15 de abril de 2018
15.04.2018
EDITORIAL

El desafío del fuego

15.04.2018 | 03:38

El atípico incendio forestal declarado en el sur de Tenerife la noche del pasado domingo ha vuelto a sacar a la luz el debate sobre qué medios necesita la Isla para mejorar su respuesta frente a las llamas. Atípico porque se produjo fuera de la temporada en la que se concentran los fuegos en el monte -verano- y porque se avivó sin que se diera uno de los factores agravantes: el calor. Lo cierto es que el hecho de que no estuvieran todavía activados los operativos especiales de cada verano, las fuertes rachas de viento que se dieron esos días -entre el domingo y el miércoles- y las dificultades para acceder a la zona -el Paisaje Lunar y el Monte del Agua, en la corona forestal de los municipios de Arico, Granadilla de Abona y Vilaflor- complicaron muchísimo las labores de extinción. Hubo que pedir incluso refuerzos a Gran Canaria y también un hidroavión a la Península que no pudo llegar por el mal tiempo reinante.

Pero, ¿necesita Canarias hidroaviones, como principal medio de refuerzo, para combatir con mayor eficacia los incendios, como se ha asegurado tantas veces? Representantes de las administraciones y técnicos especialistas de Tenerife han asegurado rotundamente tras las llamas -ya controladas- de esta semana que no. Los medios para luchar contra el fuego se deben adaptar a las características orográficas y medioambientales de cada región y el Archipiélago es, en ese sentido, muy diferente al resto del país, especialmente las Islas con más superficie arbórea y, por tanto, con mayor riesgo de incendio forestal: Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro. Su abrupta orografía, con importantes desniveles y barrancos más o menos profundos que horadan el territorio, hace que un hidroavión sea ineficaz. Mas también porque esas características provocan microclimas, con rachas de viento muy cambiantes en los barrancos, que perjudican las maniobras aéreas. Los aviones son más útiles en extensiones llanas y amplias, como las peninsulares. Sin embargo, su incidencia en un territorio como el canario es mucho menor.

Por eso, el mismo Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife, y José Antonio Balbuena, consejero insular de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Seguridad, apuestan por los helicópteros, aeronaves con mayor capacidad de maniobra en terrenos escarpados y de difícil acceso como los del último incendio. Lo precisó el propio Alonso en declaraciones que recogió la opinión de tenerife en su edición del viernes: "Creemos que una base permanente debe reforzarse con helicópteros, más que con hidroaviones, debido a la mayor operatividad de los primeros". El mandatario insular especificó que es una apuesta que parte de los técnicos de los operativos contraincendios de Tenerife.

Alonso aportó, en estas declaraciones, un aspecto también esencial: la necesidad de establecer planes de prevención y lucha contra el fuego en coordinación con el resto de las Islas. Para el presidente del Cabildo de Tenerife, es esencial que los dispositivos con vistas al futuro se doten de la mayor capacidad de cooperación posible entre las Islas más expuestas a este riesgo, para que las actuaciones sean más rápidas y eficaces.

Pero, por encima de la conveniencia de usar helicópteros en vez de hidroaviones y de otros aspectos puntuales relacionados con la lucha contra las llamas, hay una cuestión que prevalece por encima de todas: la concienciación de una ciudadanía que debe ser muy cuidadosa en todas aquellas actividades que puedan suponer un riesgo, desde una colilla o una chuletada en el monte hasta la quema de rastrojos. Sin esa concienciación, no habrá helicópteros ni hidroaviones suficientes para afrontar el desafío del fuego.

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