MANOJ DASWANI, ENVIADO ESPECIAL | VIGO
Oltra mudó su alineación de siempre y envió al verde un equipo teóricamente sediento de oportunidades, ambicioso, con ganas de reivindicarse. El resultado, lejos de lo deseado, fue un horror. La primera parte del partido que devolvió al Tenerife a la Copa resultó tan deprimente como espantosa, tal vez otra advertencia de que el nivel de los reservas de esta plantilla está a distancias siderales de los llamados titulares. Más todavía cuando juegan casi todos juntos y en un once casi inédito, lo cual se notó. Sirve de excusa la inactividad de quienes habitualmente no salen en la foto pero no disfraza una realidad que ya se adivinó en pretemporada: cuando juegan los no habituales, el equipo se resiente. Aún así, el representativo sigue vivo. Ésa es la mejor noticia.
El choque nació con dificultades. Pronto se vio que era el Celta quien iba a llevar la manija de un envite que no tardó en llevar malas noticias a las filas visitantes. De forma casi consecutivas, dos errores flagrantes de la defensa se tradujeron en goles para los locales. Primero Saulo y luego Michi aprovecharon las concesiones insulares para llevar al marcador un sorprendente –y preocupante– resultado negativo. La reacción, que se presumía urgente, se demoró. No hubo más evidencias del deseo de mutar la situación que una sucesión de faltas al límite de lo permitido que encresparon al graderío mientras el Celta se crecía. Incapaz de hilvanar tres pases seguidos, descoordinado y sin control del balón, parecían los blanquiazules mucho peores de lo que son. Entonces, cambió su suerte.
El sueño de llegar lejos en la Copa sigue vivo porque apareció Richi de forma providencial para aprovechar una equivocación fatal del portero Yoel. El gol, de valor capital, maquilló el marcador y arregló la eliminatoria. Mucho mejor en la reanudación, espoleado por el vigor que le dio el 2-1, opositó el Tenerife al empate con tan poco éxito como tuvo su rival cuando quiso sentenciar. Las ocasiones se sucedieron en la segunda mitad con posibilidades de gol para unos y para otros. De que no llegara el tercero del Celta se ocupó un desatinado Arthuro cuando falló al intentar batir solo a Luis García (60´) y al minuto siguiente cuando el toledano erró en la salida y el brasileño falló a puerta vacía. Igual de cerca estuvo el gol blanquiazul, que impidió el poste en tiempo de prolongación. Saizar se quedó con las ganas.
Árbitro: Mejuto González, asturiano. Amonestó a Dani Ábalo y Bellvís.
Goles: 1-0 (20´): Saulo aprovecha un fallo en cadena de la defensa blanquiazul. 2-0 (23´): Michu, de cabeza. 2-1 (45´): Richi, tras falta ejecutada por Ayoze.
Incidencias: Partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, disputado en Balaídos.