AGENCIAS
Los irlandeses no quieren salir en las fotos con el chubasquero en el día de su boda. Prefieren coger un avión y venir a España a celebrar su enlace. El objetivo, garantizarse el buen tiempo.
Para ello, recorren 1.500 kilómetros de distancia, la mayoría de las veces en avión, que se llena simplemente con la lista de invitados. La ciudad más elegida por los irlandeses es Barcelona, a donde acuden acada año cerca de cien parejas para darse el "Yes, I do".
El sol es el principal motivo por el que se trasladan hasta España en su gran día, pero no el único. La comida es otro de los grandes atractivos del país que los recién llegados, que además aprovechan el viaje para hacer turismo.