.

En todo caso, los pronósticos para el futuro inmediato, que "son muy realistas, señalan que la Sanidad no aguantará este ritmo", en tanto este gasto farmacéutico crece más que la riqueza del país y las medidas que plantea la Administración para tratar de contenerlo –como el copago o las listas negativas– no lo frenan y siempre crece más de lo esperado. Por ello, Martín Conde proclamó que el Consejo Interterritorial de Salud español debe definir nuevas reglas de juego con las regiones, junto a reformas organizativas valientes y consensuadas.

El doctor recordó que está demostrado que el estilo de vida es el mayor determinante de la salud de una persona, seguido de sus factores biológicos, del ambiente y, por último, del sistema sanitario. Por tanto, destacó la paradoja de que se dediquen más recursos al hecho que menos importancia tiene para la salud, pero también matizó que poner un límite al gasto no es sencillo ni aséptico.

Así, Martín Conde consideró que, en los próximos años, tendremos que posicionarnos sobre si una agencia tipo NICE tiene sentido en España, habrá que abordar una corresponsabilidad de todos los agentes implicados y apostar por una aplicación de la medicina basada en la evidencia y la eficiencia, una tarea ardua porque, constantemente, aparecen nuevos medicamentos. Ante esta realidad, consideró que el trabajo en equipo puede aportar mejores resultados y pidió que se tenga en cuenta a los expertos de farmacia.

Una de sus propuestas de aplicación más localista es la aprovechar los ingresos hospitalarios para evaluar los tratamientos de los pacientes y ver si existen duplicidades, además de intentar alinear los protocolos de Atención Primaria y Especializada. En todo caso, el alto consumo que se da en Canarias "necesita un análisis"

Responsabilidad compartida. Así, señaló que el modelo actual es imperfecto porque no existe responsabilidad compartida de los agentes y valoró que deben existir mecanismos racionales de selección de tecnologías y medicamentos, con los que se pueden evitar también procesos, como la lista de espera, y conseguir más beneficios con los mismos recursos.

Un exceso de prescripciones

S. Galdón
Los miembros de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife que asistieron a la conferencia del doctor Martín Conde se refirieron al exceso de prescripciones que acumulan muchos pacientes, que pueden tomar más de diez medicamentos y varios de ellos con la misma finalidad, o al fraude en la exportación de estos productos, que se envían a familiares de Venezuela o Cuba, por ejemplo. El neurocirujano Luis González Feria apuntó a los abundantes casos de polifarmacia que llegan a las consultas de especialidades y recordó el caso de una paciente que tomaba 17 medicinas, de las que tres eran derivados de las benzodiacepinas y tenían la misma finalidad, por lo que le recomendó que pidiera a su médico de cabecera un ajuste y la respuesta que la paciente recibió es que no tenía tiempo. En este sentido, se abordó también una "deformación del sistema", en la que muchos médicos recetan sin revisar físicamente al paciente, un hecho que el propio presidente de la Academia, el doctor Javier Parache, atribuyó a que mientras las consultas de Atención Primaria tengan 70 pacientes por la mañana, esa atención no se podrá mejorar. Por otra parte, el especialista en radiodiagnóstico, el doctor Manuel Toledo, valoró si es posible la creación de una "policía" del medicamento para perseguir las exportaciones que, con uso de receta, se envían a familiares en el extranjero. Al respecto, el jefe de sección de Farmacia Hospitalaria, José Alberto Martín Conde, valoró que el control del fraude se espera lograr con la receta electrónica, en tanto servirá para evitar más prescripciones de las debidas. Al respecto, se comentó que mientras los medicamentos tengan un nombre asimilable y la vecina los pueda recomendar, no habrá solución. De hecho, en este debate posterior a la conferencia del doctor Martín, se habló también de la fascinación de pacientes y médicos por los nuevos medicamentos y de la presión de muchos usuarios para que se les prescriban más, así como de la necesidad de mejorar la educación sanitaria para la ciudadanía.

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