La larga espera de Tachero

Los vecinos recopilan fotos para avalar la antigüedad de este pueblo de Anaga después de que Costas no lo reconociera como núcleo urbano

20.06.2016 | 11:38
La larga espera de Tachero
La larga espera de Tachero

En la costa de Taganana, un pequeño núcleo de casas entre lo escarpado del terreno y el inmenso mar reúne a algunos de los descendientes de los habitantes más antiguos del Macizo de Anaga. Tachero es hoy el único pueblo de la recién declarada Reserva de la Biosfera que hace un año no fue reconocido como núcleo urbano por la Dirección General de Costas y aún hoy continúa esperando por la respuesta de este organismo, después de que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife presentara, en julio del pasado año, un recurso de reposición para intentar consolidar el núcleo de Tachero.

Luján González es el presidente de la Asociación de Vecinos La Voz del Valle de Taganana y asegura que "llevamos un año trabajando para que se pueda solucionar esta situación". Sin embargo, el dirigente vecinal denuncia que "las administraciones no nos han informado de cómo van los trámites". A pesar de ello, los vecinos han estado recopilando documentos e imágenes durante los últimos meses en los que se atestigüe que las casas que hoy componen el núcleo de Tachero construidas antes de que entrara en vigor la Ley de Costas de 1988.

Luján González no está demasiado preocupado porque explica que ha existido actividad en Tachero desde el año 1525. "En 1506 se construyó uno de los primeros molinos de azúcar de la zona cerca del Monte de las Vueltas y, en 1525, ya se exportaba vino y azúcar por la zona de la costa que hoy alberga el casería de Tachero", relata el presidente de la AAVV. En aquellos años, este espacio se convirtió en una especie de puerto comercial, que permitía el transporte de toda esta mercancía hacia Inglaterra o Bélgica. "Incluso se llegó a exportar a algunas zonas de Gran Canaria y Fuerteventura", añade González.

Luján González también destaca la importancia de la parroquia de San Juan, un pequeño templo que acompaña a los vecinos de Tachero desde hace bastante décadas. Se encuentra en el centro del núcleo poblacional y acoge muchas de las actividades conjuntas que realizan las diversas familias que pasan algunos días al mes en este enclave.

Las 20 casas blancas que en la actualidad se alzan junto al mar, y se emplean por muchos como segunda residencia, se construyeron sobre las antiguas bodegas de los vecinos de Taganana. Cuando la cosecha de vides comenzó a ser cosa del pasado, muchos de los actuales habitantes vivieron en estos espacios antes de que se construyeran sus actuales residencias. En aquellos primeros años, hace ya varios siglos, no había más que chozas de piedra con techos de junco y caña, de las que aún hoy quedan algunos vestigios en las zonas más abandonadas de Tachero.

Fue en la década de los 70 del siglo pasado cuando los vecinos comenzaron a construir edificios de dos pisos de alto, que hoy conforman una estampa de viviendas blancas con puertas y ventanas verdes que en estos días comienza a llenarse de actividad, puesto que son muchos los que deciden pasar las vacaciones de verano retirados en este tranquilo enclave.

Mientras los vecinos se preparan para pasar los meses más calurosos, continúan trabajando para que Costas reconozca Tachero como núcleo urbano. "Hay familias en esta zona desde hace más de 500 años, por lo que tenemos esperanza, aunque no podemos evitar desconfiar de las autoridades puesto que hemos visto cómo ha pasado un año entero sin noticias de ellos", sentencia Luján González.

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