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SEMINARIO PLANETA TIERRA: CIENCIAS DE LA TIERRA PARA LA SOCIEDAD

EL GUANCHE COMO ARQUETIPO IDENTITARIO

 
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El doctor Estévez González con el biólogo Carlos Silva, miembro de la Junta de Gobierno de la Real Sociedad Económica. 
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El estudio de los guanches no ha sido, en sentido estricto, una parcela de la historia científica de las antiguas poblaciones insulares, sino la historia de los trasiegos constantes entre ciencia, política e ideología que han caracterizado la Modernidad en Canarias. En realidad el guanche nunca existió; el guanche cobró vida sólo cuando, en nuestra imaginación hicimos del guanche la imagen arquetípica de lo canario, la preeminente encarnación de nuestro autorretrato.

FERNANDO ESTÉVEZ GONZÁLEZ Nuestra pasión por los guanches y nuestra obsesión por conocer sus orígenes y devenir es ininteligible fuera de la constante retroalimentación entre raza y nación que ha marcado la historia contemporánea de Canarias. Pero esta relación ha permanecido por lo general oculta tras el velo de la ciencia, implícita bajo la creencia de que lo que sabemos de los aborígenes es el resultado de los continuados esfuerzos por desentrañar la verdad de su historia. Sin embargo, para entender los trasuntos de esa pasión por lo guanches es necesario volver sobre las palabras no dichas y las cosas no contadas de nuestro más querido mito de origen.
Los dos últimos siglos de investigaciones antropológicas en Canarias se pueden resumir en una afirmación simple y categórica: el guanche es blanco y de origen europeo. Pero una evidencia que, en su simpleza, terminó biologizando todo el discurso identitario en las Islas. Incorporar al guanche, la raza guanche, al núcleo de la identidad canaria, y hacer de esta identidad la expresión de una sociedad moderna y avanzada, determinó la defensa de un parentesco de origen entre el guanche y los ancestros de los europeos. Pero la legitimación científica de esta operación implicó no sólo la aceptación de las taxonomías raciales occidentales sino también, inevitablemente, asimilación de la ideología racista que acompañó toda la expansión colonial europea. De esta forma, el establecimiento de esa noble estirpe para nosotros fue siempre inseparable de considerar a los árabes, a los indios, a los negros, a todos los "otros" como seres pusilánimes, inferiores e incapaces de civilización.
En el fondo, nunca hemos hablado de los guanches sino de nosotros mismos. La historia de los guanches no es otra que la de la mirada narcisista de los que primero se consideraron elegidos de Dios y luego, a partir del XIX, se autoconvencieron de que la Naturaleza los había favorecido para siempre con estar en lo más alto de la escala humana. Iluminado con los destellos de la biología y de la antropología, el guanche emergió como el arquetipo canario por antonomasia.
Así, determinar los orígenes no fue una preocupación de la ciencia retomada oportunistamente por la política, fue una exigencia de la política a la práctica científica. Con la antropología y la arqueología del XIX tuvimos una proto-nación canaria surgida de la cuna europea; con los arqueólogos franquistas, un capítulo de la nación española con sus sueños imperiales; con la actual arqueología, la de una nacionalidad canaria entendida como insularidades atlánticas en la ultraperiferia europea. Y así, todos nuestros ancestros putativos no fueron otra cosa que consecutivas reencarnaciones de la pureza racial del hombre blanco europeo. Reencarnaciones con las que las elites canarias se han ido identificando a lo largo de la historia para, precisamente, blanquear, europeizar y cristianizar, en suma, para purificar su propia naturaleza mestiza y criolla.
De esta forma, el estudio de los guanches no ha sido, en sentido estricto, una parcela de la historia científica de las antiguas poblaciones insulares, sino la historia de los trasiegos constantes entre ciencia, política e ideología que han caracterizado la Modernidad en Canarias. Los guanches, entonces, han sido siempre la proyección "esencial y auténtica" de lo canario y, por tanto, no un asunto del pasado sino un problema del presente y del futuro.
Sin embargo, si hemos de aceptar que en la historia moderna no es la nación la que hace surgir al nacionalismo, sino que es el nacionalismo el que crea la nación, y que no es la raza la que degenera en racismo sino que es el racismo el que inventa la raza, debemos reconocer, por otra parte, que no fueron los guanches los que abrieron la posibilidad de una arqueología y una antropología en Canarias, sino que fueron éstas las que crearon a estos aborígenes para nosotros. Por tanto, en realidad el guanche nunca existió; el guanche cobró vida sólo cuando, en nuestra imaginación histórica, antropológica, arqueológica, social, cultural y política hicimos del guanche la imagen arquetípica de lo canario, la preeminente encarnación de nuestro autorretrato.

Perfil del Investigador

Agricultor a tiempo parcial, cocinero clandestino y antropólogo accidental. Es profesor de Antropología Social en la Universidad de la Laguna y Coordinador del Museo de Historia y Antropología de Tenerife. Sus campos de investigación son la historia y las teorías antropológicas, identidades culturales, turismo y patrimonio cultural y antropología de la alimentación. Con una dilatada experiencia en museos, dedica una especial atención a la museología, dirigiendo en la actualidad la Maestría en Museología y Gestión Cultural de la Universidad de La Laguna y el OAMC del Cabildo de Tenerife. Destacan entre sus publicaciones Indigenismo, raza y evolución, Alimentación y Cultura y El Pasado en el Presente. Ha sido comisario de diversas exposiciones, las más recientes Mar de Arena de Mar (Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias) y Aura, Veneración, Identidad. Objetos extraordinarios de la historia de Tenerife (Museo de Historia y Antropología de Tenerife, OAMC, Cabildo de Tenerife).

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