LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
L a razón de esta estancia en la república centroeuropea se debe, como explica Carlos, a que el grupo de investigación de uno de sus directores de tesis mantiene una estrecha relación con el Laboratory of Mass Spectrometry and Separation Methods del Departamento de Química de la Universidad de Masarikova, aunque también "mis padres habían estado hacia poco tiempo en Praga y me comentaron que era un lugar precioso".
Con una beca para Investigadores bajo el brazo, se fue a la República Checa donde el director del laboratorio, Josef Havel, y todo su equipo le acogieron como un miembro más y pusieron a su disposición todos los medios necesarios para llevar a cabo el trabajo experimental. Su labor consistió en analizar, mediante una técnica muy compleja –denominada Maldi-TOF-MS y que pudo aprender en este centro–, muestras de biodiésel.
Para Carlos, la estancia resultó una experiencia inolvidable. "La verdad es que, cuando llegue a Brno, sentía un poco de miedo porque me iba a un lugar desconocido del que no tenía mucha información, sino la que pude recabar por internet. Allí pase tres meses viviendo en una residencia de estudiantes y, lo que más eche de menos, es que durante mi estancia no encontré a ningún español. En el laboratorio convivía y trabajaba con dos chicos hindúes –Nagender Reddy Panyala y Sachinkumar Dhagurao Paghavane– y un checo –Jan Houska–.
Una de las cosas que le llamó la atención a su llegada fue "la cantidad de alcohol que beben los checos. La primera vez que probé el Becherovka –licor de 32 hierbas y raíces de sabor ligeramente amargo– no me gustó mucho, porque es un poco fuerte, pero a todo se acostumbra uno. Me sorprendió ver como los checos se lo bebían como si fuera agua. También beben mucha cerveza, que es barata en relación a lo que estamos acostumbrados aquí".
Carlos también explica que los productos derivados del cerdo y las aves de corral son elementos básicos en la dieta checa, que se parece a la alemana, aunque "una cosa que eche mucho en falta es el pescado". Además, cuenta que le costó un poco adaptarse a las comidas, pero, sobre todo, al clima, que en esta ciudad es muy cambiante, "tan pronto hace frío, como está lloviendo o hace un calor insoportable. Durante los tres meses que estuve allí todos los días llovía, excepto uno, pero siempre había que ir con un abrigo".
En cuanto a la República Checa, la impresión de Carlos es que "a pesar de ser un país de la Unión Europea, se ve mucha pobreza por las calles". Además, para quienes se animen a viajar a Brno, cuenta que está muy bien comunicada y que "la vida allí no es cara, pero es diferente a la que estamos habituados por Canarias. Me costó acostumbrarme a la moneda, la corona checa, ya que el país no ha entrado en la zona euro. Otro aspecto importante es que a los checos no les hace mucha gracia que no se les hable en su idioma" y que, en lugar de al inglés, es preferible recurrir a los gestos.
Una de sus anécdotas preferidas es que unos días antes de finalizar su estancia en la residencia, un checo, con el que no podía entenderse pero que estaba empeñado en que ese cuarto era el suyo, se pasó toda la madrugada tocando a su puerta y tuvo que echarlo tras meterse en la habitación.
En algunos días de vacaciones, viajó a la capital checa y a Austria, donde pudo visitar "los maravillosos palacios" del Imperio austro húngaro. "Uno de los que más alegría sentí fue cuando mi novia, Sara, fue a visitarme y pudimos visitar Praga y Viena, donde disfrutamos de su gastronomía", aunque le gustó mucho más Viena, por la riqueza de los palacios, iglesias o actividades culturales, como los conciertos a diario en los teatros.
Dedicación a la Química
Carlos Molina Mayo nació en enero de 1977 en La Laguna e inició sus estudios en el Colegio Nava-La Salle de esta ciudad tinerfeña y en el Instituto Viera y Clavijo obtiene matrícula de Honor en Bachillerato y en COU. Una vez acabada esta etapa, estudia en la Universidad de La Laguna, donde obtiene la licenciatura en Ciencias Químicas y comienza su Tesis Doctoral, titulada Estudio de la composición y estabilidad de biodiésel obtenido a partir de aceites vegetales limpios y procedentes de aceites de fritura. En la actualidad, continúa esta investigación entre los departamentos de Ingeniería Química y Tecnología Farmacéutica y de Química Analítica Nutrición y Bromatología de la Universidad de La Laguna.