AGENCIAS | WASHINGTON
El presidente elector de EE UU, Barack Obama, no participará en la cumbre del G20 sobre la crisis financiera global ni se reunirá con líderes de la comunidad internacional al margen del encuentro, para evitar una bicefalia en el Ejecutivo estadounidense.
De hecho, en su primera rueda de prensa el viernes, la primera desde que se proclamó triunfador en las elecciones del día 4, Obama recordó que "sólo tenemos un presidente a la vez" y, hasta el 20 de enero, el Gobierno de Bush sigue al cargo, lo que reiteró ayer su portavoz Robert Gibbs.
Hasta ahora no se había descartado que el presidente electo se fuera a reunir con algunos mandatarios del G20 al margen de la cumbre, para una primera toma de contacto con los representantes de los países más desarrollados y de las principales economías en desarrollo. Pero el equipo de Obama ha indicado que no hay nada acordado, pese a que Rusia ha asegurado que su presidente, Dmitri Medvédev, ya ha concertado una reunión, pero Gibbs negó esos rumores.
La cumbre que reunirá el viernes y sábado a los jefes de estado de las principales economías del mundo aspira a iniciar la mayor reforma del sistema financiero en más de medio siglo, pero, según prevén los analistas, no producirá cambios inmediatos.
Petición por el Sáhara. En tanto, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEAS) ha pedido a Obama que promueva la "búsqueda de soluciones efectivas que posibiliten el libre ejercicio" del derecho del pueblo saharaui "a decidir acerca de su propio destino".
La carta abierta dirigida al presidente electo de EE UU, firmada por el presidente de CEAS-Sahara, José Taboada, también pide que, "como futuro presidente de la nación americana, no ignore ni minimice los sufrimientos" del pueblo saharaui "a lo largo de su historia reciente", desea "al Presidente Barack Hussein Obama todos los éxitos posibles en esta nueva andadura", recuerda que mientras que los ciudadanos de Estados Unidos "tienen la fortuna" de poder elegir "libremente" a sus representantes, los saharauis "siguen esperando" para poder "expresarse libremente en relación con su futuro".