13 de enero de 2018
13.01.2018
RETIRO LO ESCRITO

El ejemplo de Puigdemont

12.01.2018 | 23:29
El ejemplo de Puigdemont

No solo estoy a favor de la investidura presidencial por videoconferencia de Carles Puigdemont, sino que creo que el procedimiento debería universalizarse, en vista de la nula importancia que revisten todos los procedimientos parlamentarios en la actualidad y el desprecio que generan, para empezar, entre los propios responsables políticos. En el fondo el Payés Errante solo ha avanzado un paso más allá en la posmodernidad democrática, si bien es cierto que con la ayuda de los tribunales de justicia españoles. El mismo concepto de responsabilidad política -que comparten, no cabe olvidarlo, gobierno y oposición- es ya irrelevante y podría ser sustituido por un emoticono sin ninguna complicación. ¿Quién es el responsable del fiasco organizativo, el despilfarro y las miasmas financieras del Festival de Música de Canarias? Nadie. Gracias a la Audiencia de Cuentas va quedando retratada una gestión espeluznante, manirrota y amiguista pero, sobre todo, casi exuberantemente mentirosa, lo que no es obstáculo para que el excoordinador, Nino Díaz, siga posando como mártir y produciendo un epistolario en el que brilla la grandeza de su alma sinfónica sobre todos los tristes horrores de la charanga de la envidia ajena.

La reforma del Estatuto de Autonomía debería incluir los debates por videoconferencia, tanto en pleno como en comisión, lo que facilitaría poner en alquiler vacacional el edificio de la calle Teobaldo Power. Y el próximo debate de investidura, por supuesto, se organiza virtualmente, que es más o menos lo que ocurre actualmente, aunque diputados y diputadas estén presentes en carne mortal. Hay gente en el Gobierno que siempre ha tenido pinta de holograma. Pablo Rodríguez, por ejemplo. Se asegura que nació en Gran Canaria, que cuenta con entidad ontológica y que ha tenido un desarrollo biológico normal y corriente, pero siempre se me ha antojado una anomalía sistémica de baja reverberación en la organización matrix de Coalición Canaria. Román Rodríguez es un programa pirateado, Noemí Santana un videojuego para matar oligarcas y compinches de la casta, Asier Antona un tutorial para aprender a hacer tutoriales para genios de la estrategia política. Si lo tenemos ya todo: discursos intercambiables, indiferencia ciudadana, desprecio militante hacia la realidad, incapacidad para tocarles y contrastar su naturaleza humana. Lo que me niego a admitir es que nosotros seamos los hologramas. Nosotros, los ausentes. Nosotros, en definitiva, los auténticos exiliados.

www.alfonsogonzalezjerez.com

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