RETIRO LO ESCRITO

Un partido que es un chollo

10.11.2017 | 03:13
Un partido que es un chollo

En su declaración como testigo del caso Gürtel el presidente Mariano Rajoy ofreció una respuesta que posteriormente no fue demasiado citada por nadie. En un momento dado la acusación particular le pregunta a Rajoy por unas vacaciones en Canarias con su familia en la etapa en la que ejercía como líder de la oposición. El abogado concreta: ¿Quién le pagó las vacaciones? ¿El partido? Rajoy no pestañea demasiado al reconocer que es así, por lo que recuerda. Es muy sorprendente. En las democracias parlamentarias europeas (en Francia, en Alemania, en el Reino Unido) los partidos no pagan las vacaciones de sus máximos dirigentes. Ya lo ganan bien. Rajoy, en particular, espléndidamente. En la época de las vacaciones en Gran Canaria por las que fue interrogado, Rajoy era el presidente del grupo parlamentario del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, y en ese concepto ganaba más de 6.000 euros netos mensuales, con dos pagas extras anuales en verano y en navidades: unos 12.500 euros. A eso se sumaban otros 12.300 euros anuales, libres de impuestos, que percibía como indemnización, un dinero supuestamente destinado a hospedarse en Madrid, a pesar de disponer de un amplio piso en la capital de España. Por cierto, actualmente sigue cobrando esos 12.300 euros, a pesar de vivir en el Palacio de la Moncloa.

Un señor con esposa e hijo y que cobraba 12.500 euros netos en junio podía pagarse holgadamente unas deliciosas vacaciones en Canarias. Pero no. Rajoy y el resto de la cúpula del PP articularon un régimen de sueldos y gratificaciones al margen de la regulación reglamentaria de la organización. Según informa el propio Rajoy en sus declaraciones fiscales, percibió entre 2003 y 2011 más de 1.390.00 euros de las arcas del PP, lo que significa que cobró como media unos 12.800 euros brutos mensuales de su propio partido, al margen de que fuera ministro, diputado o líder máximo de los conservadores. Son cifras realmente impresionantes y que explican el importante incremento del patrimonio del señor Rajoy en los últimos quince años: solo es necesario revisar sus depósitos bancarios, el fondo acumulado de su pensión privada o sus propiedades. Cuando el partido le abonó los gastos de sus vacaciones a Rajoy el actual jefe del Gobierno podría estar cobrando, en todos los conceptos, unos 14.000 euros mensuales netos. En junio y diciembre, por supuesto, más. ¿Qué diablos hace un partido pagándole las vacaciones a un líder al que ya le abona un generosísimo salario al margen de lo que percibe como cargo público o representante político?

Los apuntes de la contabilidad B del Partido Popular y la información policial y judicial sobre la trama Gürtel cuentan con sólidos indicios de que Rajoy y su numerosa santa compaña -desde Rodrigo Rato a Ángel Acebes, pasado por Javier Arenas- pudieron embolsarse, suplementariamente, cantidades que no dejan rastro en sus declaraciones tributarias. Dinero en negro. Los sobres panzudos que subían y bajaban en los ascensores de la sede de la calle Génova y que se nutrían, en una hipótesis cada vez más sólida, verosímil y documentada, de la corrupción en la concesión de obras y contratos de servicios públicos. Rajoy debió dimitir después de la publicación de los mensajes intercambiados con Luis Bárcenas. Rajoy debería estar amortizado por una corrupción colmatada de escándalos y fechorías. La tranquilidad con la que admitió que el PP le pagaba las vacaciones, como si se tratara del derecho natural de un señor feudal denuncian la actitud moral del que se cree dueño de un partido concebido como empresa financiera y dispensador de privilegios para su élite. Solo por eso Rajoy debería marcharse para siempre jamás: por su decisiva contribución, pesetera, ansiosa y arrebatacapas, al hediondo encanallamiento del país.

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