Ultimátum a las cantinas de Las Teresitas

"Quieren quitarnos de en medio"

Los responsables de los quioscos aseguran que el Consistorio lleva tiempo queriéndolos echar. Subrayan que están dispuestos a colaborar y pagar

10.08.2016 | 09:41
"Quieren quitarnos de en medio"
"Quieren quitarnos de en medio"

"Siempre han intentado que nos vayamos de aquí. Está claro que nos quieren quitar de en medio", asegura Antonia López, propietaria de la cantina Internacional de Las Teresitas mientras sirve unas cañas a dos cliente. Su quiosco, como los ocho restantes que están instalados en la propia arena de la playa, tiene los días contados. El Ayuntamiento capitalino ha ratificado que todos los negocios carecen de licencia y que, por lo tanto, ejercen una actividad clandestina. Los dueños de los chiringuitos tienen diez días para revertir la situación, de lo contrario, y después de más de tres décadas de historia, estarán obligados a cerrar sus puertas.

En Las Teresitas, propietarios, trabajadores, clientes y bañistas continúan con su día a día. No es la primera vez que reciben este tipo de ultimátum y el aviso no ha detenido su actividad. López sirve bocadillos, chopitos y cortados sin parar. "Todos nos hemos instalado aquí por medio del Ayuntamiento. Al principio, incluso, nos cobraban un canon que después desapareció", detalla detrás de la barra. La dueña del quiosco destaca que lleva sirviendo tapas en la playa desde 1987. "Antes tenía otra cantina y en el 2007 me trasladaron hasta aquí. Fue el propio Consistorio el que me hizo esta plataforma y el desagüe", relata mientras señala las escaleras de metal que dan hasta su negocio.

López asegura que ella, igual que el resto, paga sus impuestos y seguros. "Se piensan que nos estamos haciendo millonarios con esto y no es así", critica antes de atender a unos turistas. "Esto es un negocio familiar que ha pasado de generación en generación", añade. La empresaria puntualiza que la notificación del Ayuntamiento les llegó el pasado 5 de agosto. "Aquí no hay nadie por la cara como dicen ellos", sostiene con enfado para apuntar que "la asociación de quiosqueros de la playa ya está estudiando cómo responder porque esto no se va a quedar así".

Según la tendera, los propietarios de las cantinas están dispuestos a colaborar con el Consistorio. "Nosotros también queremos tener unos quioscos decentes y no nos oponemos a pagar lo que cuesten los locales o a que nos cobren algún tipo de canon", revela mientras se le amontonan los pedidos. "Queremos llegar a una solución pero creemos que tenemos el derecho a poder quedarnos aquí después de tantos años", concluye.

Aunque López no tiene problema en contar su versión de la situación que les lleva afectando más de 30 años, la mayoría de los propietarios de los chiringuitos de Las Teresitas prefieren no hablar. Alegan que sus asuntos "están en manos de abogados" y que "el Ayuntamiento vuelve siempre con lo mismo". En el quiosco El Último, antes de llegar al puesto de Cruz Roja, su dueña, Mary, es una de las reticentes. "Yo solo quiero seguir trabajando", señala antes de entrar en la cocina. Al salir puntualiza que "yo tengo licencia desde 1981 pero no me la reconocen. Llevo mucho tiempo luchando, en las buenas y en las malas".

En su defensa salen Javier González y Gustavo Cruz, dos vecinos que conocen a Mary desde que tienen cinco años. "No me imagino Las Teresitas sin los quioscos. Son parte de nuestra vida", reconoce Cruz. Los usuarios, que disfrutan de unas cañas en la barra de El Último, relatan cuando llegaban hasta la playa capitalina "en las guaguas blancas y rojas". "Veníamos todos los chiquillos del barrio como si fuera procesión", añade Cruz.

Los chicharreros aseguran que estas cantinas "son puntos de encuentro". "Cada grupo tiene la suya, es un sitio donde quedar con los amigos y tomarse algo", señala González antes de probar la cerveza. "Y encima los precios están muy bien. Uno puede dejarse la nevera en casa y comer aquí unas buenas tapas y unas cañas", recalca Cruz.

