Ritos de paso

Mi amigo Jonás

13.10.2017 | 00:38
Mi amigo Jonás

Era el título de una hermosa película, "?que cumplirá veinte años en el año 2000." Hace ya diecisiete que los ha cumplido y me dice: "¿Desde cuándo que no toco esto y lo otro? Una pereza mental me corroe, por todo lo que está pasando, por todo lo que estoy pasando. Casi una década de problemas económicos que no ha hecho más que agudizarse, con visos de resolución, a veces, con proyectos, otras, pero sin nada que se concrete acorde con mi profesión y con mis estudios. Sólo he podido poner parches, con voluntad y esfuerzo. Parches".

Nadie está preparado para nada, menos para esto. Ni para la enfermedad ni para las penurias. Y cuando tocamos felicidad, a veces también se nos escapa en efímeras celebraciones, le digo. "Eso me ha pasado mucho menos," responde Jonás "casi nunca, sobre todo en lo que se refiere a mi persona, a mi mujer y a mis dos hijas."

"Por eso cada mañana", continúa Jonás, "cuando viajo en el transporte público acompañado de gentes a las que detesto con solo verlas, por determinados gestos, por determinados aspectos, algunos muy lejanos, otros demasiado familiares: me asquean. Esos estados de malhumor con el mundo, son muy incómodos, nada productivos, provocan impaciencia, malestar pérfido, generan violencia y ganas de dar golpes". Eso está sintiendo mucha gente estos días, porque siguen sufriendo, tienen dificultades para cubrir sus mínimas necesidades pero han desaparecido de los telediarios: todo es Cataluña y solo Cataluña. ¿Es que ya no hay parados, jóvenes ya mayores, como Jonás, con enormes problemas para salir adelante en una edad ya madura? Y dónde están las listas de espera, los problemas para atender a los dependientes, hasta la violencia de genero, ¿todo se ha arreglado de repente? ¿Tampoco hay corruptos?

Sobre sus estados de ánimo dice Jonás: "Los veo venir cuando me levanto, el cuerpo funciona distinto. Es una mezcla de ansiedad y culo inquieto. No quiero estar aquí pero tampoco a dónde voy. No quiero estar en ninguna parte. Busco una comodidad placentera frente a la inquietud lastimera. Busco, y pienso que esto no puede ser eterno, que debería tender a la solución. También dudo en qué salida es la mejor, las más balsámica". Después de escuchar a Jonás, después de sentir lo que sufre, después de todo eso, ¿de verdad que lo más importante es la unidad de España o si Puigdemont ha dicho sí o ha dicho nefas? Pienso que no.

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