FRANCISCO POMARES
Según pasan los días, la levedad del presidente Rodríguez Zapatero me resulta cada día más flipante: el sábado por la noche, en la reunión del Consejo Territorial del PSOE en Santiago de Compostela, consiguió convencer a todos los asistentes -entre ellos nuestro combativo y visceral López Aguilar- de que el PSOE no impida la aprobación de los presupuestos regionales y locales "por el interés de España". Así, los socialistas deberán apoyar los presupuestos en los municipios y autonomías dónde sus votos sean necesarios para aprobarlos, y abstenerse en aquellos dónde haya mayorías suficientes para sacarlos adelante. El PSOE podrá denunciar que en el presupuesto de un ayuntamiento el alcalde se sube el sueldo un 300 por cien, o en el de una Comunidad se dota una partida para que los niños reciban clases de capoeira obligatoriamente. Pero deberá votar esa medida si resulta necesario hacerlo para que el presupuesto se apruebe. En interés de España.
Me pregunto quien le ha vendido a Zapatero la historieta de que reducir el debate democrático a una parodia de sí mismo es actuar en interés de España. Ampararse en la situación excepcional de crisis para pedirle a los socialistas que renuncien a ejercer la oposición y hagan el ridículo, es desconocer la capacidad y potencia de la democracia para afrontar situaciones de crisis. La historia está plagada de ejemplos: al comienzo de la Segunda Guerra Mundial -una situación sin duda más crítica que la actual-, Gran Bretaña no renunció a la democracia. La elección de Churchill como primer ministro fue muy contestada -incluso dentro de su propio partido- y sus primeras medidas de guerra resultaron agriamente cuestionadas en la Cámara de los Comunes... En tiempos de crisis los liderazgos fuertes son necesarios, pero no se afianzan por la renuncia de la oposición a la crítica, sino por un ejercicio solvente y eficaz de las tareas de dirección y gobierno.
El argumento utilizado por Zapatero para camelarse el apoyo a los Presupuestos 2009 por todos los partidos -incluyendo la oposición-, fue acudir a la necesidad de no bloquear el país en la actual situación de crisis económica. Se trataba de un argumento meramente propagandístico. Al final, como ocurre siempre, apoyan los Presupuestos los partidos nacionalistas a los que el Gobierno ha logrado seducir con millones de euros para sus territorios. Ahora, en plan cosmético, Zapatero se saca de la manga una medida absolutamente idiota, cuyo único sentido es cubrir su argumento propagandístico sobre los Presupuestos 2009 y justificar el inevitable apoyo socialista a las cuentas en el País Vasco y Navarra. Pero lo realmente asombroso es que logra que todos los miembros del Consejo Territorial del PSOE apoyen tal necedad, y por unanimidad... Tengo que acordarme de preguntarle a López Aguilar que opina de este asunto.
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