MIGUEL ÁNGEL AUTERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La lucha que mantenía José Eulalio contra la enfermedad que padecía y que le consumía día a día; la batalla a la que se enfrentó cada jornada porque las administraciones competentes le negaban la ayuda asistencial de la que él creía que era merecedor; la tortura de bajar y subir a rastras los 84 escalones del edificio en el que vivía porque éste no tenía ascensor –un castigo inhumano que sufría tres veces por semana: tenía que dializarse–. Todo eso terminó para José Eulalio el pasado martes por la tarde.
José Eulalio recibirá sepultura hoy a las 10:00 horas en el Tanatorio de Servisa. Su enfermedad pudo con él, quizás su angustia más grande fue la de sentirse abandonado por quienes podían hacerle la vida un poco más llevadera. Por suerte, tuvo siempre a su lado a su familia. Su yerno, lleno de dolor, expresaba ayer a este periódico que "no descansaremos hasta que se haga justicia".
José Eulalio relataba la semana pasada a La Opinión de Tenerife que tras cumplir con los requisitos necesarios que se precisaban para acceder a una vivienda adaptada, en el último concurso quedó fuera, siete personas obtuvieron una vivienda y él debía conformarse con estar a la espera, como número 2, en una lista de reserva para el próximo concurso de viviendas de este tipo en Santa Cruz de Tenerife, pues era vecino del barrio de La Salud.
Este hecho hizo que, el pasado martes y horas antes de que José Eulalio falleciera, el PSC saliera al paso y exigiera de forma pública anular la adjudicación de viviendas públicas adaptadas para personas con discapacidad. Los socialistas reclamaron al Gobierno de Canarias y al Ayuntamiento capitalino la anulación de la adjudicación de vivienda pública que dejó sin una a este hombre y a su esposa y se revise el cupo para personas con discapacidad ya que, en opinión de los socialistas, "es imposible la eficacia política sin justicia".
El pasado mes de febrero, la Consejería de Bienestar Social del Gobierno canario comunicó a José Eulalio que tenía derecho a un Plan Individual de Atención (PIA) dentro de la Ley de Dependencia. Es decir, que con el grado de incapacidad que padecía –el 95 por ciento– se le reconocía la prestación de servicios o ayudas de las que la norma prevé. "José Eulalio falleció sin que la prestación reconocida le llegara", según afirma su familia.