SONIA GALDÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La Sanidad canaria gastó en 2008 más de 1,7 millones de euros para adquirir 3.035 sillas de ruedas, una elevada cuantía que, sin embargo, no garantiza una prestación efectiva para el paciente. Los médicos rehabilitadores critican que el 40 por ciento de las sillas "recetadas" son inadecuadas para la patología del usuario y se entregan sin tener en cuenta sus necesidades reales o problemas posturales, lo que acarrea complicaciones médicas y un empeoramiento de la calidad de vida de estas personas.
El presidente de la Sociedad Canaria de Medicina Física y Rehabilitación, Francisco Javier de León, explicó que Canarias anunció ayer que las Islas destinaron 1.175.000 euros durante 2008 en unas sillas de ruedas que, en un 40 por ciento de los casos, "no son totalmente adecuadas" para las necesidades de cada usuario.
La legislación establece que deben ser prescritas por un médico especialista y, "muchas veces, no se analiza la posición del paciente, su capacidad de propulsión en la silla o si tiene una articulación rígida", entre otras variables. En este sentido, De León aclaró que "los rehabilitadores intentamos hacerlo bien, pero, con frecuencia, se prescriben en un momento temprano de la enfermedad", antes de conocer su evolución y por la necesidad urgente para el desplazamiento.
Otra razón obedece a que los familiares realizan el trámite para evitar desplazamientos incómodos al enfermo. "Cuando se solicita esta prestación, debe tenerse en cuenta que no se trata sólo de rellenar un papel, sino que hay que ver al paciente y estudiar sus necesidades, ya que es un acto médico y bastante complejo", matizó De León. Además, señaló que "hay tantos tipos de sillas como pacientes y, cuando accedemos a un catálogo de prestaciones ortésicas y ortoprotésicas, se ofrecen modelos que son sólo una referencia, pero ese estándar debe adaptarse a cada necesidad".
Así, explicó que este recurso puede emplearse por personas parapléjicas, hemipléjicas o con una amputación, que no presentan las mismas características de movilidad. "Si, además, existe una deformidad ortopédica, habrá que incluir adaptaciones, como los tacos para separar las piernas, de tal manera que no se creen lesiones asociadas a esa inmovilización inadecuada.
Años de espera para cambiarla
Si un paciente ha recibido una silla de ruedas que no es la adecuada para sus necesidades y que puede provocarle alguna lesión, tendrá que esperar varios años para solicitar una nueva a la Sanidad pública, aunque puede haber excepciones si se presenta un escrito motivado, respaldado por un especialista, en el que se detallen la razón del cambio. El presidente de la Sociedad Canaria de Medicina Física y Rehabilitación, Francisco Javier de León, explicó que el sistema sanitario marca un límite de plazo de entre 12 y 14 meses para solicitar una silla de ruedas normal, un periodo que sube a tres años para las eléctricas, ya que tienen una vida más larga. En todo caso, aclaró que se puede solicitar una nueva si se rompe o si es imprescindible para el bienestar del paciente, aunque con un informe argumentado, ya que hay casos en los que las necesidades cambian. De León puso como ejemplo el de un hemipléjico por un ictus para el que, en ese primer momento, no se establecieron unas secuelas que, seis meses más tarde, le hacen necesitar una silla completamente distinta.