tribuna abierta

Tenerife quiere avanzar, le pese a quien le pese

22.10.2017 | 04:00
Tenerife quiere avanzar, le pese a quien le pese

Hace unos días se interpretó un informe de la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia (CNMC) como la liquidación definitiva del proyecto de central regasificadora que la empresa ENAGAS tiene previsto realizar en Granadilla.

La CNMC indicaba en su informe que no se consideraba conveniente autorizar la construcción de la Planta de GNL de Granadilla hasta que no se disponga de informes que ofrezcan garantías de uso de la planta, y estimaciones y planes de viabilidad que garanticen la sostenibilidad económica del sector del gas natural en la isla.

De inmediato surgieron muchas voces que dieron el proyecto por muerto y enterrado. ¿Otra gran inversión -más de doscientos cincuenta millones de euros- que se esfumaba de Tenerife? Afortunadamente no. Aunque algunos -y especialmente en Gran Canaria- hayan tirado las campanas al vuelo, el informe de la CNMC no es vinculante y, en todo caso, las objeciones que se han puesto al proyecto son subsanables, con la presentación de la documentación requerida. El proyecto de la regasificadora saldrá adelante, a pesar de que lleva ya casi dos décadas de un largo, tormentoso y difícil camino. Porque tienen razón quienes dicen que a las grandes obras e infraestructuras, cuando se plantean en Tenerife, les surgen toda clase de adversarios y obstáculos a veces extraños e inexplicables.

La central eléctrica de Granadilla es de ciclo combinado. Pero durante años ha quemado exclusivamente fueles. El uso del gas supondrá minimizar aún más las emisiones al medio ambiente (el gas es muchísimo menos contaminante que el fuel: no produce partículas, elimina las emanaciones de azufre a la atmósfera y reduce un 40% las de dioxido de carbono) y abaratará la factura energética de nuestra isla. Sólo por esa razón la central ya sería viable. Pero además, la incorporación del gas a nuestra isla abre nuevas posibilidades a grandes consumidores (hoteles o centros residenciales, entre otros) que pueden abaratar de manera espectacular su factura eléctrica. Ya hay, de hecho, industrias y hoteles que se suministran con gas propanado desde unos pequeños depósitos situados en el Sur.

Tener una central regasificadora en el polígono industrial y en el Puerto de Granadilla es, además, una ventaja estratégica. Muchos de los grandes barcos que transitan por Canarias usarán el gas para sus motores en muy pocos años. Es la apuesta europea por el transporte marítimo sostenible. Y nuestro puerto de Granadilla puede jugar un importante rol en materia de suministro de combustible. Tal vez ese papel estratégico explica la alegría con la que algunos recibieron la falsa noticia de que el proyecto de construcción de la central regasificadora se venía abajo por falta de permisos. No es así. Seguirá adelante porque esta isla lo necesita.

¿El gas cerrará la entrada de las renovables como advierten algunos malos agoreros? Por supuesto que no.

El objetivo del Cabildo, a medio plazo, es incrementar espectacularmente la capacidad de producción con renovables que existe en la isla. El 40 por ciento del consumo de energía se realizará a través de energías no contaminantes. O lo que es lo mismo: unas 260.000 personas podrán suministrarse a través de las energías renovables. Eso supone multiplicar la capacidad eólica y fotovoltáica que tenemos en la actualidad en el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables. Para ello hay que construir nuevos parques para conseguir 410 megawatios adicionales a los casi 100 megawatios que ya produce el ITER, provenientes de fuentes limpias, asentando así la posición de liderazgo del ITER en la generación de renovables. Y eso significa que podremos atender con esa energía el 30% de la demanda de nuestra isla.

La estrategia de Tenerife en materia energética también se basa en responder a las necesidades de crecimiento de la economía insular. La crisis empieza a quedar atrás y los sectores económicos están "tirando" del consumo energético. El turismo y la industria van a sostener unas tasas de crecimiento parecidas a las que teníamos antes de la depresión económica y hay que estar preparados.

Algunas personas dicen que el cien por cien de la energía que se produzca en las islas debe ser obtenida con energías renovables. Es un sueño a perseguir pero será un sueño imposible por muchos años. Es verdad que es un recurso ilimitado y que reduce nuestra dependencia exterior de las importaciones de combustible. Pero el sistema eléctrico hoy por hoy y hasta dentro de bastante tiempo necesita sistemas de producción que puedan atender a picos de demanda de forma inmediata, como ocurre con una central accionada con fuel o gas, que dan una respuesta inmediata a las necesidades de consumo. El gas es más barato y menos contaminante generando ahorros que solo en la isla de Tenerife son equivalentes a más de 200 millones de Euros anuales (a precios actuales de los combustibles) y a casi las emisiones de la mitad del parque móvil de Tenerife. La cuestión es saber si vamos a seguir contaminando mucho durante mucho tiempo manteniendo el fuel como combustible de nuestras centrales.

El gas es un combustible barato y enormemente menos contaminante que el fuel. Y como tendremos que seguir teniendo grupos de "respuesta rápida" para garantizar el sistema, la decisión del gas es la mejor opción que podemos tomar y estratégicamente acertada en función de los consumos que se prevén para el futuro en el transporte marítimo. La regasificadora de Granadilla saldrá adelante, espero que pronto. Y la mejor prueba de lo que significa para Tenerife es el encono y la animadversión que este proyecto despierta en algunos sectores de la política. El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, se "alegró" enormemente de lo que interpretaba -erróneamente- como el fin del proyecto y advertía que hay que apostar por las renovables. Respetamos la decisión del Cabildo de Gran Canaria, que no quiere gas en su isla. Pero pedimos el mismo respeto para las decisiones de la isla Tenerife, que sí quiere la inversión, los puestos de trabajo y las sinergias que producirá la regasificadora. Por ejemplo, la reducción de los costes de producción de nuestro hoteles, motor de la economía de las islas.

El tiempo nos dirá en un futuro no muy lejano quien tenía razón en este proyecto de la implantación del gas. Quien se equivocó quedándose fuera de las inversiones de Enagas y quien acertó. Y ya veremos.

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