01 de abril de 2018
01.04.2018
EDITORIAL

Presupuesto expansivo con inestabilidad política

Si las dos legislaturas anteriores estuvieron hipotecadas por la crisis económica, ahora es la crisis política la que podría dificultar la recuperación económica. Al bloquear la aprobación de unos presupuestos que no solo convienen al Partido Popular, sino al conjunto del país. Y en especial a Canarias

01.04.2018 | 04:00

El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el presente año 2018. Son las primeras cuentas realmente expansivas, tras la larga crisis económica y el crecimiento moderado del actual ejercicio presupuestario. Y así las ha valorado el propio Gobierno, que ha puesto el acento en el incremento del gasto social, el aumento de las inversiones y la mejora de la financiación autonómica.

Para Canarias, supondría consolidar la senda de la recuperación de una financiación estatal claramente deficitaria, y discriminatoria respecto a otras regiones españolas, durante los peores años de recesión. El PP canario ha cifrado el incremento para este año en más de 800 millones de euros, incluyendo el descuento de la subvención de los vuelos entre Canarias y la Península hasta el 75%. Una de las mejoras económicas que el Gobierno de Mariano Rajoy era reticente a aceptar y con la que trata ahora de ganar el voto, imprescindible, de los dos diputados nacionalistas canarios.

No es, ni mucho menos, la única medida presupuestaria que el Partido Popular se ha visto obligado a introducir para garantizar los frágiles apoyos parlamentarios con los que cuenta, así como futuros respaldos electorales. Con la subida de las pensiones más bajas y del salario de los empleados públicos ha ganado el apoyo de Ciudadanos y tratado de contentar a dos colectivos movilizados contra unas cuentas generales que consideran perjudiciales a sus intereses: los pensionistas y los funcionarios, que son justamente los sectores en los que el PP ha obtenido hasta ahora sus mayores apoyos.

Pero ni Cs ni Coalición Canaria, que ya ha anunciado su respaldo, y Nueva Canarias, que podría volver a darlo, ofrecen el apoyo suficiente para sacar adelante las cuentas estatales para lo que resta de año. Porque ciertamente este presupuesto llega tarde y, de hecho, solo se aplicará durante seis meses. Son unos presupuestos que se han marcado como objetivo la estabilidad económica, pero que paradójicamente se presentan en el momento de mayor inestabilidad política. Hasta el punto de que el Gobierno no tiene en absoluto garantizado que vayan a ser aprobados. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) ya ha advertido que con el artículo 155 en vigor en Cataluña no es posible acercar posiciones, pese a la gran rentabilidad económica que ya sacó a su apoyo en el ejercicio anterior. Y la crisis catalana se encuentra en una situación de bloqueo tal que, de momento, resulta difícil vislumbrar una luz al final del túnel. Al menos en el corto plazo que marca el calendario para la aprobación del nuevo PGE 2018.

La actual situación de minoría parlamentaria del Gobierno ha bloqueado las grandes reformas que necesita el país. A ello habrá que sumar a partir de ahora el impacto que tendrán otros acontecimientos políticos en los próximos meses. Sobre todo la cadena de convocatorias electorales, que se desarrollarán a lo largo de todo el 2019 y cuyos sucesivos resultados irán condicionando unas y otras. En primer lugar las elecciones andaluzas, donde el PP y Cs se juegan su hegemonía. Después, las autonómicas y las municipales en las grandes ciudades, que consolidarán o no las coaliciones de futuro. Incluida Canarias, donde la irrupción de Ciudadanos puede modificar profundamente el mapa político. Sin olvidar que esas elecciones autonómicas coincidirán con las europeas. Y, por último, unas decisivas elecciones generales, que nos llevarán a un nuevo escenario político y que podrían celebrarse anticipadamente en el otoño de 2019, o ya en 2020, dependiendo de la aprobación o no de los presupuestos.

La perspectiva no es esperanzadora. Porque si las dos legislaturas anteriores estuvieron hipotecadas por la crisis económica, ahora es la crisis política la que podría dificultar la recuperación económica. Al bloquear la aprobación de unos presupuestos que no solo convienen al Partido Popular, sino al conjunto del país. Y en especial a Canarias. Porque las inversiones comprometidas en la Agenda Canaria no pueden esperar, son imprescindibles para recuperar la inversión pública y el empleo, junto a la financiación de los grandes servicios públicos de la comunidad autónoma. Por ello conviene insistir en que la aprobación de estos presupuestos se ha convertido en un objetivo de interés general para todo el país.

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