laopinion.es » Sociedad
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
Vivir en Baleares

Ada Lu, de Shangai a Mallorca

Ada Lu llegó con un visado de estudiante para dedicar unos meses a aprender español. Seis años después, embarazada de siete meses y felizmente casada con un mallorquín, ni siquiera se le pasa por la cabeza la posibilidad de regresar a su Shangai natal

 10:32  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

EFE/SUSANA LÓPEZ LAMATA

De profesión liberal, espontánea, cercana, bromista y alegre, Ada está lejos del perfil más habitual del inmigrante chino que llega a España, dedicado al comercio y encerrado en su propio núcleo familiar.

Su carácter abierto y su dominio del español le han abierto muchas puertas que no siempre son accesibles para otras personas de su misma nacionalidad.

Ada es consciente de ello y, aunque trabaja en una empresa de importación y exportación, también dedica tiempo a colaborar de forma altruista con los servicios sociales para ayudar a sus compatriotas a entender mejor su entorno, ejerciendo de traductora tanto del propio idioma como de cuestiones legales o costumbres con las que no están familiarizados.


Pregunta.- ¿Qué le trajo a España?
Respuesta.- Vine hace seis años porque quería aprender castellano. Entonces tenía 25 años y quería cambiar un poco de vida. Había trabajado para una empresa estadounidense y luego para otra española y como tenía mucho contacto con occidentales, me hacía mucha ilusión poder conocer algún país occidental. La jefa de la última empresa para la que trabajé en Shangai, española, me ayudó a conseguir un visado de estudiante para aprender el idioma.


P.- Terminado el visado, ¿regresó a China?
R.- Estuve los tres primeros años estudiando español en Castellón y Valencia, y en octubre de 2005 recibí una oferta de trabajo de Mallorca para trabajar en la promoción exterior de Baleares en China, y cambié el visado de estudiante por uno de trabajo. Ahora trabajo en importación y exportación.


P.- Y además ejerce de traductora ¿no es cierto?
R.- Sí, hago trabajos puntuales y además soy voluntaria del Ayuntamiento de Palma en materia de asuntos sociales, algo que me encanta porque ayudo a mis paisanos.


P.- ¿Cómo les ayuda?
R.- A veces hay problemas entre vecinos o alguna denuncia y los afectados no saben muy bien cómo es la ley, así que no entienden lo que les está pasando y sufren.


P.- ¿Cómo es pasar de una ciudad de 18 millones de habitantes como Shangai a una pequeña isla del Mediterráneo?
R.- Al principio no estaba convencida de venir a Mallorca, sobre todo porque ya tenía muchos amigos en Valencia. Pero mi trabajo me chifla y al final me decidí, metí todas mis cosas en 22 cajas y me instalé. Cuando mi familia vino a visitarme, les llevé a Binissalem, que es donde viví primero, y mi madre se entristeció mucho y me preguntó cómo podía vivir en un sitio donde no había gente por la calle. El contraste con Shangai es muy fuerte.


P.- ¿Se plantea la posibilidad de volver a China?
R.- No, ahora me he casado y espero un bebé que nacerá aquí. Ya no me puedo escapar, como dice mi suegra.


P.- ¿Su vida ha cambiado mucho?
R.- Sí, mi vida ha cambiado completamente en estos seis años, que han sido como una aventura, porque era una persona normal en China y aquí tengo muchas cosas que hacer.


P.- ¿Tiene algún amigo chino aquí?
R.- Tengo amigos chinos, pero muy pocos. Es un poco difícil porque la mayoría han venido con su familia entera, están muy unidos entre ellos y no se comunican tanto con la sociedad local.


P.- Incluso su nombre suena occidental.

R.- Porque lo cambié cuando empecé a trabajar en una empresa norteamericana. Mi nombre chino es Yujia, pero la gente no sabe cómo pronunciarlo, así que lo cambié por Ada.


P.- También tienen fama de tradicionales y de regresar a China para cosas importantes como casarse o una vez han fallecido, ¿está de acuerdo?
R.- Somos muy familiares, pero cada vez más nos casamos aquí, como demuestra que en Barcelona hay tiendas chinas que alquilan y venden vestidos de novia e incluso negocios que hacen fotos de estudio como las que se hacen en China, siempre antes de la boda. Incluso hay un periódico chino que se edita en Madrid.


P.- ¿En qué son diferentes los españoles y los chinos?
R.- Yo creo que los españoles y los chinos se parecen bastante. Por ejemplo se unen mucho con su familia y las relaciones entre las personas también se parecen mucho, dando una gran importancia a la amistad.


P.- La comida de los restaurantes chinos que hay en España ¿se parece algo a la que se come en China?
R.- Hay algunos platos en los que se ve el origen, pero la mayoría están muy cambiados. Pero es normal porque el producto es diferente y además intentan adaptarse un poco al gusto de la gente local porque al final se trata de un negocio.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad 2009