17 de enero de 2017
17.01.2017
Perfiles murgueros

"Ser un bambón es un motivo de orgullo"

Además también una gran responsabilidad, destaca el murguero Daniel Cruz

24.01.2017 | 15:01
"Ser un bambón es un motivo de orgullo"

A Daniel Cruz igual le llaman para ser jurado de murgas en Fuerteventura que le nombran en el repertorio de Trikiconas. Quiera o no, se ha convertido en uno de los rostros más populares del concurso de Santa Cruz y su presencia permanente en la primera fila de Bambones le hace conocido allí donde va. En cualquier actuación, en cualquier cantina. Y por supuesto en todas y cada una de las esquinas de El Cardonal, el barrio donde nació y tejió su conexión con la murga dirigida por Primi.

Pitu, que así le llaman, responde a este nombre porque desde pequeño se juntaba con los mayores. "De modo que era el pitufo", sonríe. Ya entonces tenía la intención de formar parte de alguna murga. "Y empecé en Bambas, en 2002, después de mucho pensármelo. Creí que no tendría tiempo para compaginarlo con el fútbol, pero algunos amigos insistieron y di el paso", relata.

Su historia tiene mucho que ver con el ya celebérrimo pasacalle. El que cuenta que todos los Bambones tenían ya claro cuál sería su vida. Desde pequeñitos. "Es que el sentimiento bambón lo he tenido desde siempre. En la familia, en el barrio. Yo nací en El Cardonal, me críe en El Cardonal y me considero de El Cardonal", remarca.

"Bambones ha sido mi murga de siempre", reitera El Pitu, quien apunta "al estilo inigualable" del grupo como su principal enseña y bandera. "Crítica, ironía y toques de humor", resume en pocas palabras. No obstante, subraya que el mérito de Bambones ha sido convertirse en algo más que un grupo del Carnaval. "Para El Cardonal, es algo así como un icono. Para un barrio al que muchas veces se despreciaba, ser la cuna de Bambones es una razón de orgullo", señala.

En cuanto a su condición de murguero famoso, Dani le quita importancia. "Es una anécdota que yo sea más o menos conocido. Tal vez porque la televisión me enfoca más que al resto", bromea. Lo que sí le sorprendió fue escuchar su nombre en la letra de Trikiconas hace ahora dos años. "Me lo habían dejado caer, pero ni podía imaginármelo", cuenta.

Sus mejores momentos han sido el primer Primero de Interpretación que celebró con Bambones y la final de 2014, donde pasaron del suelo al cielo en cuestión de horas. "Estábamos hundidos por una polémica generada por un mensaje de un componente en las redes sociales y el impacto que había tenido. En el local la gente estaba mal, casi destrozada. Pero Primi fue clave, habló con nosotros y nos aconsejó que fuésemos nosotros mismos. Nos pidió que diésemos al público todo lo que esperaba de nosotros. Y la conexión fue total. La actuación fue pletórica y ganamos el Primero", recuerda.

Precisamente las altas expectativas que cada febrero se dibujan para Bambones es un desafío constante para los componentes del grupo de La Laguna. "Si das diez, al año siguiente esperan de ti que les des once. Ser un bambón es un motivo de orgullo inmenso, pero también una responsabilidad", enuncia. "Pero ser murguero es algo que no cambias por nada. En marzo o abril todos decimos: éste es mi último año. Y luego, al final, el cariño de la gente lo compensa todo".

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