Oro en ilusión
28.03.2009 | 00:00El deporte requiere cierto grado de dedicación y esfuerzo que, en el caso de niños de dos años, más bien parece una utopía. Aún así, hay algo en lo que los pequeños ganarían por goleada incluso a los mejores deportistas: en ilusión y diversión. Por eso, tienen sin duda la medalla de oro.
MARÍA PLASENCIA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Cerca de cien niños y niñas fueron ayer los protagonistas de la I Baby-Olimpiada que se celebra en Tenerife. Organizada por el Colegio Tágara, en colaboración con la Fundación Canaria para la Educación y la Cultura (Fucec), la competición inundó el Pabellón Paco Álvarez de color, risas y aplausos en honor de los pequeños deportistas. El objetivo, según coincidieron en destacar los organizadores, es acercar los valores propios del deporte a los niños. En palabras de la directora del colegio Tágara, Beatriz Silvan, "se trata de inculcar desde pequeños la importancia del deporte y mostrarle a los padres y madres sus beneficios".
Para ayudarles en esta tarea, contaron con un joven que bien sabe lo que implica la actividad deportiva: el regatista Javier Hernández Cebrián, un tinerfeño que ha cosechado grandes éxitos y que participó incluso en los Juegos Olímpicos en Pekín el pasado verano. Hernández, que aseguró que ayer tuvo la oportunidad de "vivir una bonita experiencia y una tarde muy bonita", animó a los padres y madres a "fomentar el deporte entre sus hijos, porque tiene grandes ventajas no sólo en lo que se refiere a las capacidades físicas". "Es un placer estar con estos futuros deportistas", dijo.
Por su parte, el centenar de niños, correspondientes a seis centros infantiles de la Isla, después de realizar el desfile inaugural y perfectamente uniformados con colores, se entregaron a la competición. Evidentemente, las pruebas no pueden ser las mismas que las que inundan las pantallas de televisión cada cuatro años, pero se esforzaron tanto o más que los olímpicos.
Lanzamiento de peso con una pelota de goma, carrera de obstáculos, ciclismo con una pequeña bicicleta, carrera de gateo y una mini-maratón fueron las disciplinas en las que todos los niños demostraron sus habilidades. Unos más rápidos, otros más ágiles, pero todos con las mismas ganas y entusiasmo, lograron al final llevarse el aplauso de unos entregados padres, madres, hermanos y abuelas. En definitiva, un gran éxito que sirve de estímulo para que "cada año sigamos realizando la Baby-olimpiada e incluso aumentar las edades", añadió la directora del colegio Tágara.
