MIGUEL ÁNGEL AUTERO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a Damián L.R., de 24 años, a la pena de diecisiete años de prisión por dos delitos continuados de abuso sexual contra dos menores de edad. Asimismo, el tribunal le impone, una vez cumplida la medida de privación de libertad, la prohibición de aproximación, comunicación y residir en la localidad en la que residen las víctimas por un tiempo de cinco años. Además, el acusado debe pagar a cada una de las víctimas, a través de sus respectivos representantes legales, la cantidad de 36.061,37 euros en concepto de daño moral.
Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso La Opinión de Tenerife, el acusado entre los meses de junio y julio de 2007 cuando una prima segunda suya –de 5 años de edad en el momento de la comisión de los hechos– acudía a su domicilio "y con el propósito de satisfacer sis instintos lúbricos, desnudaba a la menor, la tocaba en sus partes, le metía el pene en la boca y la obligaba a realizarle felaciones, sujetándole la cabeza y obligándole a moverla para efectuar la felación". En los hechos probados se señala que "el procesado llevaba a la menor a su habitación o le ponía música para atraer a la menor de edad".
El texto de la sentencia añade que "a su vez el procesado, vecino de un menor de 10 años –en el momento de la comisión de las agresiones– en numerosas ocasiones y entre los años 2006 y 2007, cada vez que el menor acudía a su domicilio, llevaba a éste a su vivienda y, allí con el propósito de satisfacer sus instintos lúbricos, mantenía relaciones sexuales con el menor, practicando felaciones mutuamente. Estos actos los realizaba el procesado en su dormitorio, logrando que el menor accediera a cambio de unos tasos que le daba como regalo".
El Ministerio Fiscal calificó los hechos en sus conclusiones en el juicio oral como constitutivos de dos delitos continuados de abuso sexual, conceptuando responsable criminalmente de los mismos al procesado, no concurriendo circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, por lo que pidió que se le impusiera por cada uno de los delitos la pena de ocho años y seis meses de prisión y la prohibición de aproximación, comunicación y residir en la localidad en la que residen las víctimas por un tiempo de cinco años. Y, en concepto de responsabilidad civil, interesó que el procesado indemnizara a cada una de las víctimas con la cantidad de 36.061,37 euros.
Defensa conforme. Por su parte, el letrado de la defensa, dio conformidad a las conclusiones del Ministerio Público y elevó a definitivas sus conclusiones provisionales, aceptando los hechos y los fundamentos de la acusación, solicitando que en el trámite de la ejecución de la sentencia se procediera al examen y tratamiento psiquiátrico "por su adicción a la pederastia".
Otro intento de abusos. En otro juicio celebrado también en la Sección Segunda de esta Audiencia Provincial, contra Santiago M.M., de 34 años, por un delito de agresión sexual, fue encontrado culpable por lo que deberá cumplir una condena de seis años de prisión, al pago de las costas procesales y a indemnizar a la víctima con 10.000 euros en concepto de daños morales.
Los hechos probados durante la vista señalan que el acusado el pasado 6 de junio, en la zona de Finca Pacho fue requerido por una joven, con quien se encontraba hablando para que la llevara a casa en su coche, a lo cual el procesado accedió. Sin embargo, durante el trayecto, éste se desvió por una pista de tierra y, pese a la negativa de la mujer que insistió en que la llevase a su casa o la dejase allí, le manifestó que le quería dar un susto.
Al comprobar la mujer que el acusado no accedía a lo que le decía, sacó su teléfono móvil para hacer una llamada, pero éste se lo arrebató y lo apagó. Luego, detuvo el coche e indicándole que tenía un cuchillo, le pidió de forma violenta realizar el acto sexual. Temerosa la víctima de que el procesado atentara contra su vida, se mostró pasiva ante los besos y caricias, permitiendo que la llevara a la parte trasera del vehículo, donde le quitó los pantalones y la ropa interior para luego penetrarla y eyacular.
La defensa solicitó la libre absolución de su patrocinado.