S. GALDÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La concesión del Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT, por sus siglas en inglés) se retrasará hasta la primavera del próximo año, según señalaron ayer fuentes del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), por lo que el observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, y los tres de Chile tendrán más tiempo para reforzar sus candidaturas, ahora en empate técnico. Canarias reivindica al Gigante Europeo con el respaldo del Estado y apoyándose en que ya ha demostrado de lo que es capaz con la construcción del Grantecan, aunque se enfrenta a que el Observatorio Europeo Austral, entidad promotora del proyecto e integrada por 14 países comunitarios –incluida España– ha desarrollado buena parte de su actividad en la parte chilena de la cordillera de Los Andes, donde ya construye el telescopio de vanguardia ALMA.
La consecución del conocido como telescopio gigante europeo ha movilizado a las instituciones canarias y españolas, que están convencidas de que las cumbres palmeras son la sede más apropiada, aunque aún no han logrado el desempate con Chile. No hay que olvidar que esta instalación supondrá una inversión multimillonaria y la creación de centenares de puestos de trabajo, ya que sólo el proyecto del telescopio cuesta 57 millones de euros.
La concesión estaba prevista para finales de este año, pero la decisión final se ha retrasado hasta la primavera de 2010, una demora que beneficia a Canarias, para que pueda perfeccionar su oferta y presión institucional ante los de los Andes, que eran los preferidos de antemano. De hecho, el Observatorio Europeo Austral (ESO) opera únicamente en Chile, donde se instaló en la década de 1960 y mantiene tres sitios de observación, La Silla, Paranal y Chajnantor. En este último está construyendo ya, junto a Japón y Estados Unidos, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un telescopio de vanguardia para estudiar la luz de algunos de los objetos más fríos en el Universo y que estará en 2012. Además, la ESO ya plantea la importancia del trabajo conjunto entre esta instalación y los Telescopios Extremadamente Grandes, para lograr "una visión imparcial de la historia de la formación estelar desde los comienzos del Universo".
El principal aspirante al E-ELT es el Observatorio La Silla, que está ubicado en el borde del desierto de Atacama, a 600 kilómetros al norte de Santiago de Chile y a una altitud de 2.400 metros, y que ha sido el emblema de la ESO desde hace 40 años. Sin embargo, el del Roque de los Muchachos compite con los tres chilenos –el Paranal alberga al Very Large Telescope–, todos con cielos limpios y de escasa contaminación lumínica.
La aridez de los emplazamientos andinos es un argumento que se esgrime desde Canarias para que el Gigante europeo se quede en las cumbres de La Palma, junto a la capacidad, ya demostrada con el Gran Telescopio de Canarias (Grantecan o GTC), para llevar a cabo esta gran instalación. De hecho, el IAC está tan convencido de que su candidatura es la mejor que ya ha iniciado los estudios necesarios. La ESO se encarga del proyecto del E-ELT, que ya está muy avanzado y que ha tenido un coste de 57 millones de euros. Aunque este retraso en escoger su ubicación puede afectar a la fecha de entrega, se espera que el inicio de las operaciones se produzca en el 2018. La lucha por llevárselo a casa durará algunos meses, pero los resultados que se esperan de este telescopio gigante valdrán la pena.
De hecho, la ESO espera que "consiga notables primicias, incluyendo el seguimiento de planetas similares a la Tierra, que están en las zonas habitables y donde ya podría existir vida". Además, permitirá avanzar en el conocimiento de los orígenes del Universo, mediante el estudio de las primeras estrellas y galaxias, pero los astrónomos están preparándose para lo inesperado, para preguntas nuevas e imprevisibles que surgirán a partir de los descubrimientos que se harán con el E-ELT".
Imágenes más nítidas que con el Hubble
La Opinión
El Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT) tendrá un espejo primario segmentado de 42 metros de diámetro y capaz de ofrecer una calidad de imagen sorprendente, gracias a una óptica adaptativa avanzada para corregir las turbulencias atmosféricas y a un conjunto de instrumentos especializados, que serán soportados por grandes plataformas laterales. Además de por su innovador diseño de cinco espejos, con el principal formado por casi mil segmentos hexagonales, el E-ELT destaca porque reunirá 15 veces más luz que los más grandes telescopios ópticos actuales, es decir, ofrecerá imágenes 15 veces más nítidas que las obtenidas por el Telescopio Espacial Hubble. Este instrumento mejorará el conocimiento astrofísico y permitirá detectar planetas similares a la Tierra y revelar sus propiedades globales (si posee rocas u océanos), estudiar objetos primitivos y muy lejanos o agujeros negros super masivos, así como la naturaleza y distribución de la materia y energía oscura. Uno de los ejemplos de los usos del E-ELT está en un planeta que se encuentra alrededor de la estrella enana roja Gliese 581 que, con un radio un 50 por ciento más grande que el de la Tierra, está situado en la llamada zona habitable de su estrella madre, es decir, donde puede existir agua líquida, aunque está mucho más cerca de su estrella que la Tierra, ya que tarda sólo 13 días en completar una órbita alrededor de su estrella, mientras que la Tierra tarda 365 días.