OMAR G. GARCÍA (IDEAPRESS) | SANTA CRUZ DE LA PALMA
El Cabildo de La Palma iniciará en breve el proceso de regeneración de los vertederos clausurados a lo largo de la geografía insular. Así lo anunció el consejero responsable de Planificación y Servicios Públicos de la corporación insular, Luis Viña.
El consejero informó que el Cabildo está actualmente poniendo a punto una planta de transferencias en el municipio de Tijarafe. El cometido de esta nueva infraestructura será recoger y trasladar toda la basura que se tira ahora en los vertederos. De esta manera, podrán cerrarse lo antes posible los vertederos de Puntagorda y Tijarafe, "en el plazo máximo de un mes", según Luis Viña, tras la clausura del ubicado en la localidad norteña de Garafía.
También se cerró el vertedero de Fuencaliente, por lo que en la actualidad sólo queda pendiente el cierre del polémico vertedero de Barranco Seco, en Santa Cruz de La Palma. Éste deberá seguir abierto hasta que se inaugure el complejo ambiental de Mazo, situado en la zona de Los Morenos.
El Gobierno de Canarias iniciará en breve la redacción del proyecto de clausura de los antiguos hornos de Mendo, en El Paso, redacción que permita acometer las obras el próximo año. Por su parte, desde el Cabildo palmero se iniciará antes del próximo verano la redacción del proyecto de regeneración del antiguo vertedero de Fuencaliente.
Viña señaló que está pendiente, en una próxima reunión con dirigentes de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias, realizar un planning que permita la regeneración de los vertederos clausurados de Garafía, Puntagorda, Tijarafe y Barlovento.
El consejero recordó que el complejo ambiental de Mazo, que deberá ser inaugurado en agosto de 2008, es una de las infraestructura más demandadas de la Isla por diversos colectivos. En él se verterá materia orgánica, mientras que Barranco Seco se destinará a materiales inertes, apartado en el que se incluyen áridos y todo tipo de materias que no se descomponen con el paso del tiempo. De esta manera, se da respuesta a un problema de primera magnitud que resolverá el daño medioambiental que el vertido incontrolado de estos materiales ha causado.
La idea del Cabildo Insular es, que una vez que Barranco Seco haya alcanzado su capacidad de saturación con el acopio de los materiales referidos, sea objeto de un proyecto de restauración para el uso público. Los residuos han sido objeto de un amplio debate social y político. Aunque el discurso político defiende un cambio radical de imagen en ese enclave, ya sea como zona de equipamiento o de dotación municipal, no será fácil desvincular el nombre de Barranco Seco de los residuos, ya sean procedentes de la recogida domiciliaria o de la industria.