FRANCISCO POMARES
A Zerolo siempre le han gustado el circo, el espectáculo y la pirotecnia. Toda su carrera política está sembrada de golpes de efecto: la presentación con escolta de la piedra Zanata, los anuncios de Canarias en la Plaza Roja o la Gran Muralla, el vallado secreto de la Rambla de Santa Cruz, la remodelación del García Sanabria...
Después de dos años acobardado por lo de Las Teresitas, Zerolo decidió volver a la carga gobernando como a él le da la gana, y dio su primer timonazo cambiando por decreto los nombres franquistas de Santa Cruz, después de haberse resistido a hacerlo durante dos legislaturas, para evitar provocar al conservadurisno más rancio, que -hasta que apareció Ángel Llanos- siempre le voto a él. Ahora, después de varios días de una moderada tensión a cuenta del reparto de los cuartos municipales de este año, centrada precisamente en su concejal de Hacienda y regidor bis de Santa Cruz porque Zerolo así lo quiso, el alcalde se sacó de la manga, justo al final del pleno de Presupuestos para 2009, su intención de abrir el pacto con el PP e ir a un gobierno de concentración.
Como aún no se ha declarado ni la guerra contra Las Palmas, ni tampoco la independencia soberana del chicharro, lo del gobierno de concentración es pasarse tres pueblos. Los socialistas ya han dicho que con ellos no, pero -por si va en serio- han ofrecido a Zerolo apoyarle si gobierna en minoría. Supongo que se trata de empujarle a romper con el PP, pero es dudoso que el PSOE vaya a mojarse apoyando al mismo alcalde que metió en la fiscalía. Además, no va a hacer falta, la historia no va de eso.
Lo que Zerolo ha decidido, después de año y tres cuartos de protagonismo de Llanos, es pararle las patas y demostrarle quién manda. Para hacerlo, ha pactado secretamente con Nacho González y con -¡sorpresa!- Guillermo Guigou, el de Ciudadanos de Santa Cruz, su archienemigo mortal, ahora dispuesto a gobernar con él donde haga falta. Cerrado ese acuerdo -que sostiene la mayoría ática y dejaría al PP y al PSOE en la oposición- Zerolo consultó con Bermúdez, presidente del Comité Local de Coalición, y éste lo hizo con Javi González Ortiz, presidente insular y tiralevitas de Paulino Rivero, que dio el placet al rebumburumbio.
Se trata de recuperar la iniciativa y mandarle un mensajito a un Soria de capa caída. El susto en el PP ha sido de órdago, y eso que Zerolo dejó caer al principio de la legislatura que Llanos no llegaría a su ecuador. Pero que haya calma: todo puede ocurrir en los próximos días, incluso que no ocurra nada, Zerolo es jugador de póker y adora los faroles.
De todo esto, a mí lo que más me inquieta es averiguar porqué Guigou -que odia jacobinamente a Zerolo-, está ahora por apoyarle.
¿Tendrán Nacho & familia algo que ver en este asunto?
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