EFE | WASHINGTON
El presidente de EE UU, Barack Obama, dejó ayer la puerta abierta a posibles imputaciones de altos cargos del Gobierno de George W. Bush que autorizaron el empleo de técnicas de interrogación coercitivas contra sospechosos de terrorismo, a pesar de reiterar su oposición a ello.
"Con respecto a aquellos que formularon esas decisiones jurídicas, diría que eso será más una decisión para el Fiscal General -el secretario de Justicia, Eric Holder- dentro de los límites (fijados) por varias leyes y no quiero emitir un juicio anticipado sobre esto", afirmó Obama.