MAYTE MÉNDEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La alarma saltó ayer a primeras horas de la mañana. Un correo remitido a la prensa por el propio Octavio Zaya, en el que anunciaba su "dimensión irrevocable" como director de la II Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias 2008, hizo despertar una pregunta: ¿Morirá la Bienal de Canarias? Las razones que esgrime Zaya en su correo (en el que adjunta la carta de dimisión remita al viceconsejero de Cultura del Gobierno regional, Alberto Delgado) son varias, pero entre ellas destaca que Delgado "nunca mostró la más mínima disposición para negociar o discutir razonablemente ninguna" de sus propuestas y que el presupuesto para la II Bienal (1,8 millones de euros) "es un verdadero despropósito". "En definitiva, lo que no podemos pretender es querer un Prada a precio de Zara", señala la carta.
Además de ello, Octavio Zaya que reside en Nueva York desde 1978 y que es miembro del Consejo de Comisarios de Performa de esta ciudad norteamericana, lamenta además que en esta Bienal "no tiene ningún sentido "establecer un trato diferenciador o preferente para la arquitectura como actividad autónoma", ya que actualmente "vivimos en un mundo interdisciplinario" y que, por tanto, "establecer esta clase de diferenciaciones conceptuales era artificioso y anacrónico".
Nada más recibir esta misiva (también se las hizo llegar ayer) Alberto Delgado se reunió con su equipo para tomar una decisión al respecto. "El Gobierno canario acepta esta dimisión", dijo Delgado quien, un tanto "sorprendido" por esa decisión, afirmó que "la Bienal no peligra". "La idea es que la bienal siga adelante, ya será difícil que no encontremos a nadie con ganas de trabajar", añadió el viceconsejero, que apunta a que debido a este parón "tal vez" tengan que atrasarla un par de semanas o un mes como mucho. "Habrá gente que pueda ser tan interesante como el señor Zaya y que también tenga los contactos que él tiene", señala Delgado, que reconoció que Virgilo Gutiérrez (director de la parte arquitectónica de la Bienal) "está muy preocupado por esta dimisión". "Espero que me diga algo cuanto antes, porque aún no sé si querrá seguir en este proyecto", añade.
Asegura Delgado, que "aún" no ha tenido "tiempo para reaccionar", que hasta la semana pasada no conocía los problemas que plantea Zaya, entre los que se esgrime la falta de tiempo para preparar un acontecimiento de esta envergadura. "Si el presupuesto de la Bienal le pareció un despropósito, ¿por qué firmó el contrato?", se pregunta el viceconsejero quien subraya que la bienal "quiere gestores y no mimosos". Delgado también alberga serias dudas sobre si Zaya -que toma el relevo de su hermano Antonio en la dirección- tenía algo preparado para la Bienal (que debiera arrancar en noviembre). "A lo mejor estamos a cero, a lo mejor no tenemos nada", agrega Delgado que recalca que "no ha recibido ninguna propuesta de Zaya".
"Era consciente de las realidades culturales del Archipiélago, de sus ventajas y de sus males crónicos, pero sobre todo asumía el peso ineludible de la historia reciente de las gestiones culturales y de su tradición autoritaria, corrupta e incestuosa (simplemente caciquil). Asumía especialmente el dirigismo, la intromisión y la instrumentalización política de la cultura en Canarias", indica Octavio Zaya en esta carta que puede leerse íntegra en la versión digital de La Opinión.