18 de noviembre de 2016
'Caso Las Teresitas' Pieza separada de Las Huertas

"Poco le cayó para lo que nos hizo"

Propietarios de parcelas vendidas sin su permiso a Inversiones Las Teresitas, defraudados por la "benévola" sentencia impuesta a Hayek y otros dos directivos de la Junta de Compensación

18.11.2016 | 17:26
"Poco le cayó para lo que nos hizo"

"Poco me parece que le cayó para todo lo que nos ha hecho sufrir" y "al final, ya verá usted como ni siquiera termina entrando en la cárcel por la edad que tiene. Tampoco pagará nada, lo tendrá escondido y se declarará insolvente". Así se manifestaban ayer algunos de los propietarios y vecinos del Valle de Las Huertas. Goya Hernández y el matrimonio formado por Jacinta Baute y Francisco Albendín son de esos vecinos que un día de mediados de 1998 se levantaron de la cama sin ser dueños de unas tierras que, aunque habían sido inscritas como suyas en el Registro de la Propiedad desde hacía años o las habían heredado de sus padres más de medio siglo atrás, ahora constaban a nombre de Inversiones Las Teresitas (ILT). De pronto, la Junta de Compensación se las había vendido a unos empresarios, y éstos las habían registrado a nombre de su sociedad mercantil fundada exprofeso para adquirir las tierras y especular con ellas. Antonio Plasencia e Ignacio González habían comprado 109 parcelas, algunas de ellas adquiridas sin que sus verdaderos y antiguos propietarios lo supieran y, mucho menos, recibieran dinero alguno a cambio.

Han pasado ya más de 18 años y el caso se ha dilucidado en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. El pasado mes de octubre se sentaron en el banquillo cuatro de los entonces directivos de la Junta de Compensación: el letrado y asesor jurídico Mauricio Hayek Hayek; el presidente de la Junta, Jerónimo Delgado Delgado; el tesorero, Clemente Martín Rodríguez, y el secretario, Álvaro Fernaud López. Se les acusaba de apropiación indebida y de falsificación en documento público, delitos por los que el Ministerio Fiscal solicitó ocho años de prisión para Hayek, considerado como la "pieza clave" en la compraventa de ILT a la Junta de Compensación en junio de 1998, y en la segunda operación en la que el Ayuntamiento compró a ILT once de esas parcelas, en el frente de la playa de Las Teresitas, por 52,5 millones de euros.

Sin embargo, en la última jornada de la vista oral, el fiscal tuvo que modificar sus conclusiones provisionales en cuanto a las penas solicitadas para los acusados al ajustarse a derecho la atenuante de "dilaciones indebidas". El largo tiempo transcurrido entre el inicio de las investigaciones, la instrucción y la celebración del juicio ha hecho que, aplicando la Ley de Enjuiciamiento Criminal, "Hayek se vaya de rositas", como manifestaban entre el enfado y la impotencia los tres vecinos de Las Huertas.

El representante del Ministerio Público tuvo que rebajar su pena, solicitando para Hayek cinco años de prisión y la devolución de 1,99 millones de euros a los afectados. Pero ni esa reducción de pena se vio reflejada el pasado martes en la sentencia dictada por los magistrados de la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, que finalmente impusieron al letrado tres años y medio de prisión y la devolución de 1,67 millones de euros. Los otros acusados también se vieron beneficiados por la atenuante y finalmente Jerónimo Delgado deberá cumplir 12 meses de prisión mientras que Clemente Martín ha sido condenado a 10 meses y 15 días, y Álvaro Fernaud quedó absuelto. No obstante, los letrados de las defensas ya adelantaron ayer que recurrirán en casación el fallo.

Los tres vecinos se sorprendieron ayer de la rapidez con la que se dictó sentencia y que se enteraron al ser llamados por teléfono por los medios de comunicación que buscaban reacciones al fallo comunicado el miércoles, por la tarde, a las partes personadas en el caso.

Goya Hernández tiene cuatro parcelas heredadas de sus padres y Francisco y Jacinta tienen dos pedazos de tierra. En uno de ellos construyeron su vivienda después de haber comprado las parcelas en 1981. Ellos se dieron cuenta de que les habían vendido sus terrenos cuando Francisco no pudo hacer la escritura de su casa, la finca sobre la que se asentaba era propiedad de ILT. Francisco no se lo podía creer y desde entonces estas tres personas, junto a otros vecinos -algunos de ellos fallecidos o sumidos en la enfermedad (dicen ellos que por lo sufrido con este asunto)- han reivindicado sus posesiones que quisieron usurparles a sus espaldas.

Ellos han representado la imagen de lucha del pequeño contra el grande, de quienes no se arredraron ante las presiones de políticos ni se dejaron comprar con un cheque que aún duerme en la Gerencia de Urbanismo, porque según les dijeron los abogados de las defensas cuando les preguntaron durante este juicio si habían cobrado dinero por sus tierras, les indicaron que allí se habían enviado los cheques -al menos esto es lo que contaban ayer Goya, Jacinta y Francisco-.

Ellos se pusieron delante de las palas excavadoras para que no pasaran por sus tierras, que se encuentran justo por debajo del campo de fútbol de San Andrés que se construyó en la parte alta del barranco de Las Huertas. Unas instalaciones a las que hay que llegar a pie pues la carretera que llegaba hasta allí desapareció el 19 de octubre de 2014, cuando unas torrenciales lluvias se llevaron por delante el estrecho viaducto construido por una constructora en medio del barranco. Al no poder canalizar aquella cantidad de agua, el muro se vino abajo y la calzada es hoy una estrecha vereda, mezcla de piche estropeado y tierra. Hasta hace dos años, Francisco y Jacinta podían llegar y salir de su casa en el coche familiar, pero hace tiempo que quedó atrapado allí.

La constructora estrechó el barranco para ganar terreno en la parte alta, donde están las famosas parcelas 12, 13 y 14 que iban a destinarse a equipamiento y dotaciones. Cuenta el matrimonio que cuando hace la compra del mes la llevan en otro vehículo, lo aparca a unos doscientos metros de la vivienda y, con la ayuda de una carretilla, acerca las bolsas hasta la casa. Y si peligroso es ya de por sí lo angosto del camino, cuando cae la noche, tampoco tienen alumbrado público en un tramo de esa maltrecha vía.

Aseguran que han hablado con el Ayuntamiento para que arreglen la situación, pero dicen que no se les ayuda porque la Corporación quiere que el matrimonio ceda su parcela para hacer una carretera que comunique con el campo de fútbol. Ellos se niegan a ello y el pasado julio el TSJC les volvió a dar la razón. El Ayuntamiento no puede recuperar las tierras que pretende porque nunca fueron suyas ni tuvieron uso público. "Al final, después de tantos años y de tanto dinero que se llevó Hayek, ni siquiera va a entrar en la cárcel", insisten para luego afirmar con ironía que "igual nos encarcelan antes a nosotros por protestar y ponernos delante de las palas".

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