VERÓNICA MARTÍN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Son de los pocos árboles del mundo que, tras un grave incendio, vuelven a brotar en pocos años. Esta resistencia la tendrán, también, ante los cambios que se están produciendo por el llamado calentamiento global. Estas son las primeras conclusiones a las que ha llegado el equipo de investigación de Ecofisiología Vegetal de la Universidad de La Laguna (ULL), que realiza en la actualidad un trabajo bajo el título de El efecto del cambio climático en la vulnerabilidad del pino canario dirigido por la profesora María Soledad Jiménez junto al profesor Domingo Morales.
La investigación que están realizando consiste en medir las constantes de un grupo de pinos que se encuentran en la zona límite de esta especie en las Cañadas del Teide. Allí han montado una zona experimental con una estación meteorológica que registra la humedad, temperatura, radiaciones, lluvia y demás valores atmosféricos. Además, han incorporado una serie de sensores que miden el crecimiento de los troncos y otros aspectos como la respiración del mismo o cómo efectúa la fotosíntesis.
"Tenemos datos cada media hora, lo que nos permite ser muy exactos en la información que manejamos", remarca este equipo de investigación que lleva años trabajando en los bosques canarios bien en pinar bien en la zona de laurisilva.
Este último proyecto se incluye dentro de los financiados por el Ministerio de Educación y lleva ya un año en marcha aunque es, en realidad, la prolongación de otras investigaciones anteriores con el pinar canario ya que han realizado un estudio similar, durante diez años seguidos, en un pinar ubicado en una zona más boscosa y a menor altitud.
Los científicos remarcan que el cambio climático hará que se incrementen las temperaturas y eso producirá un traslado de los bosques hacia latitudes más altas. En el caso de Canarias, el verdadero problema no estará en los pinares porque aunque suban de latitud se mantendrán debido a su "gran capacidad de adaptación". Sin embargo, lo que sí peligran son las otras especies que pueden perder en la lucha por el suelo y, en especial, los endemismos que suelen desarrollarse en espacios pequeños con condiciones climáticas muy específicas. "Estas especies sí que podrían desaparecer", insisten estos biólogos de la ULL y recuerdan que uno de los ecosistemas que pueden resultar vulnerables es la mítica laurisilva.
Uno de los aspectos más importantes de este estudio es que, por primera vez, se está midiendo la fisiología del árbol en su espacio y se puede comparar con las condiciones climáticas. "Hay que insistir en que, ahora mismo, es muy aventurado decir si el cambio climático está afectando a los pinos porque los cambios en la vegetación no se producen de forma inmediata y, además, se desconocen los datos de fechas anteriores porque no hay estudios al respecto". Entonces, quienes sí tendrán datos con los que comparar "serán los investigadores que vengan detrás nuestro".
Los biólogos señalan que el pino es una especie que se adapta muy bien a todo tipo de ambientes y que en las zonas más altas, como en las cercanías del Teide, crecen distintos con troncos menos anchos aunque con una corteza mucho más gruesa y una altitud que pasa de los 22 metros de altitud de media en la zona más húmeda a los diez de la más seca y alta.
Uno de los cambios fisiológicos que presenta este árbol es que modula su contenido en pigmentos y en sustancias antioxidantes en sus hojas para hacer frente al aumento de las radiaciones y los agentes contaminantes como el ozono que se disparan con la altitud.
Otra adaptación que hace el pino es la modificación de sus acículas (sus hojas) para controlar la transpiración de forma que en las zonas húmedas pierde más agua por ellas que en las cálidas. Por ello, los científicos aseguran que las zonas boscosas de medianías son más óptimas para el desarrollo de este árbol endémico de las Islas aunque insisten en que "se adaptan a todo" por lo que el temido aumento de temperaturas debido al cambio climático incluso le beneficiará aunque su principal enemigo será, entonces, el fuerte viento que los expertos preven que se produzca por este fenómeno global.