Los bañistas, que hoy disfrutan de un día de playa con la familia, critican que "no se haga nada por el pueblo". "Parece que quieren quitarle los locales a la gente que lleva aquí toda la vida para dárselos a sus amigos y sacar negocio de ello", comentan uno y otro. Los dos amigos continúan hablando de lo que ocurriría si, finalmente, los quioscos tuvieran que cerrar. "Yo creo que el pueblo de San Andrés se volcaría", señala Cruz. "Pienso lo mismo, no lo permitirían", apunta González.

Algo más alejados, en la cantina de Carmelo, Yolanda Torres y Manolo Hernández, tienen un pequeño parón en la jornada. "Llevamos aquí más de 40 años. El quiosco ha pasado de generación en generación. En el 73 lo abrió mi abuelo y ahora lo tengo yo", relata Torres. La propietaria del local recuerda que allí se criaron todos sus hermanos. "Me acuerdo que, incluso, a veces dormíamos aquí", sostiene.

Torres, que lleva una camisa con el logo de su quiosco que venden en la propia cantina, asegura que "aquí hay muy buen ambiente". "No es la primera vez que nos dan este tipo de avisos, ya estamos acostumbrados", reconoce la santacrucera, quien añade que "está en manos de nuestros abogados y se supone que el día 12 presentarán nuestra respuesta y toda nuestra documentación".

Los clientes empiezan a entrar de nuevo en su cantina. "Un bocadillo de pollo para llevar", se le escucha pedir a uno de los bañistas. "Si pagamos la basura y la seguridad social de nuestros trabajadores, si tenemos contenedores y línea de teléfono, será porque existimos, ¿no?", se pregunta Torres antes de despachar el almuerzo de los jóvenes. La propietaria reconoce que no tienen licencia "porque no tenemos luz, ni desagüe, ni unas instalaciones en condiciones". Al igual que la mayoría de los quiosqueros consultados por la opinión de tenerife, Torres asegura que "todos estamos de acuerdo en pagar y tener unos buenos negocios". "Ojalá nos pusieran todo en condiciones y no tuviéramos siempre que estar pendientes de una y otra cosa", añade. "Pero no nos dejan", concluye tajante.

Pero entre los bañistas y usuarios de la playa también hay quienes piensan que las cantinas si que necesitan un buen lavado de cara. Esa es la opinión de las vecinas Paloma Ruiz y María del Pino Antequera. Las santacruceras han terminado de hacer su ejercicio matutino por las inmediaciones de Las Teresitas y se dirigen a la arena. "Deberían estar mejor acondicionados, tener baños, estar resguardos del viento...", opinan.

Las chicharreras afirman que son fieles asiduas a los chiringuitos porque les gusta tomarse una caña después de caminar. "De esos negocios vive mucha gente, así que tampoco estamos de acuerdo en que los cierren", aclara una de ellas. "Sí, estaría bien que los sanearan pero que se los dejaran a los mismos dueños", puntualiza la otra. En este sentido, Antequera señala que, en otros lugares, como Málaga, "las cantinas están muy bien arregladas, tienen agua corriente y luz eléctrica". Para ellas, toda la playa requiere de "una buena actuación". "Apenas hay dos baños en la zona y tampoco hay mucha vigilancia", critican.

Aviso

La Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz acaba de notificar en estos días a cada uno de los nueve chiringuitos de la playa de Las Teresitas, y por primera vez, la incoación de expedientes de declaración de actividad clandestina.

Estos procedimientos de declaración de actividad clandestina por parte de la Gerencia de Urbanismo se inician contra aquellos establecimientos del municipio que carecen de título habilitante para el desarrollo de la actividad (licencia de apertura y/o comunicación previa). Hasta ahora, contra los chiringuitos de Las Teresitas no se había llegado hasta tal punto, pues sus responsables han alegado durante todos estos años que tenían derecho a estar allí porque el Ayuntamiento en su momento se lo había permitido. Ahora, solo les quedan unos días para poder revertir la situación y continuar abiertos.

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