Sanidad

Los héroes más dulces

37 pequeños aprenden a convivir con su enfermedad en el campamento de verano organizado por la asociación de diabetes de la Isla

06.08.2015 | 13:10
Los héroes más dulces

Aún son unos niños pero ya conocen su enfermedad como los adultos. Los 37 menores tinerfeños que participan en el campamento de verano organizado por la Asociación de Diabetes de Tenerife (ADT) son unos auténticos héroes. Solo tienen entre siete y catorce años pero los pequeños ya saben cómo controlar su trastorno, cómo reaccionar ante sus ataques de hipoglucemia, o qué cantidad de alimentos puede comer según estén sus niveles de insulina. Así lo confirma el santacrucero Francisco Viera quien, mientras descansa de las carreras que se acaba de pegar junto con otros de sus compañeros, asegura que "he aprendido a que tengo que comer seis veces al día, hacer ejercicio moderado y cuidarme mucho".

Como destaca Viera, los niños de esta colonia confirman que además de divertirse, las vacaciones le sirven para profundizan en el conocimiento de su enfermedad. "Antes de comer me pongo el glucómetro y depende de las medidas sé si me tengo que pinchar insulina o no", detalla Viera. A su lado, la gomera Rita Padilla, de nueve años, sostiene que ya ha aprendido "a pincharse sola y a almorzar ensalada". "Antes no comía lechugas", añade entre las risas de su grupo de amigas.

No es casualidad que los pequeños hagan alusión a la alimentación, el deporte y la medicación. El gerente de la asociación, Fran Darías destaca que estos son los tres grandes pilares que debe tener en cuenta un diabético y en los que se hace hincapié en el campamento. "Para los enfermos es importante comer varias veces al día en pequeñas dosis, así como hacer deporte de manera regular", detalla Darias. "Y por supuesto saber medirse, preparar la inyección, pincharse y reaccionar ante las bajadas", apunta el gerente.

Otra de los ventajas de esta colonia es que los niños con diabetes comparten una semana con otros menores que sufren su misma situación. La voluntaria Raquel Sierra, que hace unos años disfrutaba como una pequeña más del campamento, asegura que lo mejor es "no sentirse un bicho raro". "Normalmente tú eres el diferente ya que te relacionas con gente que no tiene diabetes. Pero aquí todos somos iguales y no tienes que estar tan pendiente de la enfermedad porque sabes que hay profesionales para ayudarte", destaca la joven de 17 años.

Sierra recuerda que la primera vez que asistió a la colonia "no quería venir". "Pero cuando se acabó lloré porque no quería irme. Me lo había pasado tan bien... ", relata la santacrucera. La voluntaria señala que "sabe cómo se sienten los niños" y por eso, este es el segundo año que acude a ayudar. "Normalmente colaboro en el servicio de la comida y en las actividades y talleres. Intentamos que los pequeños gasten energía y se diviertan", añade la joven.

En la colonia organizada por la asociación tinerfeña trabajan en grupos por edades. Así mientras los más pequeños hacen algo de ejercicio y responde a un sencillo test, los mayores atienen a una obra de teatro. La orotavense Karin Cristina Suárez, de siete años, señala que a algunos de sus compañeros ya los conocía "de las reuniones a los que su padres asisten". "Pero también he conocido a otras niñas y he hecho nuevas amigas", añade sin dejar de corretear por el campamento.

Un poco más lejos, un pequeño descansa tras la actividad deportiva. Es el momento de medir los niéveles de insulina. El gerente de la asociación explica que están preparados para cualquier imprevisto. "Siempre cargamos la medicación, zumos y galletas para que los niños puedan recuperarse cuando el azúcar baja", detalla Darias. Es más, los monitores de cada grupo llevan una ficha de los niños en los que se detalla su enfermedad y se les hace un seguimiento diario de su afección durante los días del campamentos. "Esos informes luego se los damos a sus padres", añade Darias.

Una vez han comprobado sus niveles, son los propios niños los que deciden que cantidad de alimentos deben ingerir de acuerdo a esos parámetros. El gerente señala que se busca la independencia y la autonomía de los pequeños. "Con frecuencia son niños que están muy protegidos y que tienen a sus padres encima, por lo que lo que queremos es que sepan llevar su enfermedad ellos solos", sostiene Darias.

El campamento continuará hasta el domingo aunque para muchos de los menores será una semana muy corta. Así lo asegura Airam Cairós, de 13 años. "Me lo estoy pasando muy bien jugando al fútbol y divirtiéndome con mis compañeros", destaca el pequeño. Para Cairós esta es la segunda vez que acude a la colonia tinerfeña y ya ha asistido a otras similares en Asturias. "Me encantan y no me las quiero perder por nada del mundo", concluye el menor.

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