DIANA PÉREZ MATEO
A finales de junio se realizarán las oposiciones de primaria en Canarias, y me imagino que muchas de las personas que se presenten lo harán con las ganas y el entusiasmo con las que yo me presenté a las oposiciones de secundaria el año pasado. Ni que decir tiene el esfuerzo, la dedicación y la constancia que son necesarios cuando se preparan unas oposiciones pero si el proceso es claro y transparente, el esfuerzo debería verse recompensado.
En el caso de las oposiciones canarias, los sindicatos mayoritarios se han asegurado de que esto no sea así. Después de la decepción de unas oposiciones claramente organizadas para que los interinos obtuvieran plaza (la parte teórica no es descalificatoria, la programación no es necesaria para los interinos/sustitutos, la nota final no viene desglosada, la experiencia cuenta casi tanto como la parte de oposición...), ahora venimos a saber que según un Protocolo firmado en 2005 entre los sindicatos y la Administración, las listas de interinos/sustitutos no se pueden revisar hasta el 2011 (para el curso 2011/12).
Esto significa que todas aquellas personas que aprobamos las oposiciones de secundaria del 2008 pero que no tuvimos plaza, así como todas aquellas que se verán en la misma situación después de las oposiciones de primaria-infantil del 2009, no podrán entrar en las listas de sustituciones si no estaban ya antes. En cambio, aquellas personas que por una razón u otra entraron en listas en el pasado seguirán en ellas aunque hubieran suspendido las oposiciones o incluso aunque ni siquiera se hubieran presentado.
Los sindicatos CC OO, Sepca y UCPL defienden tamaña injusticia escudándose en una presunta estabilidad del profesorado. En mi opinión, lo que apoyan es simplemente un corporativismo vergonzoso e interesado, cuando lo que tendrían que hacer es en primer lugar defender una enseñanza de calidad, con un profesorado de calidad, y en segundo lugar, los derechos de decenas de trabajadores que reclaman justicia e igualdad de oportunidades para el acceso y promoción en su profesión.
Espero sinceramente que la Administración Educativa tome cartas en el asunto.