AGENCIAS | SANTA CRUZ DE TENERIFE-LA PALMA
El presidente de la comisión de fiestas de Tigalate, un barrio del municipio palmero de Mazo, José Javier Fernández, rechazó ayer que el origen del incendio forestal que afectó al sur de La Palma este verano se debiera a los cohetes lanzados durante las fiestas. Fernández, que es uno de los tres imputados –todos de la comisión de fiestas– por la titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de la capital palmera como provocadores de la catástrofe, señaló que el fuego comenzó unas cinco horas después de esta celebración festiva y que el foco inicial estaba lejos de la plaza, pero "se ve que ya se sacaron conclusiones de que fuimos los culpables", lamentó.
José Javier Fernández, en declaraciones a Canarias Radio, la Autonómica, explicó ayer que "nunca hemos negado que tiramos voladores a las seis de la tarde" del día en que empezó el incendio, pero, "no tiramos ninguno más. Bastantes testigos en la plaza dicen que no oyeron más voladores". Además, aseguró que el fuego se inició mucho después, a las 23:00 horas, y en una zona alejada de la que se lanzaron los cohetes. "El resplandor del origen del incendio lo vi a más de 300 metros de la plaza seguro, pero nadie ha averiguado a la distancia que empezó ni si un volador puede llegar. Pero se ve que ya se sacaron conclusiones de que fuimos los culpables".
Fernández criticó que "lo que importa es tener el culpable" y señaló que los otros dos imputados, también miembros de la comisión de fiestas de Tigalate, "están bastante mal, porque somos personas normales y esto afecta". También lamentó que "ahora parece que nadie ha lanzado voladores nunca, cuando todo el mundo lo hace y no sólo en las fiestas", para lo que puso como ejemplo la celebración de los goles, por lo que "creo que no estamos cometiendo ningún delito".
El grupo de gobierno del Ayuntamiento de Mazo apoyó ayer a los tres vecinos de esta localidad imputados en ese delito de incendio forestal por negligencia, porque "estas personas, desinteresadamente, organizan las fiestas del barrio con otros vecinos , como las miles que anualmente se celebran en toda Canarias" y pidió respeto por la presunción de inocencia.
Por su parte, el Partido Popular (PP) de La Palma pidió "prudencia" y "máximo respeto" a las labores de investigación realizadas, junto a una mayor "contundencia" en la transparencia de la gestión política del incendio que asoló la Isla el pasado verano.
Los afectados estudian las acciones legales tras conocer la investigación
EFE | Fuencaliente
Los afectados por el incendio que asoló el sur de La Palma el pasado mes de julio, con el respaldo de la Plataforma Más Nunca, anunciaron ayer que, durante los próximos días, decidirán las acciones legales que van a llevar a cabo contra los presuntos responsables del fuego, tras conocer el martes la imputación de tres personas, miembros de la comisión de fiestas de Tigalate –en Mazo–, por la comisión de un presunto delito de incendio forestal por negligencia.
Así lo confirmó ayer el portavoz de los afectados por este fuego, Eduardo Pérez, quien señaló que "los miembros de la Plataforma siempre sospechamos que el origen del fuego estuvo en los cohetes voladores que se lanzaron con motivo de la celebración de las fiestas del barrio de Tigalate, aunque nunca tuvimos pruebas para demostrarlo", afirmó.
Ahora, tras conocer las investigaciones realizadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), los afectados se reunirán con sus asesores jurídicos en los próximos días para determinar qué acciones de carácter judicial pueden llevar a cabo.
Eduardo Pérez no aclaró si se personarán en la causa judicial de forma colectiva o a nivel personal, ya que "eso nos lo dirán nuestros asesores legales de la Plataforma Más Nunca, que vendrán desde Gran Canaria", explicó.
Este incendio forestal, que comenzó el pasado 31 de julio, afectó a casi 3.000 hectáreas y a unas 50 casas, ya que se tardó cuatro días en poder controlarlo y varios más en apagarlo. Las llamas afectaron a los municipios de Fuencaliente y Mazo, donde, además de perderse viviendas y negocios, se vieron afectados terrenos agrícolas y zonas de monte.