LAURA DOCAMPO | FUENCALIENTE
El sociólogo y profesor de la Universidad de Grenoble Giles Lipovetsky ofreció anoche la conferencia de clausura del encuentro de profesionales de la cultura celebrado en La Palma dentro del programa Septenio, impulsado por el Gobierno de Canarias. En su conferencia titulada La cultura del mundo, Lipovetsky resaltó que la crisis que estamos atravesando, y que "no sólo es financiera, sino que también está relacionada con el terrorismo y las desigualdades en el reparto de la riqueza", nos ha dejado "desorientados en todas las esferas, tanto en la privada como en la social". En este contexto, dijo que "necesitamos más que nunca la cultura como vector de profundidad, de elevación del espíritu" ante un mundo "de consumo y evasión mediática".
Para el autor de La era del vacío, en nuestro tiempo todos los principios se han vuelto discutibles. Para explicarlo habló del cuestionamiento al papel actual de los sexos. "Ya nada es femenino o masculino. Ahora se discute para ver quién hace la compra o quién cuida de los hijos", aseveró.
Esta desorientación generalizada parte, según el experto, de la caída de las grandes ideas políticas y del sueño de un mundo mejor. "Tenemos grandes problemas pero ya no tenemos ideas para avanzar hacia un mundo radicalmente distinto", dijo y añadió un triste presagio: "Las generaciones pasadas sufrían soñando con un mundo mejor. Sin embargo, nosotros no estamos seguros de que nuestros hijos puedan habitar un planeta mejor que el nuestro".
Para Lipovetsky esto también está presente en la educación. "Los padres ya no saben cómo educar a sus hijos", dijo y señaló que "se hacen programas de televisión para enseñarles a los padres cómo educar o cómo alimentar a los niños". Además, al hablar del objetivo de la escuela, afirmó que "debe abrirse a la vida, haciendo que los jóvenes conozcan la realidad profesional". La cultura debe ocupar un espacio, según el intelectual, desde el que pueda suministrar "objetivos y mapas de nuevos destinos, además de alimentar la pasión por la creatividad".
Lipovetsky admitió que asistimos a un mundo en el que la cultura parece estar en decadencia. "Los jóvenes leen cada vez menos, incluso los titulados universitarios", apuntó y añadió un dato revelador: "Hoy se venden menos libros de humanidades que en el siglo XIX. Teniendo en cuenta el aumento de la población, esto dice mucho de nuestra sociedad".
Globalización. Al hablar de la lucha entre la homogeneización que plantea la globalización y el avance de los nacionalismos, el profesor de Grenoble aseguró que "no debemos ver la mundialización como algo que rompe nuestra identidad, sino como un fenómeno en el que lo global y lo local, lo moderno y lo tradicional se fusionan para obtener una hibridación enriquecedora".
Además de estos puntos durante la charla presentada por el profesor Luis Ortega, Lipovetsky habló de "esta nueva era" en la que "por primera vez tenemos un sistema que no tiene competencia, como es el capitalismo, que ha logrado propagarse por todo el mundo" y que influencia todo hasta "hacernos pensar en términos de rentabilidad en todos los ámbitos, incluida la cultura". Este cambio profundo ha hecho que "el arte deje de ser un camino hacia la gloria eterna" para dejar paso a una labor que busca el dinero y la celebridad mediática.
Marcelo dice que las élites canarias desprecian la cultura
"Esta sociedad insular nuestra, empezando por las élites, y cuando digo élites no me refiero exclusivamente a la clase política, no ve la creación cultural como un trabajo". Con esas palabras el escritor grancanario Juan José Armas Marcelo reivindicó el valor de la labor de los creadores en un territorio como el canario, que según su criterio "está lleno de talento".
En su intervención durante la sesión plenaria titulada La cultura en crisis, en la que también participó el escritor y pensador Vicente Verdú, Armas Marcelo arremetió contra el ex presidente de la Comunidad Autónoma Manuel Hermoso Rojas, al que acusó de alardear de "haber llegado a ser ingeniero y presidente sin haberse leído un solo libro".
