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El embajador de Venezuela reivindica el chavismo en la llegada del buque escuela a la capital

"Es una manipulación que nos consideren una amenaza; no creamos bases militares ni invadimos a nadie", asegura Mario Icea

26.08.2016 | 02:40
El embajador de Venezuela reivindica el chavismo en la llegada del buque escuela a la capital
Trabajadores del Consulado en Canarias reciben ayer al buque escuela de Venezuela en el Puerto de Santa Cruz.

"¿Cómo Venezuela puede ser una amenaza para la mayor potencia nuclear, militar y financiera del mundo, un país como el nuestro? Que lo que ha hecho Venezuela es, como el buque Simón Bolívar, salir fuera a expresar un mensaje de paz y de libertad". Esto sentenció ayer el embajador de la República Bolivariana en España, Mario Icea Bohórquez, tras la llegada del buque escuela de la Octava Isla al Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Durante su discurso, en el cual estuvieron presentes autoridades isleñas entre las que destacó el presidente de la Autoridad Portuaria, Ricardo Melchior, Icea defendió al chavismo. Remarcó las presiones que recibe el gobierno de Maduro de otras potencias internacionales. "No creamos bases militares en ningún lado, no salimos a atacar o invadir a nadie, de modo que esa manipulación de llamarnos amenaza podría referirse solamente al hecho de que hemos planteado la necesidad de explotar los recursos naturales de manera soberana y promover la participación del derecho a la sanidad y educación pública y gratuita".

Los retratos de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, Hugo Chávez -expresidente fallecido- y Simón Bolívar sirvieron de apoyo al embajador para hablar de "la grave situación que mantiene en tensión a muchas zonas del planeta, y catalogada por el Papa Francisco como una tercera guerra mundial no declarada". En esa misma línea, el discurso mantuvo un tono crítico con los países alineados a la OTAN. Así, explicó que pese a los intentos por modernizar su economía de un modo alternativo al capitalismo, Venezuela se ha encontrado con que cada etapa sostenible y aparentemente irreversible de triunfo termina con un "gran ataque, que hemos llamado guerra económica, por parte de los países alineados". "En esta", continúa Icea, "se produce un ataque para manipular la divisa, se produce un ataque contra el control del consumo de los alimentos básicos, incluso con el alimento de este tipo para animales".

También hubo palabras para el Gobierno de España, al que alentó a revisar sus posturas en política internacional, en especial, en lo referente al apoyo a determinadas prácticas realizadas desde la Unión Europea y los Estados Unidos. Para ello, el representante venezolano recalcó que "los canarios saben, porque han conocido la hospitalidad de sus compatriotas venezolanos, los deseos de nuestro gobierno. Estos pasan por lograr la mayor felicidad posible para los que residen allá y los que trabajaron allá pero que ahora residen fuera". A esto añadió, especialmente en lo referente a las ayudas estatales: "Existe la voluntad de cumplir nuestros compromisos y en cuanto mejoren levemente las cosas, la prioridad de nuestro gobierno es la gente".

Sentado al lado izquierdo del embajador se encontraba Alfonso de Gregeorio Meléndez, comandante del buque escuela Simón Bolívar. Este eludió hacer cualquier tipo de comentario con tintes políticos para centrarse en comentar "la felicidad" que siente la tripulación tras lograr el primer puesto en la última fase de la regata Tall Ship Races, en la que compitieron antes de llegar a las Islas y que les llevó a visitar los puertos de Cádiz y A Coruña.

Además, aprovechó para recalcar "la cercanía" existente entre el pueblo canario y el venezolano, con una larga tradición histórico cultural detrás. Tanto es así que él mismo confesó tener familiares residiendo en Tenerife, a los que deseaba tanto poder enseñar la embarcación como acompañar en una visita a la Isla.

A pocos metros de donde se encontraba la embarcación se hallaba un grupo de venezolanos que esperaban a que sus familiares, miembros de la tripulación, salieran del barco. Cobijados a la sombra, esperaban la llegada de los cadetes que se produciría una vez terminara el acto oficial, al que no era posible acceder sin autorización.

Ellos mostraron la otra cara de la historia, pues su discurso es contrario al expresado por las autoridades venezolanas. Inmigrantes en busca de unas condiciones de vida mejores, todos coincidían en señalar "los fracasos" del gobierno chavista, "dada la inseguridad existente en las calles y la pobreza económica imperante".

Algunos esperaban a sobrinos y nietos, a los que nunca habían visto; a otros les separaban diez años de silencio, mientras que los más afortunados hacía tres o cuatro años desde la última vez que se encontraron en su tierra. Estos últimos reconocían el peligro de visitar, aunque fuera por un corto, período de tiempo la Octava Isla.

"Se puede ir pero el problema es el regresar. Ahí comienzan los problemas, la extorsión para conseguir dinero o, lo peor, que utilicen a los menores como excusa para no dejarte ir, reclamando su patria potestad por parte del Estado", aseguró María José, una de las familiares que aguardaba a que bajaran los cadetes del buque.

Ahora tienen una oportunidad que no se presentaba desde 1999, año en el que el buque escuela Simón Bolívar surcó aguas canarias por última vez. Algunos vinieron desde Gran Canaria para poder disfrutar con los suyos. Tienen hasta el próximo martes, cinco días en total, para reavivar los vínculos familiares separados por el océano Atlántico, en los que aprovecharán para mostrarle a los jóvenes militares la Isla y "enseñarles que hay otra vida fuera de Venezuela", añadieron.

También comentan que aprovecharán para enviar artículos a Venezuela, que acusa la falta de recursos de todo tipo: desodorantes, toallitas médicas e incluso medicamentos. Estos son algunos de los bienes preciados que cargaban en bolsas a la salida del muelle para cruceros del Puerto de Santa Cruz.

En total, la embarcación cuenta con la presencia de 171 cadetes, entre los que hay 22 mujeres. Esta se trata de la última parada que realizarán en suelo europeo antes de dirigirse a la Isla de Guadalupe, en el Caribe, para luego poner rumbo hacia Venezuela. Una travesía que les ha llevado a Cuba, Canadá, Francia, Bélgica y España durante los últimos cuatro meses. Hasta que vuelvan a zarpar para poner rumbo a Venezuela, el buque -construido en 1978, de 82,5 metros de eslora y 10,6 de manga- podrá ser visitado hasta el próximo martes, día en el que concluirá su estancia en la Isla. Será en horario de 08:00 a las 22:00 horas.

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