12 de octubre de 2017
12.10.2017
CARTAS DE LOS LECTORES

Premio Nobel de la Paz 2017

11.10.2017 | 23:46

El Comité Nobel ha otorgado el Premio Nobel de la Paz 2017 a la Campaña para la Abolición de las Armas Nucleares por sus esfuerzos para erradicar las armas atómicas y poner de relieve el impacto catastrófico que supondría utilizarlas. El Comité habrá tenido en cuenta en especial los esfuerzos de esa organización en el último lustro para promover la negociación de un Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, el cual finalmente se aprobó en la ONU en julio pasado con el voto favorable de 122 países no-nucleares, uno en contra y una abstención. Las potencias "oficialmente" nucleares (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia) y otros países significativos, algunos de ellos ya "oficiosamente" provistos de armas atómicas (Corea del Norte, India, Israel y Pakistán) boicotearon las discusiones.

Aunque sea una excelente noticia, que contribuirá a que esta meritoria organización continúe con sus esfuerzos, y a muchos ciudadanos del planeta a tomar conciencia del peligro que representan tan horrendas armas de terror masivo, lo cierto es que -por desgracia- hay pocas perspectivas de que el nuevo Tratado estimule a los países nucleares a deshacerse de ellas y a otros a intentar conseguirlas. Un problema básico es que los países nucleares suelen justificar su producción, desarrollo, tenencia y

posibilidad de uso aduciendo que tales armas, por sus devastadores efectos, disuaden de un ataque enemigo y, por tanto, son necesarias para su seguridad.

Ahora bien, esta insistencia en el discutible valor disuasivo de las armas atómicas empuja de hecho a su proliferación, ya que en principio si el razonamiento es válido para unos también lo será para los demás. En otras palabras, si esos nueve países las han adquirido y las mantienen por sus presuntas virtudes disuasorias, ¿cómo negar a otros la posibilidad de poseerlas para su propia defensa?

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