"No todos los héroes son limpios de corazón o lúcidos para entender que la cultura es un trabajo", subrayaba el grancanario al relatar una anécdota sobre el encuentro casual entre el Che Guevara y Paquito de Rivera. "El Che lo vio y le preguntó de qué trabajaba y él le contestó que era músico. Entonces el Che insistió y le dijo: No, yo te pregunto de qué trabajas", explicó.
Para generar el cambio necesario según el novelista haría falta "comenzar a cambiar nuestra mentalidad por una que fuera verdaderamente crítica". No obstante aclaró que no se refería a la "mentalidad del creador enfrentada a su tierra sino, al poder".
Arte viajero. Armas Marcelo pidió también que se le ponga fronteras al arte. Para el grancanario el arte viaja, vuela y no es de ningún sitio. "Aquí hubo, hace mucho tiempo, un falso debate entre los que se iban y los que se quedaban en las Islas. Yo creo que este es un debate superado por los jóvenes que viven en Madrid, Londres o Tazacorte y da lo mismo, porque de lo que se trata es de que se desarrolle el talento que uno cree que tiene dentro y lo convierta en su destino como creador", sentenció.
Marcelo habló del "gran problema" que tienen los creadores insulares, ya que "después de un tiempo de euforia mirándonos al espejo de lo que queremos ser, dejamos de confrontar nuestras ideas con las ideas de fuera y terminamos mirándonos y conformándonos con ser lo que vemos reflejado en ese espejo", puntualizó.
Vicente Verdú: "Nuestra época está maldita de una forma injusta y arbitraria"
El escritor y pensador Vicente Verdú protagonizó ayer, junto al novelista Juan José Armas Marcelo, la primera sesión plenaria durante el encuentro cultural que se desarrolló estos días en La Palma, bajo el lema Encuentro de la cultura en el siglo 21.
En su conferencia titulada La cultura de la crisis, Verdú afirmó no tener "una visión peyorativa de nuestros tiempos" y añadió que "vivimos en un engranaje en el que hay puntos buenos y otros malos". Para el escritor nos equivocamos al criticar nuestra cultura con valores de otros tiempos. "Nuestra época está maldita porque la juzgamos de manera injusta y arbitraria con valores de un contexto pasado", decía Verdú al referirse a la cultura de consumo en la que estamos inmersos y que en sus palabras "es vista con los ojos del burgués convencional de la época victoriana".
Hoy, estamos más propensos a la condena de nuestra sociedad, según el columnista de El País, que en otros momentos como, por ejemplo, en el paso del siglo XIX al XX o en los años 20, tiempos estos en los que él considera que había más confianza y una cierta euforia respecto del presente y el futuro. En cambio, "nosotros salimos del esplendoroso siglo XX con la caída a pique de las utopías planteadas por el nacional socialismo, el liberalismo o el populismo", puntualizó.
Durante su intervención, Vicente Verdú ahondó en el perfil del burgués convencional al hablar de las "tres virtudes capitales de su comportamiento": el ahorro, la utilidad y el fin. En este universo ahorrar era fundamental. "Para ser un hombre cabal había que ahorrar", dijo Verdú. El otro pilar giraba entorno a la utilidad de tener una vida ordenada. "Las vidas se dibujaban muy linealmente y todo seguía un solo sendero: el noviazgo, el matrimonio, la procreación, toda la vida en la misma casa y hasta la muerte en el mismo nicho familiar", detalló. En tanto, el tercer pilar estaba dado por la finalidad. "Nada se hacía porque sí, sino que se hacía buscando el funcionamiento de algo". Estas conductas estaban planteadas en un clima de mayor certidumbre y en el que "eran fundamentales para seguir evolucionando".
Para referirse a la crisis actual, Vicente Verdú aclaró que "las explicaciones son muy simplistas" y consideró ridículo decir que "esta crisis nos la merecíamos". También señalo como un error que "este mundo evocado melancólicamente sea el horizonte en el que complacerse en los próximos diez o doce años".