03 de enero de 2018
03.01.2018

Despropósitos para 2018

03.01.2018 | 04:00
Despropósitos para 2018

Travesuras. Para 2018. Estos son algunos de mis despropósitos. Si no le gustan tengo otros. Leer a Groucho. Cambiar de banco, aunque no signifique cambiar de ladrón. Tornar el panegirismo del vermú en sería crítica a lo infundado de su proliferación: hay mucho subproducto.

Dormir. Renovar el fondo de armario de insultos. No usar el término majarón en vano. No insistir con la tónica. No me gusta. Coño, que no me gusta la tónica. Renovar las inocentadas. Usar la palabra astracanada.

Perpetrar un editorial contra el Gobierno. El que sea. Aprender a guisar arroz caldoso. Saber de qué pie cojeas por si he de darte un puntapié en el otro. Colarme en el teatro y patear la obra. Perfeccionar un soneto.

Spoiler de tus sueños. Escribir despiadadas críticas a esos mensajes políticos que da por televisión en Navidad el presidente de mi comunidad. De vecinos. Y el Rey y los alcaldes y virreyes autonómicos, que salen a veces como jerarcas de Juego de Tronos proclamando obviedades de forma solemne.

Feliz daño. Feliz baño. Dar un escarmiento al gorrón. Devolver el solomillo. Muy hecho es muy hecho. Si no entiendes el Castellano no pongas solomillos. No pongas un restaurante. Limpiármela en la cortina.

La conciencia, quiero decir. Aunque ya ven que en este catálogo de travesuras tiene algo de carta escasamente sublime a los Reyes Magos y es que el combate contra lo políticamente correcto ha de ser también, por decirlo a lo cursi, "faro y guía de nuestras vidas, propósitos y entretelas vitales", como ya nos dejó dicho en El hombre infundado, John Kellington, nombre (y libro) que no ha de apresurarse a citar esta noche en una cena, dado que me lo acabo de inventar, igual que hace tanto pedante impostor por desenmascarar, ¿Lleva máscara un vendedor de máscaras? ¿Se puede desenmascarar a un vende máscaras? ¿Es todo una mascarada? Si no lo es, ¿cuál es el verdadero rostro? ¿Rostropovich?

Propósitos. Localizar al soso que, ustedes lo verán como yo, estando en el concierto de Año Nuevo en Viena, no aplaude cuando la Marcha Radetzky. Ese hombre tiene una entrevista. Además de una amargaera. A ver, señór, qué le pasa, ¿sufre de ardores?, ¿le da urticaria aplaudir?, ¿piensa que hay que batir las palmas como en un concierto de Camaron?, ¿camarón que se duerme se lo lleva la corriente? No preguntaré lo que ya sé. No aplaudiré por compromiso. Aceitunas en mi alforja. Feliz 2018.

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