NOÉ RAMÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La Dirección General de Costas se ha querido curar en salud y previendo cualquier tipo de polémica ha optado por encargar un estudio geomorfológico que venga a ratificar su propuesta de deslinde para Las Teresitas, en la capital, que en realidad es la misma que salió a información pública a principios del año 2006. A grandes líneas este estudio ha determinado hasta dónde llegaba la última ola de Las Teresitas, y por lo tanto por donde pasa la línea de deslinde. Y todo ello a través del grado de salinidad y el tipo de arena encontrados en las catas que se realizaron.
Desde el día de ayer puede ya ser consultada esta alternativa que como datos más significativos deja fuera del dominio público al polémico mamotreto, objeto de una denuncia, y viene a ratificar que casi un tercio de los terrenos adquiridos en su momento por el Ayuntamiento eran de titularidad pública.
Ante las dudas surgidas con la primera propuesta, Costas encargó este estudio geomorfológico a la empresa Tragsatec, que llevó a cabo los trabajos desde el mes de febrero hasta junio de este mismo año, tanto en lo que se refiere a estudios de campo como en los propios laboratorios y despachos.
Primer deslinde. Las conclusiones parecen ser bastante claras al tomar como referencia el primer deslinde del año 1961, que es en el que se basa ahora la actual propuesta. Para ello, se han llevado a cabo varios estudios como el de evolución histórica, de perfiles, sedimentario de los materiales o de la cartografía geomorfológica.
Para fijar la salinidad de los terrenos y así saber si éstos estuvieron alguna vez en contacto con el mar se utilizó un baremo internacional. El resultado fue que en las catas realizadas más allá de la línea de deslinde no se alcanzaban estos parámetros. Por lo tanto, estos terrenos son de dominio continental y el mar nunca llegó a allí. No obstante, se encontraron unos depósitos arenosos fósiles típicos de sedimentos marinos cuyo origen se sitúa en el ascenso de las temperaturas que se produjo hace 1.000 años con la consiguiente elevación del mar, que después volvió a su actual localización.
El estudio es así de concluyente al indicar que los terrenos que se sitúan detrás del deslinde "no reúnen las condiciones" establecidas en la nueva Ley de Costas para ser considerados marinos. En la playa de Las Teresitas, ubicada en la capital tinerfeña, se han fijado hasta ahora tres deslindes. El primero del año 1961 que se ha utilizado como "referencia comprobada" para ver el alcance del mar en la playa original. En el año 2006 sale la primera propuesta que es la que ahora está de nuevo en exposición pública.Otra alternativa englobará a toda la playa de la capital dentro del dominio público cuando acaben las obras.
Se descarta que haya acantilados
Uno de los aspectos más llamativos que se obtienen de este estudio es que dada la verticalidad de los terrenos que rodean Las Teresitas no se puede considerar que tengan las características de un acantilado. Precisamente, en la denuncia interpuesta por la Fiscalía Anticorrupción se habla en todo momento de estos terrenos con esa denominación, de manera que sería imposible construir en ellos. Pero para serlo deberían tener una pendiente igual o superior a los sesenta grados, lo que no ocurre. El cambio más importante que ha sufrido la playa ha sido sin duda su acondicionamiento y ampliación con la regeneración que se llevó a cabo utilizando arena del Sáhara. Esta modificación dio lugar a cambios importantes en la dinámica litoral de la playa, de modo que se ha impedido que el oleaje actúe y llegue a zonas más interiores como ocurriría en otras épocas. El estudio divide la playa en dos tramos. El primero parte desde el actual parking, justo en el vértice inferior del anterior campo de fútbol. El mamotreto queda fuera al estar "sobre terrenos antropizados de naturaleza continental". A partir de aquí la línea discurre por el muro de la playa durante más de 700 metros. El segundo tramo avanza hacia el risco e incluye casi un tercio de los terrenos que inexplicablemente compró el Ayuntamiento pese a ser, antes y ahora, de dominio público. Las catas fijaron que el mar efectivamente llegaba hasta este punto. Pero además las pruebas aportadas son el deslinde del año 1961, las fotografías realizadas durante la campaña de campo y las históricas. En estas últimas, que datan del año 1973, se pueden observar claramente las importantes modificaciones que ha experimentado este enclave que pasó de ser una playa abierta con arena negra, a la actual.