Fallece Olga, la 'anciana del balcón'

La vecina que llevaba encerrada en su casa 10 años muere por un ataque al corazón

09.07.2016 | 02:35
Fallece Olga, la 'anciana del balcón'
Fallece Olga, la 'anciana del balcón'

Ya nunca regresará a su casa de la Avenida Islas Canarias, en Santa Cruz, a pesar de que por nada del mundo quería abandonarla. La conocida por los vecinos de la zona como la anciana del balcón, cuya historia fue dada a conocer por la opinión de tenerife el 23 de mayo, ha muerto. Olga Marcilla, de unos 90 años, sufrió la semana pasada un ataque al corazón. Llevaba más de diez años encerrada sola en su vivienda por el temor, según ella misma contaba, de que alguien se la quitara. Algunos vecinos dicen que "probablemente haya sido la pena la que le paró el corazón" porque "hace poco" Olga fue trasladada a un centro de mayores.

En junio, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, ante las denuncias vecinales, activó el protocolo de Diógenes por la gran cantidad de basura que Olga acumulaba en su casa. Se procedió a la limpieza de la vivienda, de donde se retiraron 1.500 kilos de residuos, y ella fue trasladada al hospital porque presentaba heridas en sus piernas. A continuación, y según informan fuentes del IMAS (Instituto Municipal de Atención Social), esta ciudadana, que tiene familia y recibía una pensión, fue trasladada a un centro de mayores, donde permaneció hasta su muerte.

Olga Marcilla, hija de militar a la que nunca le faltó de nada y que era admirada por su amabilidad y por lo bien arreglada que iba siempre, desde hacía unos diez años se pasaba todo el día asomada en su balcón pidiendo a gritos, o golpeando con sus manos la pared, que le subieran comida a través de una cuerda que ella misma facilitaba. La anciana del balcón se negaba a salir a la calle porque tenía miedo de que le quitaran su casa.

Eran los responsables de una hamburguesería que ocupa uno de los locales del inmueble de Olga los que se encargaban de darle de comer a través de la cuerda. "La conocía desde hacía más de 30 años y Olga era una mujer encantadora, una señora de familia con recursos que llamaba la atención por lo bien vestida que iba siempre. Nunca se casó porque dedicó su vida a cuidar a sus padres, ya fallecidos. De repente, todo cambió. Dejó de cuidarse, se encerró en su casa y no quería ver a nadie", indican los gerentes del citado negocio.

Cuando este periódico habló con Olga Marcilla, en el mes de mayo, ella se negó a que la entrevista se realizase en su casa. Solo contestaba a las preguntas desde su balcón, asegurando que nadie nunca la obligaría a abandonar su hogar. Los vecinos de la zona aseguran que la familia de Olga poco pasaban por allí, pero ella tampoco quería que nadie accediese a su vivienda.

La historia de la anciana del balcón de la Avenida Islas Canarias despertó incluso el interés de los medios nacionales. Con un pañuelo en la cabeza y unas gafas oscuras se pasaba el día asomada viendo la vida pasar. Los vecinos la saludaban e intentaban sacarle una sonrisa. Ella sentía un cariño especial por los responsables de la hamburguesería, que eran quienes le daban de comer. Pero el corazón de Olga ya ha dejado de latir.

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