25 de noviembre de 2017
25.11.2017
tribuna abierta

Los nuevos impulsores de la lucha contra el cambio climático

24.11.2017 | 23:44
Los nuevos impulsores de la lucha contra el cambio climático

Líderes políticos del mundo, científicos, asociaciones ecologistas, expertos y ONG's se han dado cita este mes en la 23ª edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas (COP23) en Bonn para evaluar los riesgos del cambio climático e idear la nueva hoja de ruta que guíe las próximas actuaciones de adaptación y mitigación de los efectos del impacto de la actividad humana sobre el planeta. Y una idea ha quedado clara, los territorios insulares van a convertirse en piezas imprescindibles en este tema en los próximos años, siendo los más perjudicados por el impacto del cambio climático y también los motores que impulsen las soluciones.

Una cita que a todas luces puede haber parecido insuficiente -las grandes decisiones se han postergado para el 2018- pero que se ha convertido en el escenario perfecto para abrir el debate sobre las acciones que se han venido desarrollando a nivel local, regional, estatal o global. Cabe al menos preguntarse qué hemos estado haciendo y qué es lo que debemos hacer en el futuro próximo.

La evidencia es clara: queda mucho trabajo pendiente aún. Pese a los buenos augurios creados a partir del Acuerdo de París, que, más allá del aislacionismo de Estados Unidos, ha dejado al margen muchos de los compromisos adquiridos.

En 2016 se alcanzó una temperatura media global de 1,2ºC, cuando el horizonte idóneo que se planteaba en París era que no se superase los 1,5ºC en 2100. Es decir, restan sólo tres fracciones de grado para constatar una cota a la que no se debía llegar hasta dentro de 83 años, y ya este 2017 mantiene esa línea progresiva de incremento de la temperatura global.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó en octubre de 2016 que se habían registrado concentraciones de CO2 como no se registraban desde hacía 800.000 años y que este año los efectos negativos sobre la atmósfera no tenían precedentes. Un reciente trabajo publicado el presente mes de noviembre en la prestigiosa revista científica Earth System Science Data, afirma que, lejos de reducirse las emisiones a pesar del Acuerdo de París, el CO2 se incrementará en 2017 hasta un 2% en 41 gigatoneladas, 41 millones de toneladas.

Con este escenario, poco alentador, lo cierto es que la presidencia de las Islas Fiji en esta convención se convirtió en el telón de fondo perfecto para reorientar el diálogo hacia la escala local, poniendo de manifiesto que las islas son los laboratorios perfectos para impulsar las soluciones que logren un verdadero avance en la materia.

Un gran paso en esta cumbre fue la firma del acuerdo The Ocean Pathway Partnership, suscrito en Bonn por más de 30 países, y que viene a reafirmar esta relevancia de los territorios insulares.

Asimismo, en la COP23, las ciudades del mundo han reafirmado su papel protagonista y están comprometidas en la elaboración y ejecución de planes para hacer frente al cambio climático. Expertos de distintos países coinciden en afirmar que el futuro del planeta se juega en las ciudades.

La tendencia es claramente visible. Se está abogando por un cambio de escala en esta lucha contra el cambio climático, pasando de un planteamiento con compromisos y acciones globales a otro en el que la escala local marque el camino e inspire los cambios necesarios, siendo por tanto los territorios insulares y municipales los que están apostando por aprobar y poner en marcha auténticos procesos de adaptación y mitigación, en muchos casos además totalmente innovadores.

La especial vulnerabilidad de los territorios insulares, cuyo motor económico se basa en el clima y en su condición de espacios costeros, lo que los sitúa en una situación extremadamente delicada ante los efectos del cambio climático y el aumento de la temperatura del mar, se está transformando en oportunidad.

Podemos y debemos convertirnos en esos laboratorios donde se pongan en práctica planes e iniciativas. Canarias, con la alta dotación en infraestructuras, la seguridad, la buena salud económica y la alta conectividad, reúne los elementos necesarios para jugar un importante papel de liderazgo en el terreno de la diplomacia del clima. Tenemos ante nosotros una oportunidad única de dinamizar y mediar con otros archipiélagos del mundo. Podemos ser, como he expresado en más de una ocasión, quienes inspiren la búsqueda de soluciones, asumiendo un liderazgo claro para una actuación conjunta de los archipiélagos.

David de la Hoz. Diputado por Lanzarote del Grupo Parlamentario Nacionalista de CC-PNC en el Parlamento de Canarias.

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