María C. Castaño Blanco Comisión de Españoles Desaparecidos en Argentina
LA OPINIÓN | BUENOS AIRES-SANTA CRUZ DE TENERIFE
Es la primera vez en veinte años que María Consuelo Castaño Blanco accede a hablar de la desaparición de su esposo públicamente, y lo hace al tratarse, en el caso de La Opinión de Tenerife, "de un medio de comunicación del lugar donde nació su abuela y que a Regino le hubiere gustado conocer", dice.
Defíname a Regino:
Era un hombre que se destacaba por su dotes intelectuales, motivo por el cual recibió a lo largo de su vida numerosos premios y medallas a lo largo de sus estudios. Tenía una gran preocupación por la realidad social de su país, siendo tremendamente humanista, generoso y comprometido con la lucha de los más débiles. Era muy querido porque no tenía ambiciones personales, destacando su transparencia, su honestidad y su gran respeto por las diferencias.
Regino optó por una convicción política y una militancia social ¿exigió de usted que le acompañara en ello?:
Influenciada por mi padre, un sobreviviente de la Guerra Civil española, nunca acepté involucrarme en una militancia política y mi marido, respetuoso de esa decisión, jamás intentó convencerme de lo contrario, precisamente por ese respeto que le dije que tenía por las convicciones de los demás.
Al hablar de un desaparecido, solía decirse que "algo habrá hecho".
Cuando Regino es desaparecido, buscaba un trabajo para mantener a su familia, ayudar a salir al exterior a sus compañeros en esos momentos perseguidos por la dictadura. Para eso regresó a la Argentina, una vez desilusionado por las luchas internas en el movimiento creado en Europa acerca de cómo enfrentar a la dictadura, entre ellas la concepción militarista como un modo de combatirla, lo que no compartía. Ante esa diferencia, y para no fracturar el esfuerzo de esos compañeros decide regresar y se dedica a desarrollar en una tercera posición. Una propuesta política más acorde con la realidad y que tuviera el respaldo de dirigentes sindicales y algunos políticos argentinos y europeos.
En ese "algo habrá hecho" es que andaba Regino cuando fue desaparecido.
También se afirma que el Terrorismo de Estado de esos años, fue resultado del accionar previo de la guerrilla.
Algunos que se llaman a si mismos investigadores han tratado de inculcar a los argentinos, y al resto del mundo, la ´Teoría de los Dos Demonios´, intentando con ella desprestigiar a una generación, la de Regino, adjudicándole a él y a sus compañeros el accionar de unos soldados destinados al fracaso y sin visión política, relatando hechos entre ficticios y reales, y a la vez negándose a revelar las fuentes que se los han trasmitido.
Yo niego rotundamente esa caracterización de su compromiso, rechazando la veracidad de los hechos tal como los relatan esas fuentes desconocidas que lo hacen respaldándose en nombres falsos. Ninguna fuente que intente desprestigiar a esa generación podrá anular sus ideales.
Más aún en el caso de Regino, un hombre que, fiel a su concepción humanista, desarrolló su labor para lograr las transformaciones desde el campo social.
María Consuelo Castaño Blanco nos deja una frase que ilustra la labor de la Comisión de desaparecidos españoles en Argentina que actualmente preside: "No es una cuestión de cantidad de personas desaparecidas. Si fuera una sola, valdría la pena luchar".